jueves, 3 de diciembre de 2015

Rusia, lista para vaporizar al Estado Judío (Parte 2)

Vladimir Putin martilla el último clavo en el ataúd de Israel

Por Joe Vialls


A continuación presentamos un interesante reportaje en dos partes escrito a fines del 2003 por el investigador privado australiano Joe Vialls, y que cobra renovada vigencia en nuestros días. En él se exponen aspectos desconocidos de las potencias hegemónicas y neo-coloniales en el Medio Oriente, que representan un gran peligro para la Humanidad y la Paz Mundial.

Joe Vialls (1944-2005), fue un investigador privado y escritor australiano, experto en asuntos militares y en empresas multinacionales con más de 30 años de experiencia en la materia en el momento de escribir estos artículos.

Éstos trabajos fueron publicados por primera vez en español en el Sitio Web chileno Animalweb, que unos años después desapareció de la red, aparentemente en un ataque cibernético. Sospechamos que también hubo un ataque físico, tal vez mortal, contra el administrador del sitio, pues nunca más volvieron a aparecer sus valiosas traducciones de artículos de noticias de portales antisionistas de todo el mundo.




Cuando Mijaíl Jodorkovski fue arrestado en Rusia y sus pertenencias petroleras en Yukos fueron confiscadas, el proceso representaba mucho más que una simple vuelta de mano contra el judío sionista más poderoso de Moscú.

De un solo golpe el Presidente Vladimir Putin aseguró la futura seguridad nacional rusa, consolidó varias repúblicas de la ex-Unión Soviética y, lo más importante de todo, bloqueó eternamente los esfuerzos de Israel para usar el petróleo gratis de Yukos para mover su maquinaria de guerra en todo el Medio Oriente.

Sólo unas horas después del arresto de Jodorkovski en Siberia, los principales lugartenientes de Yukos huyeron de Rusia hacia Israel, gimoteando en Tel-Aviv sobre «el expedito derecho a la ciudadanía israelita» y ofreciéndoles a los funcionarios del Estado judío cantidades ilimitadas de petróleo ruso si se les garantizaba un rápido santuario.

En su desesperación por salvarse ellos mismos, los lugartenientes de Yukos alzaron accidentalmente el velo de una gran red secreta de tuberías israelitas.

En parte apoyada por el Barón Edmond Rothschild en los años '50 y '60, la tubería fue diseñada y construida inicialmente para importar enormes cantidades de petróleo gratis desde Irán, cortesía del títere sionista, el Sha Mohammed Reza Pahlevi. Oficialmente claro, la tubería principal que corre de Eilat a Ashkelón fue diseñada para permitir que el petróleo crudo iraní evitara el Canal de Suez para la venta del petróleo en los mercados europeos del Mediterráneo y otros, pero ésta fue sólo una tapa cosmética. La mayoría del petróleo exportado a Eilat nunca salió de Israel nuevamente, sino que encontró camino a la más grande refinería dentro del Estado judío mismo. Volveremos más adelante, en este informe, a los intrigantes y engañosos primeros años.

Después de la Revolución Iraní en 1979, el petróleo gratis acabó abruptamente y la tubería quedó botada y vacía por más de veinte años. Pero ahora, el principal lugarteniente de Yukos, Leonid Nevzlin, estaba ofreciendo eficazmente de nuevo el mismo trato al Estado judío, esta vez con petróleo crudo ruso gratis, pasado de contrabando por Yukos y «bombeando atrás» en la dirección de Ashkelón a Eilat, con la cobertura de «permitir el acceso más fácil de Rusia a los mercados asiáticos».

La tentación era grande, y sin detenerse para pensarlo, un portavoz del Primer Ministro Ariel Sharon declaró rápidamente que Israel y Rusia tenían un interés común en explotar la tubería de Eilat-Ashkelón. «Nosotros queremos ganar dinero de esto (a través de las cuotas por tránsito) y los rusos quieren enviar el petróleo a través de él», dijo el portavoz Raanan Gissin, olvidándose momentáneamente que los únicos «rusos» que sugerían el plan eran judíos sionistas que habían huido de Moscú hacia Tel-Aviv.

Atrás, en el Kremlin, aquellos que realmente controlaban el flujo de petróleo del Caspio y de Rusia, miraban la broma con austero entretenimiento. El Estado judío estaba ahora verdaderamente desesperado, y agarrándose de ramitas que ya no existían. Los rusos —y chinos— saben muy bien que sin el petróleo, los obscenos artefactos de guerra de Israel podrían eventualmente detenerse en forma súbita, haciendo al Estado judío más vulnerable que en cualquier otro momento en su existencia.

Habiendo ya detenido los planes de los israelíes y los usamericanos de un ataque nuclear preventivo, desplegando el muy temido SS-N-22 Sunburn en Siria, Irán y China, el Kremlin decidió encender la mecha militar la misma semana de la debacle de Yukos, filtrando discretamente una exhibición del informe que anunciaba que el devastador Sunburn sería reemplazado progresivamente en el 2004 por el SS-N-25 «Ónix», aun más devastador. Aunque a primera vista podría parecer imposible para los rusos mejorar el imparable Sunburn, ellos lo han conseguido, asegurando así la supremacía rusa y china absolutas en el Hemisferio Oriental durante por lo menos las próximas dos décadas.


Aunque el Sunburn puede volar 150 kilómetros a Mach 2.1 [1.520 mph] a una altitud media de 60 pies, el Ónix sobrepasa esta performance. Usando los mismos tubos de lanzamiento que el Sunburn, el Ónix alcanza más de 200 kilómetros a Mach 2.9 [2.100 mph], volando más cerca de la tierra, a una altitud media de sólo 45 pies. El Onix es 100% del tipo «Dispara y olvida», significando así que una vez fuera del tubo de lanzamiento, la dirección del vuelo es completamente automática y usted puede olvidarse de las 93.000 toneladas del condenado portaaviones que se encuentra dócilmente en el rango, sólo a minutos de convertirse en calor y luz no peligrosos para el medio ambiente.

Aunque el despliegue del SS-N-25 podría parecer como un exceso gigante, esto está lejos de ser el caso, porque el Ónix difiere del Sunburn de una forma absolutamente crucial. Es tan grande la energía cinética en el punto de impacto en el blanco, que el Ónix puede hundir un portaaviones usamericano usando sólo una ojiva penetrante convencional. Aquellos científicos que podrían dudar de esto, deben calcular la energía de impacto de 2.500 kilos de proyectil golpeando a un portaaviones a una velocidad final de 750 mts por segundo. El Onix significa que Rusia o China pueden hundir a los portaaviones estadounidenses a voluntad, sin tener que incurrir en una escalada de guerra nuclear, lo cual le da a ambos países una maciza ventaja estratégica.

Volviendo al Medio Oriente y en particular a Israel, estamos obligados ahora a hacer otro viaje en la senda de la memoria, porque para poder predecir el futuro, necesitamos primero entender el pasado. No es ningún gran secreto que el Barón Rothschild tuvo mucho que ver con la formación del Estado judío en 1948 y no es ningún secreto que los árabes fueron ultrajados e inmediatamente éstos impusieron un boicot de petróleo. Lo que ha sido sin embargo casi olvidado, es que los países árabes no estaban solos en su determinación de barrenar el Estado judío. Este pequeño pedazo de historia es muy importante, porque ciertos aspectos de él pueden ser relacionados directamente en los eventos contemporáneos.

En Abril de 1948 los británicos cortaron los suministros de petróleo de Iraq a Haifa, y luego Shell y la Compañía de Petróleo Anglo-Iraní —más tarde BP— cerraron la refinería de Haifa. A pesar de estar eventualmente obligada a «reconocer» diplomáticamente al Estado judío el 29 de Enero de 1949, Gran Bretaña mantuvo la guerra económica encubierta concertada con otros.

Los suministros de petróleo fueron erráticos e inciertos, y cuando en 1958, dos años después de que Rusia bloqueó el petróleo que exportaba a Israel, Esso, Shell y Socony Vacuum decidieron tirar el tapón y abandonar al Estado judío totalmente. Así, sólo diez años después que los judíos sionistas invadieron ilegalmente Palestina y declararon su «derecho otorgado por Dios» para violar y saquear la nación entera, los suministros de petróleo estaban completamente cortados, aunque no por mucho tiempo.

Los sionistas contactaron inmediatamente al Sha de Irán. Mohammed Reza Pahlevi era un hombre con obscenos y extravagantes gustos y un amor temerario por la vida en la senda rápida. Su estilo autocrático de gobierno fue también muy admirado por los miembros de alto nivel del Estado judío. Si cualquiera de los campesinos del Sha se saliera del control o incluso se atreviera a pedir comida, llamaba simplemente a la terrible policía secreta, Savak, que rápidamente solucionaba el problema. ¡Aquí estaba el hombre con quien los judíos sionistas podrían realmente trabajar!

A cambio de proporcionarle cualquier lujo que él deseara comer de Occidente, desde caviar a niños de coro, el Sha proporcionaría el suficiente petróleo para mover la maquinaria de guerra israelí. Claramente existía la necesidad de una red de grandes tuberías para conectar los puertos de Eilat y Ashkelón con las refinerías en Ashod y Haifa que también servirían como «encubrimiento» para el petróleo gratis proporcionado por Irán a Israel.

Un pequeño porcentaje del crudo iraní se vendería a naciones europeas, creando así la ilusión de una legítima «tubería de transferencia comercial» a través de Israel.

Incluso en este punto, sólo a mitad de camino de la corta historia del petróleo del Estado judío, los problemas del Medio Oriente han sido llevado al foco central. Los sionistas son invasores agresivos que desean tomar control de la totalidad de los yacimientos petrolíferos del Medio Oriente, pero para llegar a esos yacimientos petrolíferos, ellos deben acceder primero a grandes cantidades de petróleo para mover su maquinaria de guerra.

Oponiéndose al Estado judío están Shell, BP, Esso, la Compañía de Petróleo Iraquí y un surtido grupo de corporaciones del petróleo más pequeñas no preparadas para rendir sus recursos del petróleo del Medio Oriente a un manojo de banqueros sionistas en Nueva York.


Durante 1957 se formó una compañía de oleoductos internacional, formada y encabezada por el Barón Edmond Rothschild, porque incluso con el petróleo gratis de Irán, disponer de por lo menos una tubería de 42" de Eilat a Ashkelón iba a costar una inmensa cantidad de dinero. Otros inversionistas aportaron, pero los más grandes contribuyentes no-conscientes fueron los contribuyentes estadounidenses. Los lobistas sionistas en Washington pasaron el plato por doquier, y como de costumbre salieron con un inmenso taco de dinero en efectivo y gratis.

No hay ni que decir que el petróleo gratis y una tubería gratis eran la solución ideal para los sionistas de un problema potencialmente molesto. Con literalmente todo gratis, entrando a través de los puertos y oleoductos, los judíos sionistas hicieron una cosa increíble; bueno, increíble si tenemos en cuenta que se suponía que estaban conquistando el resto del Medio Oriente: los israelíes empezaron a festejar noche tras noche, semana tras semana. Con millones de obreros que trabajaban y sudaban en horas extraordinarias en Estados Unidos para donar generosamente el 5% de su paga a Israel, la vida era absolutamente demasiado buena para perder el tiempo invadiendo países como Irak y Siria.

La mayoría de los israelíes descansaban cerca de las playas, riéndose socarronamente de los incautos gentiles en Detroit y en otras partes, pero entonces el sueño acabó de repente. A finales de la tarde del 11 de Febrero de 1979, una chisporreante y extraña voz pudo escucharse en la radio de Teherán. El anuncio fue corto pero electrizante: «In sedaay-e enghelaab-e mardom-e Iran ast!», significando literalmente «¡Esta es la voz de la revolución del pueblo de Irán!».

Los analistas de la CIA y el Mossad fueron totalmente tomados por sorpresa, porque ambas organizaciones estaban convencidas que el Sha se quedaría en su Trono de Pavo Real durante mil años.

La sangre corrió por las calles de Teherán durante tres días, tal como los locales extraían un poco el reembolso por los pecados muy reales de sus anteriores amos imperiales, especialmente los horribles pecados cometidos por los ex-miembros de la temida y odiada Savak. El edificio del cuartel general de la Savak fue saqueado, y se encontraron los nombres y direcciones que llevaron a su vez a los genitales de los ex-verdugos que fueron colgados con sus propios equipos, mientras tanto los revolucionarios inventaron algunas nuevas y verdaderamente ingeniosas maneras de mantener a sus ex-torturadores vivos, en agonía durante una semana, antes de que fueran despachados finalmente con un cuchillo o una bala.

Sería de mala educación dar los detalles de esos métodos aquí, pero sería suficiente decir que si cualquier miembro de la temida y odiada Shin Bet israelita (policía secreta) sobreviviera de algún modo el otoño del Estado judío, ellos serán tratados ciertamente de idéntica forma.

Los revolucionarios no gastaron todo su tiempo escuchando los gritos lastimosos de los agonizantes verdugos de la Savak, sino que rápidamente enviaron los equipos de trabajo a los terminales petrolíferos para cerrar permanentemente las válvulas que suministraban el petróleo gratuito para Israel – y para siempre.

La reacción en Tel-Aviv fue tardía, no diferente de una muchedumbre de toxicómanos que se despiertan lentamente de un trance inducido por opiáceos. El sueño se había acabado, pero nadie lo notó realmente hasta que las motobombas empezaron a bombear solo aire. Entonces todo había terminado, con el Ministro de Justicia israelí a quien se le escuchó comentar: «Hemos perdido nuestro proveedor más importante de petróleo». Esto debe ser tasado como una de las subestimaciones políticas más tontas del siglo XX, porque Irán era el único proveedor de petróleo de Israel, y en un solo día el Estado judío nuevamente se encontraba tan vulnerable como lo había estado a final de los años '50.


Dentro de algunas semanas, el Estado judío logró reemplazar los suministros Iraníes con petróleo de México que, como siempre, fue consolidado por los contribuyentes estadounidenses sin saberlo, pero no era lo mismo que tener su propio Sha domado sólo a la vuelta de la esquina y una flota de supertanques iraníes esperando descargar el crudo gratuitamente en Eilat. No es exageración decir que los problemas actuales en el Medio Oriente pueden rastrearse directamente a la caída del Sha y al cese resultante de los suministros gratuitos de petróleo al Estado judío.

En los años siguientes, los judíos sionistas recordaron sus planes, una vez más, de conquistar el Medio Oriente, aunque no por razones religiosas.

No existe ninguna duda de que los sionistas jugaron un gran rol en la Primera Guerra del Golfo (1991), sobre todo alentando a Sadam Husein para invadir Kuwait. Su objetivo final era la invasión total de Irak, diseñada para minar la seguridad nacional de esa nación, pero George Bush padre fue un gallina en el último minuto y decidió jugar con las reglas de la ONU, que sólo pedía que los iraquíes se retiraran de Kuwait. Esto fue como una bofetada para los sionistas más desenfrenados que ya tenían sus ojos puestos en el petróleo Iraquí como reemplazo para aquel de Irán.

Durante los años '90 los sionistas penetraron más profundamente dentro del establishment político y militar de Estados Unidos, buscando así torcer y distorsionar la inteligencia a su favor, y a través de esta forma encontrar caminos para conseguir que Estados Unidos actuara nuevamente como substituto, sacrificando a hombres y mujeres estadounidenses en combates por el gran bienestar del Estado judío.

Una de las formas más obvias de torcer los datos de inteligencia fue recientemente expuesto como la «Oficina de Planes Especiales» en el Pentágono, una «oficina dentro de una oficina» dirigida por algunas de las personas más insípidas en Estados Unidos, como por ejemplo Paul Wolfowitz, Richard Perle y Douglas Feith, con Dick Cheney directamente responsable del enlace con Tel-Aviv. Esta unidad particular es relativamente nueva, pero Cheney es el eslabón de continuidad de una generación a otra. El secretario de Defensa de George Bush (padre), Cheney, es un obsecuente sirviente del Sionismo, el cual ha estado realizando todo lo posible para minar a Estados Unidos en favor del Estado judío, durante por lo menos quince años.


No confiando totalmente en los usamericanos para la tarea, los sionistas de Israel tenían una contrapartida disponible a principios de 2001, la «Operación Shejiná», informada por mí ocho meses antes que George Bush Jr. invadiera Irak.

Shejiná fue un plan para apoderarse de petróleo Iraquí y desviarlo hacia Israel por medio de las principales tuberías existentes, pero menos de un mes antes de que fuera implementado en Octubre de 2001, alguien, de algún lugar, atacó los edificios bancarios de los sionistas en el World Trade Center y el plan tuvo que ser archivado por falta de coordinación financiera.

Esto nos vuelve a la invasión ilegal de Irak, que a su vez nos lleva a la primera parte de este informe: donde nosotros, en Occidente, hemos sido incapaces de frenar de golpe a los sionistas que ponen diariamente en riesgo las vidas de nuestras familias y amigos para el gran bienestar del Estado judío, el Presidente Vladimir Putin parece haber hecho el trabajo por nosotros.

Permitiendo a Mijaíl Jodorkovski correr con Yukos hasta donde lo hizo, Putin construyó deliberadamente falsas esperanzas entre los sionistas, de que el petróleo gratis de Rusia sería la salvación del Estado judío y quizás podría alimentar sus artefactos de guerra para un posterior putsch contra una ligeramente defendida Arabia Saudita. Una hábil ilusión quizás, pero eso es inteligencia en todas partes y Vladimir Putin fue el jefe de la KGB.

Ahora el Estado judío enfrenta un triste futuro en aumento, porque esta vez, alrededor, no existen realmente blancos blandos. El Sha está muerto —larga vida al Sha...—, Iraq está en caos y Arabia Saudita está erizado de F-15 Eagles, piloteados por expertos y hambrientos contratistas europeos. Mientras que Rusia, protegiendo diestramente los acercamientos a Siria e Irán, primero con los Sunburn y ahora con el Ónix, al mismo tiempo ha cortado toda esperanza del crudo ruso del Caspio.


Sin ninguna duda la gente en Tel-Aviv está hoy en día retorciendo sus manos y gimoteando que no debe de haber terminado de esta manera, pero la pregunta tiene que ser formulada así: «¿Qué diantres esperaban ellos?». Usted no puede, así de simple, seguir matando cientos de mujeres y niños desarmados en corto tiempo, sin esperar una salvaje retribución a mediano o largo plazo. Los judíos sionistas en Israel han sobrepasado a Josef Stalin al punto de que ellos se han vuelto realmente Stalin, y todos nosotros sabemos lo que pasó con él.

Quizás ahora la divina locura israelí ha pasado, aunque yo lo dudo seriamente. Quizás Rusia ha hecho pensar dos veces a los sionistas sobre su detestable conducta en Palestina, pero en lo profundo de mí, sé que esto es imposible. Al final del día hay sólo una solución cuando un perro está con la rabia: usted le disparará en la nuca con una pistola, por el bien de la comunidad total. Afortunadamente quizás, esa desagradable tarea no será una que usted o yo tendremos que llevar a cabo, porque hay personas más que suficientes en el área local para hacerlo por nosotros.

Debido directamente a las obscenas acciones del Estado judío —y sin otra causa—, el Medio Oriente es actualmente un barril de pólvora con la mecha encendida.


Finalmente, cuando Estados Unidos se vea obligado a retirarse de Irak y cuando Israel ya no pueda permitirse el lujo de comprar el crudo, ellos vendrán. Los judíos sionistas ya han olido el peligro y han respondido construyendo una gran pared de concreto. ¿Una qué? Eso será tan eficaz como el Rey de Inglaterra, Canuto, que hace siglos se sentó en la playa y le ordenó a la marea que no avanzara. El Rey Canuto ladraba como loco. Así están los judíos sionistas en Palestina.

Cuando esta marea finalmente llegue, se parecerá a los iraníes que caminaron sobre altas montañas hasta llegar a los hombres del Sha en Teherán. Recuerde, ellos caminaron sobre grandes y altas montañas, no sobre una pequeña y tonta muralla. La marea roja será imparable, porque no sólo llevará con ella a los sobrevivientes, también llevará los fantasmas de las mujeres y niños que los judíos sionistas han torturado, violado y asesinado desde que ellos invadieron el Medio Oriente.

Exactamente cuándo la marea roja llegará, es imposible decir, así como fue imposible para la CIA y el Mossad prever que Irán sería liberado por su propio pueblo. En la mañana del 11 de Febrero de 1979, los verdugos de la Savak estaban alegremente electrocutando a sus víctimas, ciudadanos iraníes, pero en la tarde del mismo día tenían atados los electrodos a sus propios genitales en manos de los mismos ciudadanos. Esto fue realmente rápido para Irán y será así para el Estado judío.

Algunos judíos sionistas escaparán, porque, como siempre, los grandes jefes tiene un plan de escape. Sí, hay otro ambicioso plan sionista para el bien mayor de ellos mismos. Tantos como 250.000 podrán escapar del Medio Oriente bajo los auspicios de la muy secreta iniciativa «Fortaleza Américas», pero ésa será absolutamente para las figuras máximas. El resto será dejado en Palestina, la tierra que ellos profanaron, como un sacrificio masivo para la enfadada marea roja.

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