sábado, 30 de agosto de 2008

Los Mitos de Cthulhu: Un Tratado de Horror Cósmico

Por Xentor Xentinel



Algunos seres humanos son receptivos a las voces de los Primigenios y pueden ser dirigidos en una suerte de posesión. Según algunos investigadores, éste sería el caso del renombrado escritor de «Horror Cósmico» Howard Philip Lovecraft, «creador» de los llamados «Mitos de Cthulhu», a quien se le ha llamado «El Profeta de Providence», su ciudad natal en Rhode Island (USA).

Lovecraft presentaba rasgos de obsesión demoníaca. Odiaba la luz del Sol y durante el día escribía con las cortinas echadas. Por las noches se dedicaba a pasear por las callejuelas solitarias y los cementerios de su ciudad.

Su temperatura corporal era anormalmente baja, signo, para la mayoría de los ocultistas, de la presencia de Entidades Vampíricas que absorben el calor orgánico para nutrirse y que le habrían asaltado en las horribles pesadillas de las que era presa prácticamente a diario.

La fuente de su inspiración eran precisamente sus sueños, Viajes Astrales en los que visitaba extrañas ciudades de exóticas arquitecturas, aberrantes paisajes cósmicos y formas de vida no humanas.

De su ciclo onírico, conectado con el de los Mitos, se desprende que Lovecraft tenía una rara facilidad para moverse en lo que él llamaba «Las Tierras del Sueño», un Universo separado del de la Vigilia por una región fronteriza a través de la cual podían acceder a nuestro mundo, del mismo modo que ciertos soñadores experimentados podían alcanzar «El Otro Lado».

La clave estaría en lo que él denominaba «La Llave de Plata», que adeptos de ciertas Sociedades Secretas afirman poseer y que les daría acceso a realidades diferentes.

Lovecraft se autocalificaba de materialista. Un ateo extraño, si tenemos en cuenta que, como él mismo declara, desde niño levantaba altares en los bosques a los Dioses Antiguos y estaba familiarizado con las obras de Magos, Teósofos y Ocultistas como Eliphas Levi, uno de cuyos libros es empleado en sus relatos por practicantes de la antigua magia.

Como dice su biógrafo Kenneth Grant, parece que Lovecraft «empleó su vida en un vano intento de negar los poderosos Entes que le movían», seres que, aparentemente, terminarían por destruirle en 1937, a sus 47 años, aquejado de un cáncer intestinal y de insuficiencia renal.

Tras la muerte de Lovecraft, August Derleth, uno de sus jóvenes corresponsales, fue el mayor responsable de la difusión de sus obras. Junto a otro de los amigos de Lovecraft, Derleth fundó Arkham House, una pequeña editorial dedicada a publicar las obras de Lovecraft y de otros escritores de su círculo.

Fue Derleth quien bautizó el panteón de Deidades Extraterrestres y Ultraterrestres de Lovecraft como los «Mitos de Cthulhu». Al mismo tiempo, añadió sus propias interpretaciones al panteón. Su contribución más significativa fueron los Dioses Arquetípicos, quienes habrían librado una guerra contra los Dioses Exteriores y Primigenios de Lovecraft.

De este modo, los Mitos de Cthulhu han ido creciendo de modo exponencial, gracias a los aportes del propio Derleth y otros escritores como Robert Bloch, Ramsey Campbell, Robert Howard, Stephen King y Brian Lumlet.

Muchos ocultistas están convencidos de que hay mucho de cierto en los Mitos de Cthulhu. Pero, ¿Cuál es la historia que nos cuentan estos Mitos? Es lo que intentaremos resumir, aunque sólo sea parcialmente, en las siguientes líneas.


LOS DIOSES ARQUETÍPICOS Y LOS EXTERIORES

Antes que nuestro Universo Material, existía el Elíseo, la Dimensión Alternativa donde moran los Dioses Arquetípicos, entre los cuales se encuentran Kthanid, Nodens, N'tse-Kaambl y Yad-Thaddag.

Haciendo uso de las Llaves Arquetípicas —sus Tablillas Jeroglíficas—, los Dioses Arquetípicos crearon este Universo Material, haciendo posible el dolor y el sufrimiento. Entonces, se retiraron al Elíseo.

El poder de las Llaves Arquetípicas es tan tremendo, que el uso de uno sólo de sus ensalmos trajo nuestro mundo a este Universo, desde el Elíseo.

El Elíseo es una tierra aparentemente infinita en la que viven en armonía los escogidos de estos Dioses, provenientes de muchos mundos y dimensiones distintas. Sólo aquellos a quienes los Dioses Arquetípicos juzguen dignos podrán entrar en el Elíseo, y el camino hasta allí es largo y difícil, incluso contando con la ayuda de los propios Señores del lugar.

Sin embargo, también estaban también los Dioses Exteriores, unos seres opuestos a los Arquetípicos, quienes ansían destruir el Universo, y tal vez crear uno mejor después. Hay quienes creen que los Dioses Exteriores —o, por lo menos algunos de ellos, como podrían ser el caso de Ubbo-Sathla y Sothoth— eran Arquetípicos que se rebelaron y enemistaron contra sus compañeros.

En el Principio de los Tiempos, Azathoth, el líder de los Exteriores, penetró en este Universo y encarnó como Xhada-Hgla, una criatura inteligente que se veía como una concha como almeja, de la que sobresalían numerosos pseudópodos de gran longitud. Dentro de la concha, se apreciaba un rostro peludo de ojos verdes.

Con este cuerpo, Azathoth sembró el Universo de innumerables seres, conocidos como las «Semillas Andróginas». Tal vez la primera de ellas fue aquella conocida simplemente como «La Gran Oscuridad», que a su vez, engendró a Shub-Niggurath (también conocida como «La Cabra Negra de las Mil Crías»), y a Shumath-Ghun, en una región del cosmos conocida como la Nebulosa Negra.

Shub-Niggurath y Hastur, «Aquel cuyo nombre no debe ser pronunciado», engendraron a Nug y Yeb —también conocidos como «Las Obscenidades Gemelas», Lloigor y Zhar respectivamente—, quienes a su vez, según algunos creen, engendraron al Gran Cthulhu, de quien hablaremos más adelante.

Otra «Semilla Andrógina», Lu-Kthu, dio origen a Byagoona, «La Sin Rostro», en un lugar conocido como el «Gran Vórtice». En tiempos posteriores, Byagoona pasó a ser conocida como Nyarlathotep.

Otra Semilla de Azatoth, Ksaksa-Kluth, engendró a los Dioses Ziulquaz-Manzah y Ghisguth. Ksaksa-Kluth y sus hijos moraron en Yuggoth (Plutón) durante un tiempo, pero su familia pronto lo abandonó debido a sus inclinaciones caníbales, emigrando a Cykranosh (Saturno).

Allí, Ziulquaz-Manzah, junto a su compañera Zstylhemghi, engendraron a Tsathoggua, un ser cuyo cuerpo amorfo suele adoptar el aspecto de una criatura parecida a un sapo peludo, con ojos somnolientos y una gran sonrisa cuajada de dientes.

Todos estos terribles seres relacionados con Azathoth, reciben el nombre de Dioses Primigenios.


LOS ANTIGUOS

Posteriormente, los llamados Antiguos —creaciones de los Arquetípicos, que no deben confundirse con los Primigenios—, llegaron volando por el Espacio desde Nath, la Tierra de los Tres Soles, para poblar la Tierra.

Los Antiguos son unas criaturas de unos 2.50 mts, cuyos rasgos incluyen elementos tanto del Reino Animal como del Vegetal. Su aspecto semeja a un cilindro con punta cónica, coronado por una cabeza con forma de estrella de mar, con un ojo al final de cada uno de sus apéndices —una serie de cilios que permiten al Antiguo percibir lo que le rodea sin necesidad de luz—, y 5 tubos para alimentarse.

De su base surgen 5 tentáculos musculares, terminados en pies con forma de palas; 5 series de tentáculos se extienden a intervalos regulares alrededor del centro del cilindro, y 5 alas retráctiles completan la anatomía de estas criaturas. Los Antiguos prefieren vivir bajo las aguas, pero pueden volar y morar sobre la tierra sin ningún problema.

En aquella época, en que casi todo el Globo estaba bajo el agua, los Antiguos aterrizaron en la Meseta de Leng, una extensión de terreno alrededor del Polo Sur, donde algunos de ellos se instalaron de forma experimental, aunque los centros principales se construirían al fondo del mar más próximo.

Tras aniquilar a ciertos enemigos cósmicos, los Antiguos se dedicaron a una serie de experimentos, sembrando esporas y acelerando el proceso de formación de los Océanos.

En el mar crearon las formas originales de vida terrestre: bacterias y algas verdeazuladas, así como al Proto-Shoggoth, Generador de Formas de Vida.

También estaban los Shoggoths, esclavos protoplasmáticos que parecían enormes masas negras de unos 4.50 mts, capaces de transformar sus tejidos en toda clase de órganos y apéndices bajo influencias hipnóticas, así como de levantar pesos prodigiosos. Con su ayuda, las Ciudades Submarinas se transformaron pronto en vastos e imponentes laberintos de piedra, semejantes a los que más tarde fueron construidos en la superficie.

Entre las ciudades de la superficie, se encontraba Yian-Ho, también conocida como la Ciudad Secreta de los Polos Magnéticos. Se dice que todos los seres humanos conservan recuerdos ancestrales de esta gran ciudad.

Poco después de la aparición de las primeras formas de vida terrícola, Tsathoggua el Dios Sapo, y Atlach-Nacha el Dios Araña, llegaron al planeta desde Saturno a través de otras Dimensiones y, tras permanecer un tiempo en la Ciudad de Yuth, en el desierto pedregoso de K'li-Phon-N'yah, se instalaron definitivamente en el oscuro Abismo de N'Kai.

Aunque, al parecer, esta caverna se encuentra por completo en otra dimensión, existen entradas en lugares como la Cueva Carlsbad en México, la tierra subterránea de Yoth (bajo Oklahoma), bajo el Monte Voormithadreth de Hiperbórea, y en la Selva Negra de Alemania.

Durante los siguientes Eones, las Ciudades de Piedra de los Antiguos, se extendieron por los Océanos del mundo prehistórico. Lentamente, algunos Antiguos emigraron por los continentes del Planeta, pero muchos permanecieron en sus Ciudades Oceánicas, al comprobar que sus siervos Shoggoths resultaban menos útiles en tierra.

A lo largo de los Eones, los Antiguos prosiguieron con su creación y explotación de formas de vida primitivas. Cuando algunos de sus experimentos escaparon a su control, permitieron que evolucionaran por su cuenta, dando lugar a la aparición de los primeros vertebrados (los peces) y todos los demás seres vivos.

(Resulta interesante señalar que Contactados modernos como Sixto Paz y Ricardo González, afirman haber recibido información por parte de Seres Extraterrestres acerca de seres venidos de la Constelación del Cisne, quienes hace miles de millones de años, aterrizaron en la Antártida, construyeron Bases Submarinas, y sembraron las primeras Moléculas de Vida en la Tierra, pasando a convertirse en los «Padres Antiguos» de las leyendas).


LA PROGENIE DE CTHULHU

Mientras tanto, en Vhoorl, planeta situado en la «vigésimo tercera Nebulosa» (esté eso donde esté), el matemático Kathulhn se convirtió en el primero en atravesar las barreras entre esta dimensión y aquellas en las que moran los Dioses Exteriores.

Hay quienes creen que este Kathulhn no es otro que el Gran Cthulhu, un amorfo ser que recuerda a un humanoide con garras y cabeza de pulpo, y enormes alas de murciélago.

Si esto es cierto, entonces, Vhoorl fue el lugar de nacimiento de Cthulhu, quien posteriormente entonces, viajó al Sistema Binario de Estrellas Verdes de Xoth —ubicado, al parecer, en la Constelación de Tauro—, donde se apareó con una criatura llamada Idh-Yaa, para engendrar a los Primigenios Ghatanothoa, Ythogtha y Zoth-Ommog, así como a Cthylla, «La Hija Secreta de Cthulhu». Desde allí, Cthulhu, sus hijos y su Semilla Estelar (descendientes suyos) volaron hasta Saturno.

Hace unos 350 millones de años, un gran cataclismo sacudió la Tierra. Fue la primera de una serie de catástrofes que tendrían lugar en los siguientes Eones. Se alzaron nuevas masas de tierra en lo que más tarde se convertiría en el Océano Pacífico, entre ellas, K'naa, Pohnpei, Yhe y R’lyeh. Eran los lugares que en el futuro se conocerían como Mu, ubicado unos 1.500 Kms al sur de la actual Rapa Nui.

El cataclismo provocó la destrucción de muchas Ciudades Submarinas de los Antiguos y, en consecuencia, estos no estaban preparados para la llegada de los Xothianos, también conocidos como los Cthulhi.

Tras su llegada, Cthulhu y su séquito Cthulhi —sus cuatro hijos, su Semilla Estelar, y los Yuggs (enormes gusanos blancos)— se asentaron sobre las recién emergidas tierras de Mu, donde construyeron la Gran Ciudad de Piedra de R'lyeh, con la ayuda de una raza de criaturas anfibias procedente de Glyu-Vho (la Estrella Betelgeus, en la Constelación de Orión).

Se afirma que los edificios de la Ciudad Cadavérica de R'lyeh, están hechos de colosales piedras verdes que encajan entre si de un modo no euclídeo.

Al principio, la Semilla de Cthulhu encontró resistencia por parte de los Antiguos, que ya llevaban en la Tierra cientos o miles de millones de años antes de que ellos llegaran. Pero, tras una guerra en la que la Semilla de Cthulhu destruyó todas las Ciudades Terrestres de los Antiguos, las dos especies firmaron la paz, y aceptaron no interferir entre sí. De este modo, las tierras de Mu quedaron bajo el dominio de Cthulhu y los suyos, mientras que los Antiguos conservaron una tenue primacía sobre el resto del mundo.


LA REBELIÓN DE LOS PRIMIGENIOS

Hace unos 300 millones de años, estalló el mayor conflicto de la historia de este Universo, cuando los Dioses Exteriores, decidieron que ya era hora de enfrentarse a los Arquetípicos.

Fue Ubbo-Sathla quien entró en contacto con numerosas Razas con un enorme dominio sobre la tecnología y la Magia, tras lo cuál, éstas se rebelaron contra sus Creadores, los Dioses Arquetípicos.

A todas estas razas de ultrapoderosos Extraterrestres Rebeldes, se les dio el nombre genérico de Dioses Primigenios. Muchos de estos Primigenios eran, de hecho, Dioses Exteriores encarnados, e incluso, descendientes de Xhada-Hgla, el Avatar de Azathoth. Su apariencia física y sus habilidades individuales varían enormemente, pero parecen compartir ciertas características como la telepatía, un gran tamaño y estar confinados en una región limitada.

Otro Dios Exterior, Sothoth, creó a Yog-Sothoth, «El Que Acecha en el Umbral». Éste fue la Puerta al Vacío en la Estrella Cor Leonis, a través de la cual entró a este Universo un gran número de «Los de Afuera». Una de las manifestaciones más conocidas de Yog-Sothoth es una infinidad de globos iridiscentes que consumen y queman el Alma.

En la Tierra, los Exteriores contactaron con los Cthulhi, y éstos se sumaron a los demás Primigenios, robando a los Arquetípicos parte de sus Llaves o Registros, que fueron ocultados por Ubbo-Sathla en el Cuarto Planeta del Sistema Celaeno, en el Cúmulo Estelar de Las Pléyades.

No está claro cómo se almacena esta información en la Gran Biblioteca de Celaeno. Algunas referencias indican que se conserva en libros y tablillas, mientras que otras afirman que este antiguo conocimiento descansa en organismos vivos creados específicamente con ese propósito.

En castigo por la afrenta de los Cthulhi, los Arquetípicos descendieron por el Portal de Glyu-Vho, y provocaron un nuevo cataclismo que golpeó la Tierra, sumergiendo R'lyeh y atrapando a Cthulhu y a su Semilla Estelar en las profundidades del Océano Pacífico.

Los isleños hawaianos todavía cuentan leyendas de Kana-Loa, el malvado Dios Pulpo que fue apresado en el inframundo. Los Anfibios de Glyu-Vho también fueron apresados por los Arquetípicos.

(Parece un gran acierto de los Mitos de Cthulhu el ubicar un importante Portal Estelar —nada menos que aquel por el cual los Arquetípicos entraron a nuestro Universo para combatir a los ebeldes Primigenios— en la Constelación de Orión, puesto que también diversos Contactados y Canalizadores modernos, afirman que en Orión se encuentra uno de los 13 Portales Mayores de la Galaxia —el más cercano a nosotros—, donde es posible acceder a otros Universos).

Aunque los Primigenios y Exteriores, bajo la orden del Dios Exterior Azathoth, combatieron largamente, por último fueron vencidos y expulsados o apresados en diversos lugares de la Tierra, en las Estrellas o incluso en otras Dimensiones.


EL SÍMBOLO ARCANO Y LA ESTRELLA DE MNAR

Aparentemente, cuando los Dioses Arquetípicos encerraron a los Primigenios en sus prisiones, insertaron unos Esquemas Mnemónicos en las mentes de sus enemigos que los dejaran indefensos contra ciertas sílabas o signos, uno de los cuales sería el Símbolo Arcano, diseñado por la Diosa Arquetípica N'tse-Kaambl, «cuyo esplendor ha destrozado mundos».

El Símbolo Arcano, suele dibujarse como una estrella con un ojo en su centro y una columna de fuego allí donde debería hallarse la pupila. También existen otras versiones menos conocidas: entre ellas hay una que recuerda a un ojo en un pentágono, otra que parece una rama frondosa y otra que es un gesto hecho con la mano. En la puerta de la tumba de Cthulhu hay grabado un Símbolo Arcano.

Estos Símbolos Arcanos fueron grabados en las Piedras Estelares de Mnar, rocas de color verde grisáceo con propiedades especiales. Sostener una piedra estrellada puede proteger de los secuaces de los Primigenios (conocidos como Primigenios Menores), pero no de estos en persona.

Normalmente, cuando las Piedras Estelares están en algún lugar es por una buena razón, y no es aconsejable quitarlas de su sitio. No sólo el hecho de retirar las piedras puede permitir que una fuerza maligna se libere, sino que en ocasiones los Dioses Arquetípicos castigan a los que desplazan gran número de Piedras Estelares de su lugar adecuado.

Una leyenda sostiene que existen tres tipos diferentes de Piedras Estelares: las normales, otras piedras ovaladas y pulimentadas que resultan útiles contra los reyes (¿Primigenios Menores?), y por último unas joyas que guardan un fuego en su corazón y que custodian las tumbas de los propios Primigenios. Nadie ha visto ningún ejemplar de estas dos últimas variedades.


EL APRESAMIENTO DE LOS PRIMIGENIOS

He aquí el saldo de la terrible Rebelión de los Primigenios contra los Dioses Arquetípicos:

  • Azathoth, por haber sido el cabecilla de la Rebelión, fue privado de su Inteligencia y Voluntad, razón por la cual es hoy conocido como «El Caos Idiota». Su horrorosa forma, culmen de la angustia y esencia de una locura devoradora de conciencias, fue arrojado al Caos, más allá de nuestro Continuo Espacio-Tiempo, donde alzó el Trono Negro desde donde gobierna. Desde entonces, una cortina de colores aísla el resto del Universo de la Corte de Azathoth.

  • La misma suerte corrió Yog-Sothoth, aunque hay quienes creen que fue apresado bajo un Símbolo Arcano en la Montaña Negra: el Monte Sinaí.

  • El Gran Cthulhu yace «muerto, pero soñando», en un trance similar a la muerte, en un mausoleo situado en la cima de la montaña más alta de R'lyeh, situada en el Pacífico Sur, cerca de las coordenadas 47º 9' S, 126º 43' O, aunque otros la sitúan en algún punto cerca de la Isla de Pohnpei, en el Archipiélago de las Carolinas, zona donde se encuentran las ciclópeas ruinas semisumergidas de Nan Madol.

  • Ghatanothoa, uno de los hijos de Cthulhu, fue sellado en las criptas que se extienden bajo el Monte Yaddith-Gho, que dominaba la primitiva Ciudad de Mu.

  • Ythogtha, otro de los hijos de Cthulhu —una criatura bípeda con manos palmeadas, pies terminados en ventosas y la cabeza cubierta de tentáculos alrededor de un único ojo—, está apresado bajo un Símbolo Arcano en el Abismo de Yhe, al sur de R'lyeh.

  • Zoth-Ommog, otro de los hijos de Cthulhu —un Primigenio de cuerpo cónico coronado con cuatro tentáculos como los de una estrella de mar y una cabeza de reptil con barba de serpiente—, se cree que duerme en la parte de R'lyeh que está junto a la costa de Ponhpei.


  • De Cthugha —Primigenio que toma la forma de un enorme incendio en el aire—, se dice que durante la guerra fue irradiado y enloqueció para siempre. Fue apresado en Korvaz, una Estrella cercana a Formalhaut, en la Constelación del Pez Austral. Pero antes de esto, engendró a Aphoom-Zhah, una criatura que parece una parpadeante llama grisácea que congela todo lo que toca.


  • Hastur, «El Que No Debe Ser Nombrado», fue confinado en el Lago de Hali, cerca de la Ciudad de Carcosa, en un Planeta del Cúmulo Estelar de Las Híadas, cerca de Aldebarán.

  • Ithaqua, «El Que Camina En El Viento» (El Wéndigo de los pieles rojas), cuyos dominios se extendían por el aire y por los Espacios Interestelares, fue confinado a una meseta cerca del Polo Sur de Borea, un Planeta de tres lunas ubicado en un Universo Paralelo. Posteriormente escapó de ahí, pero hoy, gran parte de su Fuerza Vital se encuentra atrapada bajo un poderoso Sello en el Templo de los Vientos del Polo Norte, que sólo aparece en la noche del Solsticio de Invierno.


  • Lloigor y Zhar —criaturas gemelas que parecen una enorme masa alada de tentáculos serpenteantes, que les sirven para atrapar y llevarse a sus enemigos— están aprisionados bajo las ruinas de la Ciudad Subterránea de Alaozar, en la Meseta de Sung, en Birmania. Pero ambos pueden proyectar su Tulku —Avatar Psíquico o Cuerpo Energético— si se realizan los rituales adecuados, o cuando Arcturo, su antiguo hogar, está por encima del horizonte.


  • Mnomquah, un saurio bípedo de Yarnak —Planeta de tres lunas situado al otro lado de Betelgeuse—, está apresado dentro del Lago Negro de Ubboth, en el núcleo de la Luna.

  • Tsathoggua fue arrojado en las oscuras cavernas de N'Kai, junto con algunos Primigenios Menores como Abhoth y Atlach-Nacha.

  • El Negro Castillo de Ónice sobre la Montaña de Kadath, en el Desierto de Hielo —una región en la zona fronteriza entre el Mundo de la Vigilia y el del Sueño—, es la prisión de muchos Primigenios Menores.

  • Otros Primigenios, Mayores y Menores, permanecen atrapados en una u otra forma, en diferentes Universos y Dimensiones.

  • Entre los pocos Primigenios que escaparon a la prisión, valiéndose de su astucia, están Zathog —y Othuyeg en la Tierra—, que actualmente conspiran para conseguir el retorno de sus compañeros Primigenios y Exteriores.


  • Shub-Niggurath, una Primigenia con capa y el rostro oculto, huyó a Yaddith, planeta que orbita alrededor de 5 soles situados a millones de Años Luz, en la misma zona del cielo donde se observa la Estrella Deneb de la Constelación del Cisne. La apariencia descrita es sólo un Avatar de la verdadera «Cabra Negra»: una Diosa Exterior que permanece en la Corte de Azathoth o incluso en una Dimensión totalmente distinta, y que al ser convocada, suele aparecer como una nube nociva de la que continuamente emanan (y son después reabsorbidos) zarcillos y patas con pezuñas.


  • Otro Dios Exterior, el infame Nyarlathotep —también conocido como «El Caos Reptante», «El Ojo Que Todo Lo Ve», y otros muchos nombres—, logró escapar a Sharnoth, mundo más allá del Universo, donde tiene su Corte, y al igual que Zathog, conspira para liberar a sus compañeros. Como «El Mensajero de los Primigenios» (otro de sus títulos), suele llevar mensajes y realizar recados para los Primigenios y los Exteriores, siendo el único de ellos que tiene libertad y capacidad para hacerlo.

  • Como los Primigenios Lloigor y Zhar tienen la capacidad de proyectarse fuera de sus prisiones bajo ciertas circunstancias, se les encargó la misión de despejar la Tierra para tenerla a punto para la hora terrible en que las estrellas estén en posición, y los Primigenios emerjan de sus tumbas. Entonces volverán a ser conocidos con sus nombres verdaderos, Nug y Yeb, «El de la Niebla Susurrante».

    Aunque R'lyeh se encuentra en las profundidades del Océano, en algunas ocasiones la ciudad —o al menos su montaña más alta— ha alcanzado la superficie del mar, liberando a Cthulhu durante breves períodos de tiempo.

    En dichas ocasiones, el Primigenio ha retransmitido telepáticamente sus sueños, provocando estallidos de fervor religioso, locura y perturbaciones naturales por todo el mundo. Pero sólo han sido pequeños respiros para el Primigenio, puesto que en todas estas ocasiones, R'lyeh ha vuelto a hundirse bajo el mar, tras unos pocos días o semanas.

    Sin embargo, llegará el momento en que la Ciudad Negra no regresará al fondo marino, y entonces Cthulhu arrasará y aniquilará por doquier, dando inicio a una Nueva Edad.

    Cthylla, la «Hija Secreta de Cthulhu», casi nunca aparece mencionada en los libros de los Mitos, puesto que su destino es tan abominable que incluso los autores de estos tomos temieron hablar de ella. Si alguna vez Cthulhu es destruido, su espíritu partirá y se reencarnará en el útero de Cthylla. Así, Cthulhu podría regresar al mundo incluso en el hipotético caso de su completa destrucción.


    LOS ZARR

    Zathog habita en un Planeta situado en el centro de la Galaxia de Xentilx. A su llegada a ese mundo, después de la Gran Guerra contra los Dioses Arquetípicos, Zathog contactó con los Zarr, una raza que ya había conquistado despiadadamente la mayor parte de aquella Galaxia.

    Comprendiendo que había encontrado el instrumento perfecto para su venganza, Zathog prometió a los Zarr todo el Universo a cambio de que lo ayudaran a liberar a sus hermanos apresados. Los Zarr aceptaron, y Zathog les concedió la capacidad de viajar a través del Tiempo y del Espacio. Zathog permanece todavía en aquel Planeta, aguardando el tiempo en que todos los Primigenios sean liberados.

    Los Zarr se caracterizan por su piel azul, grandes ojos, finas bocas, y brazos y piernas sin articulaciones. Cuando arriban a un mundo que desean conquistar, suelen aniquilar su Civilización, y subir a bordo a ciertos miembros de ella para utilizarlos como herramientas para destruir al resto de la población.

    (La presencia de seres de piel azul procedentes de otra Galaxia parece otro acierto de los Mitos de Cthulhu, puesto que Contactados modernos como Alex Collier, afirman haber tenido encuentros con seres de piel azul procedentes de la Galaxia de Andrómeda).

    En algunas ocasiones, uno de estos representantes ha logrado detener a los Zarr y evitar que destruyan toda la vida inteligente de su Planeta, pero aún así, estos Alienígenas pueden regresar en cualquier otra época y atacar de nuevo.

    Allí donde llegan, los Zarr buscan las tumbas de los Primigenios y se esfuerzan por librarlos de su letargo.

    De Othuyeg, «El Que Camina En La Condenación» —cuyo aspecto físico semeja a un ojo rodeado de innumerables tentáculos—, se dice que trata de abrir un Portal para que Zathog y los Zarr puedan invadir este Planeta, pero no se sabe cómo planea conseguirlo.


    LOS PRIMIGENIOS MENORES

    Aunque los Primigenios están atrapados en diferentes Cárceles Dimensionales, toda una multitud de híbridos y razas que los adoraron en su momento —los Primigenios Menores— perviven en nuestro Planeta y en otras Dimensiones.

    Los individuos de esas especies, muchas de las cuales son formas de vida degenerada, perciben los ecos de sus Dioses y tratan de violentar los Sellos que los aprisionan para liberar a los Primigenios Mayores. Ellos son sus servidores.

    Entre la gran variedad de Primigenios Menores, podemos nombrar:

    Los Cthonians: Cavadores subterráneos, semejantes a calamares ciegos de cortos tentáculos, liderados por un gigantesco miembro de su misma especie llamado Shudde-M'ell. Son capaces de provocar terremotos y hundimientos allí donde quieran, así como de comunicarse telepáticamente, y mantener a un humano encadenado mentalmente a un lugar, o confundirlo para que caiga en una emboscada. Excavan la roca usando un proceso que parece fundir la roca, y ponen huevos que parecen formaciones rocosas esféricas.

    Los Mi-Go: También llamados Hongos de Yuggoth, ya que tienen un puesto de avanzada en Plutón. Parecen crustáceos con alas y cabezas ovaladas, que cambian de color continuamente. Son grandes maestros de la cirugía, y están sumamente interesados en ciertos minerales, por lo que han establecido instalaciones mineras en los Andes, los Apalache y el Himalaya.

    Los Nioth Korghai: Criaturas acuáticas del Planeta Karthis —cerca de Rigel, en la Constelación de Orión— que se alimentan de la Fuerza Vital de otros seres inteligentes. Estas criaturas viajan de un Sistema Estelar a otro en una gran Nave, nutriéndose de los habitantes de los planetas por donde pasan. Se refieren a sí mismos como «Los de Ubbo-Sathla», así que deben estar relacionados con este dios.

    Los Shans: También llamados Insectos de Shaggai, mundo de dos soles de color esmeralda, de donde provienen. Del tamaño aproximado de una paloma, tienen 10 patas, unos tentáculos bajo éstas y una serie de antenas bajo sus tres bocas. Al estar hechos de una materia distinta a la nuestra, estos terribles adoradores de Azathoth son capaces de introducirse físicamente en los cerebros humanos, para estimular sentimientos de entusiasmo y provocar visiones.

    Los Vampiros de Fuego: Criaturas parecidas a millares de puntos llameantes o relámpagos rojos, sirvientes del Primigenio Cthugha. El ataque de un Vampiro de Fuego desintegra por completo a su víctima, como en los casos de Combustión Humana Espontánea, y permite al Vampiro alimentarse, y a la vez, absorber todos los recuerdos de su víctima. Como poseen una mente colmenaria, todos los demás Vampiros obtienen nuevos conocimientos cada vez que alguien es «consumido» de esta manera.

    Los Yuggs: Servidores de Ythogtha y Zoth-Ommog que recuerdan a enormes gusanos blancos, portadores de pequeños dardos orgánicos que pueden disparar contra una persona para intercambiar información genética con ella. Aunque pueden sobrevivir en cualquier entorno terrestre, pasan la mayor parte de su tiempo cavando bajo la corteza.

    A diferencia de los Primigenios Mayores, los Menores suelen tener libertad de movimientos y cumplen las órdenes telepáticas de sus Amos.

    Todos sus cultos y ceremonias van encaminados a dar a Cthulhu la fuerza necesaria para que pueda ser despertado y para prepararle de nuevo el camino a nuestro mundo.

    Pero ninguno de los adoradores de los Primigenios Mayores ha podido levantar ni tocar el poderoso Sello Arquetípico que mantiene a Cthulhu dormido en la muerte. Ni siquiera los Profundos de R'lyeh, humanoides parecidos a peces o anfibios, que tal vez sean descendientes de los Anfibios de Glyo-Vho, y de los que hablaremos más adelante.


    LOS HIJOS DE YIG

    Poco después de la Gran Guerra entre los Dioses, cuando los Arquetípicos ya habían regresado al Elíseo, el Primigenio Menor Yig —que toma la forma de un enorme Hombre-Serpiente, o a veces, la de un descomunal Dragón oriental—, llegó a la Tierra desde el Planeta Zandanua, donde aún vive su hermano Rokon.

    Yig fue el responsable de la creación de los reptiles y los insectos en la Tierra, ayudándolos a evolucionar, para ser más grandes, más inteligentes y capaces de caminar erectos.


    Hace 275 millones de años aproximadamente, durante el Período Pérmico, aparecieron los primeros Hombres-Serpiente. Yig, es considerado el Padre de Todas las Serpientes, y por ello los Hombres-Serpiente le adoraron desde el principio.

    (Otro acercamiento a la posible realidad por parte de los Mitos de Cthulhu, puesto que Contactados como Cristian Sánchez de Argentina y Mauricio García de Chile, afirman haber recibido información por parte de Extraterrestres acerca de la llegada, hace 260 millones de años, de Seres Reptilianos procedentes de Orión, quienes treminarían creando una Raza de Reptilianos Terrestres).

    Los Hijos de Yig comparten muchas características con las serpientes, particularmente con la familia de las cobras, pero con 4 mejoras: Son inteligentes, tienen extremidades, caminan erguidos, y tienen sangre caliente.

    A pesar de que los Hombres-Serpiente casi no han desarrollado el oído, el resto de sus sentidos son muy agudos.

    Su abanico visual es muy preciso, y está particularmente adaptado al movimiento. Unos hoyuelos cerca de las fosas nasales les proporcionan una primitiva visión de infrarrojos.

    El sentido del olfato es complementado por su Órgano de Jacobson. Usando sus lenguas bífidas, los Hombres-Serpiente pueden transferir los componentes de un olor a ese órgano altamente sensible.

    Como muchas serpientes, los Hombres-Serpiente poseen veneno. Ciertas subespecies pueden incluso escupir su veneno, como hace la cobra escupidora de África. Algunas variedades de Hombres-Serpiente tienen ojos hipnóticos. La mayoría puede hibernar durante largos períodos de tiempo.

    Muchos Hombres-Serpiente son hechiceros. Las habilidades de asumir la forma humana, someter a los espíritus de los asesinados, y reanimar cuerpos son los Poderes Mágicos más comunes de los Hombres-Serpiente.

    Lo más importante: los Hombres-Serpiente son, o bien extraordinariamente longevos o bien inmortales. Sigue habiendo muchos vivos que han visto el paso de los milenios.

    Las leyendas cuentan que, con su poderosa magia —y la ayuda de la fabulosa Corona de la Cobra, que permite a su dueño leer los pensamientos de cualquier criatura y controlar su mente— los Hombres-Serpiente establecieron su Primer Imperio en Valusia, una fértil tierra próxima al centro del Supercontinente de Pangea, que comprendía lo que ahora es el sur de Europa, el Mediterráneo y el Norte de África.

    Aparentemente, fue por esta época que Shub-Niggurath llegó a la Tierra, tras abandonar su antigua morada en el Planeta Yaddith, para construir la ciudad de Harg-Kolath en una caverna al sur de Arabia. Allí espera, servida por su Semilla, hasta que su esposo Hastur sea libre para regresar a la Tierra. Se ha dicho que en este lugar bullen «sueños», aunque no se sabe bien qué quiere decir eso.

    En esa época, la Gente Serpiente erigió grandes Ciudades de Piedra que contenían laboratorios y Templos dedicados a Yig, así como a su «hermana y compañera», Shub-Niggurath, y a su hijos, Byatis, «El de la Barba de Serpientes»; y Han, «El Oscuro». Fue un Imperio basado en la Hechicería y la Alquimia, que en su apogeo llegó a gobernar gran parte del mundo.

    Curiosamente, los indios Lakota de las Grandes Llanuras de Norteamérica, llamaban «Han» a la personificación de la Oscuridad. No se sabe con certeza cuántas de estas leyendas son ciertas.


    LA CAÍDA DE VALUSIA

    Los registros de los Antiguos y de la Gran Raza de Yith que habitaron la Tierra al mismo tiempo, dicen poco de estos primeros Hombres-Serpiente. En cualquier caso, cuando los dinosaurios empezaron a alzarse sobre sus ancestros del Eoceno hace unos 225 millones de años, el Primer Imperio cayó.

    A pesar de que la antigua Civilización de Valusia fue destruida, muchos de los Hombres-Serpiente sobrevivieron. Huyeron a las profundidades de la tierra, arrastrándose en madrigueras ocultas en las colinas de Gales o a las Cavernas de Yoth, hasta que el mundo volviera a ser más hospitalario de nuevo.

    La mayor de las Civilizaciones Subterráneas de los Hombres-Serpiente fue la de Yoth, localizada bajo lo que ahora es América del Norte. Su proximidad al Pozo de Ngoth, en Oklahoma —donde se dice que está aprisionado Yig—, lo hace especialmente sagrado. Durante más de 200 millones de años, los Hombres-Serpiente habitaron allí. Su Civilización se levantó y cayó cientos de veces.

    Bajo nuestro suelo se encuentra el Reino Subterráneo de K'n-Yan, bañado por una luz azul. Debajo, se encuentran las Cavernas de Yoth, bañadas por una luz rojiza. Y debajo de ésta, está la Oscura Caverna de N'kai, donde se mora el Primigenio Tsathoggua.


    LA ERA DE THEEM'HDRA

    Mucho tiempo después, surgió otro curioso paréntesis en la Evolución: hace 20 millones de años, en la tierra más tarde conocida como Mu, en el Pacífico Sur —donde Cthulhu y los suyos habían morado millones de años antes—, apareció Theem'hdra, una Civilización humana mucho antes del tiempo que le correspondería. Dioses como Cthulhu y Yibb-Tstill tuvieron un papel activo en esta tierra salvaje y cruel.

    El mayor Mago Negro que existió nunca en Theem’hdra fue Mylakhrion. Provenía de la tierra de Tharamoon, y entre sus maestros se contaron los Magos de Hielo de Khrissa. A pesar de su dominio superior de la hechicería, imitó a muchos otros magos de su época al buscar la inmortalidad.

    Mediante su magia, Mylakhrion prolongó su vida durante cientos o incluso miles de años, pero seguía sin alcanzar la auténtica vida eterna. Tras muchos años de investigación en vano, Cthulhu contactó con él y le ofreció su ansiado objetivo a cambio de que liberara a los Primigenios de sus prisiones. Cuando Mylakhrion se negó a cumplir su parte del pacto, Cthulhu lo destruyó.

    Poco duró la Civilización de Theem'hdra, pues pronto desapareció, y la Tierra ya no conoció más hombres durante muchos millones de años. La Era de Theem'hdra se convirtió en un oasis perdido cuya existencia ni siquiera sospecha la mayoría de los estudiosos de la Prehistoria.


    LA MALDICIÓN DE YIG

    Hace 5 millones de años, las condiciones empezaron a cambiar. Los mamíferos habían empezado a ascender. En África, los primeros homínidos estaban evolucionando. Fueron los primeros antepasados verdaderos del hombre.

    La Civilización Yothica estaba en su apogeo. La vida era lujosa, y se vivía con regocijo, así que los Hombres-Serpiente se convirtieron en despiadados científicos. Ellos crearon muchas formas de vida, incluyendo a grandes y bestiales humanoides con inteligencia rudimentaria, como los Gyaa-Yothn y los Voormis —antepasados de los actuales Yetis y Sasquatch—, e incluso, fabricaron nuevos cuerpos para sí mismos. No tenían moral, y su única ley era que la curiosidad debía satisfacerse siempre.

    Entonces, se descubrió lo que sería la perdición de Yoth, cuando exploradores curiosos descubrieron el camino a la Oscura N'Kai. Allí encontraron grandes altares erigidos en honor a Tsathoggua.

    El Dios-Sapo poseía un tremendo poder y enormes conocimientos y muchos Hombres-Serpiente dejaron a Yig para adorarle. Yig no vio con agrado que su pueblo le abandonase, y los maldijo.

    Los Hombres-Serpiente de Yoth degeneraron, perdiendo la facultad de hablar, sus extremidades y su inteligencia. Volvieron a ser las serpientes que fueron hace 300 millones de años.

    Sólo los creyentes escaparon a la Maldición de Yig. El Alto Sacerdote Sss'haa condujo a los auténticos creyentes fuera de Yoth. Viajaron a Hiperbórea, un continente en el extremo norte de la Tierra, donde se asentaron bajo el Monte Voormithadreth.

    En aquella época, las tierras del norte eran cálidas y fértiles. Vastas junglas, llenas de vida exótica (desde los tigres dientes de sable hasta los últimos dinosaurios) cubrían gran parte del continente.

    Muchos de los bestiales Voormis viajaron a Hiperbórea, junto a los Hombres-Serpiente. No obstante su especial afinidad con Tsathoggua muestra que incluso entre los supuestamente fieles, la mancha del Dios-Sapo perduró.

    Allí, la Gran Civilización científica de los Hombres-Serpiente continuó prosperando.

    Hace 3 millones de años, los Voormis obtuvieron la libertad, y se abrieron paso hasta la superficie, luchando contra los Gnoph-Kehs —monstruos con cuernos que caminan sobre 2, 4 ó 6 patas—, y fundaron su propia civilización primitiva en la superficie de Hiperbórea.

    Alejados de la Gente Serpiente que adoraba a Yig, los Voormis pudieron nuevamente venerar a su Dios favorito, Tsathoggua, y muchos se fueron a vivir bajo tierra para estar más cerca de su señor.


    LA LLEGADA DE ITHAQUA

    Sin embargo, hace 1.7 millones de años, Ithaqua apareció por primera vez en el extremo norte, y el frío que desató marcó el principio del declive de los Voormis en Hiperbórea.

    Ithaqua pertenece a la Raza Wéndigo, que adopta una enorme forma antropomórfica de relucientes ojos rojos y pies palmeados, que camina por el aire como si estuviera sobre suelo firme, aunque también suele aparecer como una nube de niebla o de nieve con ojos.

    (El Wéndigo fue inspirado en los relatos de los indios Cree y Ojibwa, en la región de los Grandes Lagos de Norteamérica, que llaman Witiko o Wíndigo a estos Espíritus, descritos como de estructura humana, más altos que los mayores árboles, y que viven en el Polo Norte, viajando al sur para capturar y devorar humanos).

    En cierto momento, los Voormis sufrieron una guerra civil en la que los adoradores del nuevo dios Ithaqua atacaron a los seguidores de Tsathoggua. Al final, los fieles de Ithaqua sufrieron una sonora derrota y tuvieron que exiliarse de las tierras de los Voormis más ortodoxos.

    Por culpa de esta gran guerra y del cada vez mayor frío, la civilización de los Voormis estaba exhausta cuando los primeros humanos —un pueblo de pelo rubio y orejas largas— llegó hace 1.5 millones de años.

    Al principio, los Voormis ayudaron a estos recién llegados a encontrar comida y refugio, y posteriormente los instruyeron en las artes de la Ciencia y la Magia. De este modo, la capital humana —primero en Commoriom y después en Uzuldaroum—, llegó a convertirse en una auténtica delicia para la vista.

    Estos humanos adoraron durante mucho tiempo al Dios-Sapo Tsathoggua, igual que habían hecho los Voormis antes que ellos. Posteriormente, la adoración de esta deidad perdió importancia y la población volcó su fe en dioses más urbanos.

    Mientras el número de humanos aumentaba, los Voormis menguaban lentamente, hasta que los pocos que quedaron abandonaron sus ciudades para esconderse en las montañas, estando su mayor colonia en el Monte Voormithadreth. Los humanos se olvidaron rápidamente de sus antiguos benefactores y se proclamaron Señores de Hiperbórea, cazando a menudo a los Voormis como deporte.


    LA LLEGADA DE APHOOM-ZHAH

    Hace un millón de años, Aphoom Zhah llegó a la Tierra desde Neptuno, aterrizando en el Monte Yaanek, un volcán que se encontraba en el Polo Norte, en medio de una tormenta de fuego. Pero los Dioses Arquetípicos lo encontraron allí y lo confinaron en un profundo pozo bajo el Polo.

    En su furia, Aphoom Zhah liberó un enorme frío, congelando la tierra a su alrededor. El poder combinado de Aphoom Zhah y de Ithaqua, provocó un enfriamiento global de la Tierra, provocando temperaturas cada vez más extremas en el norte y en el sur.

    Entonces, los Voormis, que habían caído a niveles casi bestiales, asolaron las aldeas humanas en busca de comida. Los Hiperbóreos contraatacaron y acabaron con casi todos los Voormis que quedaban, lanzando expediciones de caza de manera periódica para exterminar al resto.


    RLIM SHAIKORTH

    Pero la furia de Aphoom Zhah aún no menguaba, y entonces llamó telepáticamente a Rlim Shaikorth, un poderoso Mago, prácticamente omnisciente, cuyo aspecto es el de un inmenso gusano blanco, con una enorme boca y dos cavidades oculares vacías de las que constantemente gotea sangre.

    Rlim Shaikorth vino a la Tierra cuando Hiperbórea era todavía una potencia mundial. A bordo de su Ciudadela de Hielo de Yikilth, el Gusano Blanco viajó desde el Polo Norte hacia el sur, azotando la tierra de Mhu Thulan (la actual Groenlandia) con un intenso frío que mataba al instante todo lo que tocaba.

    A los únicos que se permitía sobrevivir era a los Ylidheem («Seres Gélidos»), grandes magos a los que Rlim Shaikorth había transformado para que pudieran sobrevivir sin problemas en el frío y así pudieran rendirle culto.

    El frío destruyó muchas de las ciudades más importantes de Hiperbórea, y el fin del mundo parecía cercano... Hasta que cierto día, aquel frío antinatural desapareció y Yikilth se fundió.


    ZOBNA Y LOMAR

    No obstante, Aphoom Zhah e Ithaqua continuaron generando el frío que terminó por arrasar Hiperbórea. La siguiente en caer fue la civilización humana de Zobna, al sur de Hiperbórea.

    Hace unos 850.000 años, los supervivientes huyeron aún más al sur, a la tierra posteriormente conocida como Lomar, donde aniquilaron a los Gnophkehs, una tribu de caníbales subhumanos que usaban como tótem la figura del monstruo Gnoph-Keh ya descrito.

    La capital de Lomar era Olathoe. Los edificios de esta ciudad estaban hechos por completo de mármol, y los capiteles de las columnas que adornaban toda la ciudad tenían grabadas imágenes de hombres barbudos de aspecto serio. Olathoe era un núcleo de cultura y enseñanza.

    A pesar del avance de los hielos, que ya habían arrasado Zobna, los Lomarianos lograron prosperar durante más de 100.000 años.

    Finalmente, hace unos 750.000 años, los restos del reino creado a partir del antiguo país de Zobna fueron invadidos por los bestiales Inutos, gentes de piel amarilla que avanzaban desde el norte junto a las capas de hielo. Éstos atravesaron el paso entre los picos de Noton y Kadiphonek que flanqueaban la ciudad y, pillando desprevenidos a los Lomarianos, los destruyeron a ellos y a su ciudad, sin dejar huella del esplendor de aquel lugar.

    En Hiperbórea, la Civilización Humana se fragmentó, y los escasos supervivientes huyeron a las tierras que luego serían conocidas como Norteamérica, Atlántida, Escocia, Asia Menor, y Mu.

    Resulta interesante señalar que algunas tribus de indios americanos que vivían en la zona de Massachussets afirmaban provenir de «Lamah», lo que posiblemente indica un vínculo con los pueblos de las zonas polares.

    Muchos de los otros pueblos de Hiperbórea también retrocedieron. Aunque algunos Voormis se quedaron en el continente helado para adorar a Ithaqua, otros huyeron al este y al oeste, donde se convirtieron finalmente en las criaturas conocidas como Sasquatch y Yetis. Y los Hombres-Serpiente de Hiperbórea se trasladaron al continente de Lemuria —recién reaparecida en los Océanos Índico y Pacífico—, donde fueron conocidos como los Reyes Dragón.

    En la actualidad, los únicos restos de Hiperbórea forman la actual Groenlandia. Sin embargo, Lomar perdura en las Tierras del Sueño, pues fue reconstruida allí en los sueños de un sobreviviente reencarnado.


    LEMURIA

    En Lemuria, los Reyes Dragón vivieron en paz durante un tiempo, pero hace unos 500.000 años, emergió en Lemuria una nueva raza de seres humanos. Los hombres que habían gobernado Theem'hdra hacía millones de años que llevaban extintos, y el pueblo alto y élfico de Hiperbórea estaba desperdigado. Estos nuevos hombres eran los primeros humanos auténticos.

    El primer reino humano, Nemedis, entabló una Guerra de Mil Años contra los Reyes Dragón, que llevaban 250.000 años gobernando Lemuria. Al final, venció la Humanidad, y la mayoría de los Reyes Dragón fueron expulsados al sur, a la tierra que se convertiría después en el Continente de Thuria, donde formaron el Segundo Imperio de Valusia.

    No obstante, un puñado de Hombres-Serpiente permaneció oculto entre las islas del mar de Neol-Shendis, planeando alzarse de nuevo cuando las Estrellas estuviesen en posición.

    Cuando, 7.000 años más tarde, los Reyes Dragón volvieron a alzarse, destruyeron la tierra de Nemedis, y los seres humanos emigraron al oeste, donde fundaron las Nueve Ciudades, entre ellas, Atlántida, Commoria, Grondor, Kamelia, Thule y Verulia.

    Los Magos de la tierra oriental de Nianga fueron corrompidos por el Caos y amenazaron con dominar el mundo. Pero un bárbaro llamado Thongor se enfrentó a las Fuerzas del Caos con la ayuda de la antigua Magia.

    Al final, los Magos de Nianga fueron destruidos por su propia hechicería, y los Reyes Dragón fueron derrotados y expulsados para siempre del continente de Lemuria. Posteriormente, Thongor unificó los Nueve Reinos creando el Imperio Dorado del Sol, que conquistó medio mundo con sus Naves Voladoras.

    Se libraron muchas guerras, y finalmente los hombres del Continente de Thuria fueron condenados a la esclavitud. Algunos huyeron hacia reinos menos opresivos, pero en el centro del mundo, los Hombres-Serpiente impusieron su mandato.

    Después de cientos de guerras, el Segundo Imperio de los Hombres-Serpiente fue destruido. La Era de los Reptiles había llegado a su fin. En lo sucesivo, Valusia fue gobernada por humanos.

    Algunos Hombres-Serpiente huyeron al sur del Continente de Thuria para crear un nuevo reino, pero la mayoría se estableció bajo la superficie terrestre, hibernaron o simplemente murieron.

    Sin embargo, esta era de prosperidad humana no podía durar eternamente. Hace unos 400.000 años, una serie de erupciones volcánicas sumergió bajo el Océano gran parte del continente, quedando sólo una cadena de grandes islas.

    Muchos Lemurianos fueron conducidos por Valthoth lejos de aquellos territorios condenados, y fundaron el Primer Imperio de la Atlántida.

    Los Hombres-Serpiente que quedaban no deseaban dejar su mando sobre el mundo. Donde la fuerza había fallado, usaron en cambio el engaño. Usaron sus poderes de camuflaje, reemplazaron a los humanos en los puestos de poder y gobernaron en su lugar. Durante eones tuvieron éxito.

    (Esto nos recuerda los modernos reportes sobre «Cambios de Forma a Reptil», avistados sobre todo en personas ubicadas en puestos de poder. Pero esto se encuentra también en relatos antiguos, así que, seguramente, los escritores de los Mitos de Cthulhu, simplemente se basaron en dichas leyendas para describir el «Poder de Camuflaje» de los Hombres-Serpiente).


    LOS DIOSES DE MU

    En la tierra donde antaño gobernaron Cthulhu y su blasfema Semilla, donde estuvo la tierra de Theem'hdra, perdida en la noche de los tiempos, apareció una nueva Civilización.

    Los primeros humanos de Mu descubrieron muchas ruinas antiguas y erigieron sobre ellas su primer reino. Los Dioses estaban más próximos a la gente de Mu que a los pueblos posteriores.

    Cthulhu contactó en sueños con los humanos, y les rebeló donde encontrar las estatuas con su imagen que había traído consigo desde las estrellas, instruyéndoles sobre la manera adecuada de adorar al Señor de R'lyeh. De este modo se inició el Culto a Cthulhu entre la Humanidad.


    Por un momento, los primeros humanos lograron hacer que R'lyeh emergiera, pero, tras la fundación de las primeras sectas, volvió a hundirse. El agua bloqueó la mayor parte de las señales telepáticas de Cthulhu, cortando todo contacto con sus adoradores excepto mediante algunos sueños ocasionales.

    Los mensajes oníricos de los Primigenios siguieron llegando a muchos humanos. Aunque algunos de ellos pudieron distorsionarse, creando las leyendas de titanes apresados y héroes en letargo de muchas mitologías distintas, algunas visiones claras lograron llegar a personas especialmente sensibles.

    Estos escogidos organizaron cierto número de sectas sobre el planeta en honor de los Primigenios. Con la ayuda de los Primigenios Menores, estos cultos confiaban en despertar a los Primigenios para que sean libres de nuevo y les concedan la recompensa por su labor.

    Entre estos Primigenios Menores, estaban los Lloigor, Seres Reptilianos del Plano Astral que descendieron un día desde la Galaxia de Andrómeda, y que podrían estar vinculados de algún modo a Lloigor el Primigenio, aunque siempre se los ha visto como sirvientes de Ghatanothoa. La mayor parte de la población de Mu consideraba a estos seres deidades, y los adoraba.

    (Actualmente también comienza a hablarse seriamente de la existencia de Reptilianos Terrestres y Extraterrestres, así como de Tercera y Cuarta Dimensión, o Plano Astral. Otro punto en el que los Mitos de Cthulhu parecen haberse adelantado. Como dicen muchos, «La ficción de hoy es la realidad de mañana»).

    De este modo, la gente de Mu tenía mil distintos dioses siniestros, entre ellos Byatis, Cthulhu, Iod («El Cazador Resplandeciente»), Shub-Niggurath y Vorvadoos, «El Que Remueve Las Arenas», un ser de túnica y capucha, rodeado de llamas verdes, que salvó al continente de la invasión de unos Seres Extradimensionales. Sin embargo, los dioses más populares eran los tres «hermanos»: Ghatanothoa, Ythogtha y Zoth-Ommog.


    LOS TIEMPOS FINALES DE MU

    Antes de la llegada de la humanidad, unos seres de Plutón ya habían construido en el Monte Yaddith-Gho una fortaleza que contenía al Primigenio Ghatanothoa. Las gentes de Mu realizaban muchos sacrificios en honor de este dios y de sus Sacerdotes, por temor a que, si no se les aplacaba, Ghatanothoa dejara su sitio y buscara presas entre los seres humanos. La aparición del Primigenio era muy temida, puesto que petrificaba a todo el que lo mirase, dejándolo atrapado para toda la eternidad en una piel pétrea.

    Hace 175.000 años, Ghatanothoa comenzó a destacar sobre sus hermanos y el resto de dioses siniestros. Pero, en el Año de la Luna Roja, T'yog, Sumo Sacerdote de Shub-Niggurath, creó un pergamino cubierto de símbolos mágicos que protegerían a su dueño de los efectos de ver a Ghatanothoa. Decidió entonces escalar el Yaddith-Gho, en el Reino de K'naa, para llegar al lugar de reposo del dios y enfrentarse a él.

    Los Sacerdotes de Ghatanothoa, celosos, se oponían a ello y, cuando comprendieron que no podrían evitar que se embarcara en su misión, cambiaron en secreto su pergamino por otro inservible. T'yog nunca regresó de su viaje a la cima del Yaddith-Gho.

    Tras el fracaso de T'yog en su intento de destruir a Ghatanothoa, el culto de este Primigenio obtuvo aún más poder, amenazando con clausurar los templos de todos los demás dioses de Mu. En los siguientes 10.000 años, la religión de Ghatanothoa fue en aumento en toda Mu.

    Hace 164.000 años, los Sumos Sacerdotes de Ghatanothoa consiguieron al fin la influencia suficiente para clausurar los templos de todas las demás deidades de Mu y, en el Año de la Sombra Susurrante, los demás dioses fueron declarados fuera de la ley.

    Zanthu, el recientemente elegido Sumo Sacerdote de Ythogtha, se sintió muy ofendido por este decreto. Repasando los anales de sus predecesores, descubrió una fórmula que lograría que Ythogtha resurgiera desde su hogar en el Abismo de Yhe, y decidió reavivar la adoración a su dios, rompiendo los grilletes que lo retenían bajo el mar.

    Sin embargo, al romper la primera cadena, se desató un gran cataclismo. Mu fue sacudida por los terremotos, los temibles Dioses Arquetípicos descendieron de los cielos y el continente se hundió bajo el mar.

    Los supervivientes de Mu huyeron a otras regiones situadas alrededor del Pacífico, donde la mayoría de ellos han permanecido hasta la actualidad. Zanthu y sus colegas escaparon en sus Carros Celestes hacia la Meseta de Tsang, en el Asia Central. Zanthu murió en la meseta, y sus seguidores lo enterraron con sus Tabillas de Jade en un mausoleo de piedra.

    K'tholo, otro Sumo Sacerdote, viajó de Mu hasta Sudamérica, y de allí al Yucatán, donde murió en una explosión volcánica.

    Todavía se pueden observar algunos restos de la Civilización de Mu, entre ellos los grandes Moais de Rapa Nui y los edificios megalíticos de Pohnpei y Nan-Madol. También sobrevivieron las sectas de los dioses malignos de Mu, aunque casi siempre de manera primitiva y degenerada. La adoración a Ghatanothoa siguió siendo particularmente fuerte y se extendió a la Atlántida, K'n-Yan y Leng.


    LA ATLÁNTIDA

    En algún momento impreciso, el Primer Imperio de la Atlántida cayó, dando lugar a un Segundo Imperio. Su mayor reino, fundado por Atlas, se situó alrededor de la Ciudad de las Puertas de Oro.

    Hace 26.000 años, el Segundo Imperio ya estaba ampliamente expandido. Sin embargo, se había convertido en un lugar siniestro y decadente en el que se adoraba a muchos dioses malignos.

    La Magia Negra acabó por descontrolarse, provocando la destrucción de la Ciudad de las Puertas de Oro, y gran parte de la Atlántida se hundió bajo el mar. Fue el primero de los numerosos cataclismos que sufriría el continente.

    Hace 22.000 años, cierto número de grandes reinos se repartieron el control de Thuria. Muchos de ellos tenían nombres del pasado: Commoria, Grondor, Kamelia, Thule, Valusia y Verulia.

    La Valusia de esta época ya no era hogar de los Hombres-Serpiente: habían tenido que retirarse al sur una vez más y ahora ocupaban el extremo meridional del continente.

    Durante un tiempo, la Gente Serpiente trató de recuperar el poder mediante un subterfugio, pero hace 20.000 años, el Rey Kull acabó para siempre con sus planes.

    Apresado y convertido en gladiador, y más tarde en soldado por los Hombres-Serpiente, Kull logró matar al anciano Rey Serpiente y hacerse con el trono, con el apoyo de mercenarios extranjeros del Ejércitos de Valusia. Luego, ayudado por su compañero Brule, «El Asesino de la Lanza», Kull derrotó al Pueblo Serpiente.

    Poco después del reinado de Kull, un gran cataclismo golpeó el Continente de Thuria. Fue el comienzo del fin para el Reino del Sur de los Hombres-Serpiente.

    A su vez, Lemuria terminó de hundirse bajo las olas, igual que toda la parte occidental de la Atlántida, dejando sólo las islas que serían conocidas posteriormente como Bal-Sagoth y Poseidonis.

    Los Atlantes sobrevivientes, que huyeron hacia el norte, a Hiboria —tierra ubicada entre Inglaterra y Escandinavia—, cayeron en el salvajismo. En cuanto a los refugiados de Lemuria, algunos huyeron a K'n-Yan y a Shambhala, aquella legendaria ciudad del Desierto del Gobi construida hace millones de años, y protegida tras una Pantalla de Fuerza Psíquica. Pero la mayoría marchó al Continente Thurio, donde fueron esclavizados por alguna antigua raza (quizás los Hiperbóreos). Esto marca el comienzo de la Era Hiboria.


    LA ERA HIBORIA

    Tras el Gran Cataclismo, Bokrug —Dios que toma la forma de un saurio acuático—, y sus servidores Thuum'ha, llegaron a la Tierra desde su hogar en la Luna.

    Los Thuum'ha —criaturas anfibias, con un aspecto humano, aunque con labios colgantes, ojos saltones y piel escamosa, además de ser mudos— fundaron dos ciudades de piedra gris: Ib en Oriente Medio (en lo que hoy es Arabia) y Lh-Yib en Cimmeria, al noroeste de Hiboria (cerca de la actual Escandinavia).

    Unos 500 años después del último cataclismo, se repitió uno similar, aunque a menor escala. Los efectos de este nuevo Cataclismo se dejaron sentir incluso en el Océano Pacífico. Allí emergieron de nuevo varios de los restos de Mu, entre ellos la montaña en la que estaba preso Ghatanothoa.

    Algunos seres humanos llegaron para habitar en estas tierras recién emergidas, pero fueron esclavizados cuando Ghatanothoa llamó a la Tierra a sus antiguos servidores, los Lloigor. La civilización de los Lloigor y sus esclavos humanos perduraría sobre estos fragmentos de Mu durante milenios.

    Hace 17.500 años, en el oeste de la fragmentada Thuria, los Lemurianos se alzaron contra sus antiguos amos y los destruyeron. Estos esclavos liberados viajaron hacia occidente y cayeron sobre el Pueblo Serpiente, que se parapetaba entre las ruinas de su antigua Gran Civilización.

    Los Lemurianos vencieron a los Hombres-Serpiente y crearon dos Reinos: Aquerón al norte, y Estigia al sur, en lo que hoy sería Egipto y Libia.

    Los pocos Hombres-Serpiente que sobrevivieron a este ataque, huyeron de nuevo al sur, hasta el mismísimo borde de Thuria. Allí, fundaron su última ciudad, Yanyoga. No tuvo la grandeza de ninguna de sus predecesoras, pero subsistió durante miles de años.

    Mientras tanto, Aquerón y Estigia adoptaron las siniestras prácticas del Pueblo Serpiente y comenzaron a adorar a muchos dioses despreciables como Azathoth, Nyarlathotep, Sebek, Shuddam-El (el Dios Calamar) y Yig, aunque reservaron su mayor respeto para Seth, «Regente de las Ciudades Sumergidas y los Espacios Entre las Estrellas», que a veces aparece como una enorme serpiente negra de ojos amarillos.

    Hace 15.000 años, los Hiborios conquistaron Aquerón. Tras la caída de Aquerón, Estigia se convirtió en el último bastión de la Cultura Lemuriana influida por los Hombres-Serpiente.

    Y hace 12.000 años, mientras la Era Hiboria llegaba a su fin, Conan, un bárbaro cimmerio descendiente de Kull, destruyó Yanyoga y los últimos restos del Pueblo Serpiente de Hiboria.

    Finalmente, hace 11.500 años, se produjo el Cataclismo Final. El mundo hiborio, que yacía ya al borde de la aniquilación, fue barrido. Gran parte del Continente Hiborio desapareció bajo las olas, al igual que Poseidonis, uno de los últimos restos de la antigua Atlántida. Los habitantes de Cimmeria darían lugar a los pueblos gaélicos de Irlanda y Escocia.

    También lo que quedaba de Mu se hundió bajo el Océano, atrapando una vez más a Ghatanothoa y haciendo que sus Lloigor se dispersen por todo el mundo.

    La causa de la destrucción de Mu sigue siendo un misterio. Algunos dicen que explotaron unas bolsas de gas situadas bajo el continente, provocando así que se hundiera bajo el océano.

    Otros afirman que los Lloigor trataron de alcanzar demasiado pronto el siguiente estado en su evolución espiritual. Este intento liberó fuerzas psicokinéticas tan poderosas que sumergieron Mu, y estos seres se vieron obligados a caer en la inconsciencia para evitar que el mundo y ellos mismos fueran destruidos.

    Como quiera que haya sido, los Lloigor fundarían nuevos asentamientos bajo tierra en Oriente Medio, Nueva Inglaterra, Gales y otros lugares.


    DESPUÉS DEL ÚLTIMO CATACLISMO

    Hace 10.000 años, otro reino llamado Hiperbórea ocupó la región del actual Golfo de Finlandia. La fundadora de esta nueva Hiperbórea fue una tribu nómada hiboria, que se asentó allí y construyó grandes ciudades de piedra.

    Otro grupo de nómadas construyó la ciudad de Sarnath en la tierra de Mnar, cerca de un gran lago, bastante cerca de la ciudad de Ib, en la que moraban los Thuum'ha.

    Los seres humanos no se sintieron cómodos con sus vecinos, y los empezaron a culpar de la desaparición de sus niños. Finalmente, hace 9.000 años, los guerreros de Sarnath marcharon sobre Ib, mataron a todos sus habitantes y trajeron de vuelta la estatua de Bokrug que adoraba el pueblo de Ib.

    Tras su victoria, los hombres de Sarnath conquistaron muchas de las naciones cercanas y fueron ricos y poderosos, pero empezaron a recibir terribles premociones que prometían la destrucción.

    Mil años después, la maldición se cumplió: Bokrug visitó Sarnath y la destruyó, perdiéndose otro bastión del saber de la Era Pre-Cataclísmica. Otras ciudades cercanas adoptaron la religión de Bokrug y lentamente, toda la región de Mnar se deslizó a la Tierra de los Sueños.

    El mundo comenzó finalmente a adoptar su aspecto actual y, desde entonces, la historia del Planeta apenas se ha visto afectada por seres como los Thuum'ha, los Lloigor y los Hombres-Serpiente. Siguen escondidos, habitando en las más profundas cavernas y, en el caso de los Hijos de Yig, algunas veces escondiéndose entre nosotros, pero en general, su poder ha sido destruido.


    LOS LLOIGOR EN LA ACTUALIDAD

    En la actualidad todavía existen Lloigor, pero son incapaces de concentrar la fuerza necesaria para derrocar a la humanidad. No obstante, aún pueden usar su poder en regiones subterráneas para desmagnetizar las brújulas, afectar al equipo fotográfico y ejercer una fuerza psicokinética sobre personas y objetos.

    Si los Lloigor necesitan más energía, pueden obtener poder de las personas que duermen en las poblaciones cercanas. Las víctimas de este drenaje despiertan al día sintiéndose enfermos, pero para cuando cae la noche ya han recuperado su vitalidad.

    Utilizando la energía obtenida de este modo, los Lloigor pueden hacer que un barco o avión desaparezca durante un corto periodo de tiempo (provocando el efecto de «Tiempo Perdido» del que se suele informar en los Encuentros Cercanos), o provocar una enorme explosión que deja tras de sí grandes grietas y charcos de agua azul verdosa.

    La influencia mental de los Lloigor se extiende hasta aquellos que viven cerca, y dichas regiones se caracterizan por altos índices de criminalidad y degeneración. A veces los Lloigor reclutan a los miembros más depravados de la población para cumplir sus órdenes en la superficie. Aunque estas personas suelen creer que obtendrán un gran poder de sus amos, en realidad no significan nada para los Lloigor, que se desharán de ellos sin dudarlo en cuanto dejen de serles necesarios o causen problemas.

    Se sabe que a veces los Lloigor han tomado forma material, creando cuerpos que recuerdan a los Dragones de las leyendas. Esto puede explicar la existencia de mitos sobre enormes seres reptilianos en tantas culturas distintas, y también por qué no se ha encontrado ningún rastro físico de estos seres. Si se lleva más lejos esta hipótesis, los Lloigor serían posiblemente el origen de los monstruos marinos y lacustres que se han avistado durante milenios pero que nunca se han podido atrapar o descubrir por medios tecnológicos.

    Entre los centros de actividad Lloigor están Al-Kazimiyah en Irak, Gales, El Líbano, Ceilán y Rhode Island (USA).


    LOS HIJOS DE YIG EN LA ACTUALIDAD

    En cuanto a los Hombres-Serpiente, actualmente, se pueden encontrar 4 grandes clases: los Degenerados, los Ocultos, los Soñadores, y los Durmientes.

    Los Degenerados: Se han retirado al subsuelo y afectan muy poco al mundo moderno. Algunos han degenerado a causa de cruces con humanos, mientras que otros simplemente han sufrido un proceso involutivo. Varias subespecies han perdido sus extremidades, su inteligencia, e incluso su capacidad para hablar.

    Los más conocidos son los llamados «Gusanos de la Tierra», que pueden seguir teniendo asentamientos bajo Gales y Escocia. Los «Antiguos del Valle Perdido», en el Sudoeste Americano, y los «Reptantes de la Ciudad Sin Nombre», bajo el Desierto Rub Al Khali, en Arabia.

    Los Ocultos: Tienden a esconderse en la Sociedad Humana, usando sus poderes de disfraz para parecerse a humanos. La mayoría de los Ocultos son grandes hechiceros que han vivido durante milenios. Dos poderosos Ocultos son el Ingeniero Genético Ssrthaa y el Gran Sacerdote Ssathasaa.

    Los Soñadores: Son Hombres-Serpiente que escaparon hace ya mucho tiempo a las «Tierras del Sueño», a través de las Bóvedas de Zin, cuando Yig maldijo Yoth. En consecuencia, muchos de los Hombres-Serpiente de las Tierras del Sueño siguen adorando a Tsathoggua.

    Los Durmientes: Son Hombres-Serpiente que han hibernado durante miles de años y se están despertando ahora. Ellos creen que el Final está cerca, y que muy pronto fundarán su Tercer y último Imperio. De todos los Hombres-Serpiente, los Durmientes son los más peligrosos. Son extremadamente poderosos, y no recuerdan las amargas derrotas que erradicaron a su raza hace mucho tiempo.


    LOS PROFUNDOS DE R'LYEH

    Otras criaturas fascinantes de los Mitos de Cthulhu son los Profundos de R'lyeh...

    La mayoría de los Profundos se parecen mucho a ranas bípedas con escamas, ojos protuberantes, agallas y manos y pies palmeados. La comunicación entre los Profundos parece ser de naturaleza telepática, aunque también pueden dirigirse a sus agentes humanos mediante sonidos similares a un croar.

    Estas criaturas son inmortales, y nunca perecen si no es de modo violento. Debido a su considerable esperanza de vida, han logrado ser científicos y sacerdotes de gran pericia.

    Los Profundos moran bajo los Océanos del Planeta, en Ciudades de Piedra decoradas con una capa de madreperla. Entre éstas metrópolis, existentes en todos los mares importantes del mundo, se encuentran Y'ha-nth-lei, junto a la costa de Massachussets (USA), Ahu-Y'hloa cerca de Cornualles (Inglaterra) y G'll-Hoo en el Mar del Norte.

    Los Profundos veneran a Dagón y a Hidra, los líderes de su raza, así como al Gran Cthulhu; algunos también adoran a Byatis, y a otros Primigenios, aunque el culto a Cthulhu es, de lejos, el más popular.

    Dagón e Hidra aparecen como unos inmensos Profundos de 6 mts o, en ocasiones menos habituales, como una nube de niebla. «Dagón» e «Hidra» podrían ser títulos que reciben los mayores especímenes de su raza.

    En su mayoría, los Profundos se mantienen apartados de la Humanidad. No obstante, a veces ocurren encuentros fortuitos. Algunos de esos encuentros han dado lugar a las leyendas marineras de «Sirenas» y otros pueblos del mar, como los espíritus marinos Adaro, temidos por los nativos de las Islas Salomón.

    A veces los Profundos organizan sectas entre los habitantes de la costa que hayan contactado con ellos por accidente o arrojado al mar unas tablillas inscritas de una manera especial. Polinesia es el mayor centro de adoración a los Profundos, y los mitos babilónicos de Oannes y las creencias esotéricas de los Dogón de Mali, en África, sugieren otros contactos.

    La leyenda afirma también que los Fenicios llegaron al poder gracias a la influencia de Dagón, y que el final de su supremacía llegó cuando lo abandonaron por otros dioses.


    CRUZAS ENTRE HUMANOS Y PROFUNDOS

    Una parte importante de los ritos de las sectas de humanos y Profundos es el apareamiento entre ambas razas. Los hijos de dichas uniones tienen aspecto humano durante sus primeros años de vida, aunque con leves rasgos de batracio.

    Pero, en el transcurso de su desarrollo, la mayoría sufre una metamorfosis. Estos cambios suelen comenzar cuando el sujeto está entre los 20 años y la mediana edad, aunque en ocasiones los efectos se dejan notar antes o después.

    El individuo se distingue por tener grandes ojos protuberantes, piel escamosa y agrietada, nariz chata, orejas anormalmente pequeñas, dedos parcialmente palmeados y unas arrugas alrededor del cuello. En estadios posteriores, se modifica la estructura ósea del cráneo y la pelvis, obligándole a adoptar unos andares lentos y bamboleantes.

    En las fases más avanzadas de la metamorfosis, el sujeto puede desarrollar algo parecido a agallas rudimentarias. Es habitual que estas mutaciones fisiológicas vengan acompañadas de extraños sueños sobre reinos submarinos y una creciente obsesión por el Océano.

    El grado y efecto de esta transformación varía enormemente entre unos individuos y otros: algunos sólo experimentan las primeras fases de la transición, y permanecen en ese estado durante el resto de su vida, mientras que otros —afectados en el útero materno por los sueños de Cthulhu—, se convierten en monstruos. En otras ocasiones, la cercanía al Océano o a ciertos objetos ha activado o acelerado los cambios.

    Los que completan la transformación se arrojan al mar para reunirse con sus hermanos en las poderosas Ciudades Submarinas de los Profundos.

    En este contexto, es interesante señalar que tanto los Emperadores Romanos como los Reyes Merovingios de Francia, afirmaban provenir de cruces entre humanos y seres del mar. Los Merovingios decían descender del Quinotauro, una criatura con características reptiles y anfibias.


    EL FUTURO

    Kthynga es un cometa que posee unos cuantos rasgos peculiares: viaja entre diversos Sistemas Solares en lugar de mantener una órbita fija alrededor de una estrella, experimenta cambios regulares en su trayectoria y, en ocasiones, puede desplazarse más rápido que la Velocidad de la Luz. Si es observado con más detalle, el cometa parece tener un curioso tinte rojo azulado, y su temperatura superficial es extraordinariamente alta.

    En Kthynga se alza un tremendo edificio en el que mora Fthaggua, criatura parecida a una enorme masa de rayos de tono azulado. El es el nervio central de los Vampiros de Fuego, que guían el cometa y lo utilizan para trasladarse de una estrella a otra, en su búsqueda de mundos habitados por criaturas inteligentes.

    Actualmente se encuentra cerca de la Estrella Arcturo, y pasará junto a nuestro planeta dentro de unos 400 años. Cuando lo haga, regresará a intervalos regulares, exigiendo miles de sacrificios humanos para saciar el hambre de los Vampiros de Fuego.

    Dentro de 3.000 años florecerá el cruel Imperio de Tsan-Chan.

    Dentro de 14.000 años, unos conquistadores negros invadirán el mundo.

    Dentro de millones de años, bajo un sol enfermizo, los escasos sobrevivientes de la agonizante Humanidad, se congregarán en Zothique, el último continente de la Tierra, que corresponderá, aproximadamente, al norte de África, Oriente Medio y el Sur de Asia. Su civilización, primitiva, habrá retrocedido al nivel barbárico del comienzo de los tiempos.

    En Zothique, los seres humanos redescubrirán a muchos de los Dioses que reverenciaron las civilizaciones previas, y volverán a adorarlos una vez más. También durante esta época vivirán algunos de los Magos más poderosos de todos los tiempos.

    Las energías mágicas presentes en todo el continente provocarán la formación de inestabilidades en el Continuo Espacio-Tiempo, causando la formación de Portales Dimensionales en los que pueden verse atrapados los que no sean cautos.

    Al final, el Dios Exterior Nyarlathotep traerá la destrucción a la Humanidad. Varias profecías afirman que Nyarlathotep vendrá en los días finales, vestido de rojo, y que las bestias salvajes lo seguirán lamiéndole las manos. El Caos Reptante viajará por las ciudades del mundo, haciendo demostraciones de su Ciencia y Magia. Entonces «auroras furiosas se abatirán sobre las estremecidas ciudadelas de los hombres», y la Humanidad será destruida al tiempo que el Caos Reptante convierte el Universo entero en un enorme cementerio.

    Tras la destrucción final de la humanidad, aparecerá una nueva raza de insectos parecidos a escarabajos gigantes, que la sucederá en el dominio de la Tierra. Pero incluso la resistente civilización de los escarabajos acabará por caer, y una Raza de Arácnidos poblará la última edad de la Tierra.

    Pero llegará el momento —no sabemos si antes o después de la llegada de los Escarabajos Gigantes—, cuando los Primigenios Lloigor y Zhar proyecten sus Tulkus fuera de sus tumbas, y se materialicen como Nug y Yeb, quienes utilizarán los artefactos conocidos como «La Antorcha de Nug» y «El Horno de Yeb» para despoblar la Tierra, preparándola para el advenimiento de los Primigenios. Entonces, los últimos habitantes de la Tierra se introducirán bajo la superficie y se aferrarán al interior de un planeta moribundo.

    Finalmente, cuando las estrellas estén en posición, Ghroth, «El Heraldo» o «El Precursor» —una criatura que parece un planeta oscuro con un enorme ojo rojo, que puede cerrar cuando desea pasar desapercibido— viajará a través del Universo y visitará cada planeta en el que residan los Primigenios para despertarlos. Al igual que Kthynga, Ghroth puede desplazarse más rápido que la Velocidad de la Luz.


    LAM Y EL FARO DE LENG

    Un Faro de la Meseta de Leng hace llegar su advertencia a muchos kilómetros de distancia, aterrando a todos los que la ven. Se encuentra en un gran monasterio de piedra rodeado de un anillo de monolitos. Dentro de los laberínticos pasillos de este monasterio hay murales que representan la historia del pueblo de Leng.

    Allí mora Lam, el terrible Lama Tcho-Tcho, una criatura de enorme frente, ojos almendrados y boca estrecha, que lleva siempre puestas una túnica de seda y una máscara amarillas. Le sirven los hombres de Leng, con quienes se comunica tocando una flauta. Los que han tenido contacto directo con el Gran Sacerdote Enigmático afirman que contiene el Tulku de Nyarlathotep, y es sustituido de forma periódica.

    Cuando Ghroth llegue a la Tierra, el Faro de Leng o Torre Negra de Leng, emitirá la señal para la reaparición de los Primigenios: una potente luz azulada que será visible a través de grandes distancias. Pero todo esto sólo sucederá cuando la Tierra haya sido despoblada.

    Entonces, un nuevo cataclismo azotará la Tierra: emergerá la tierra de Mu, donde yacen Cthulhu y sus hijos, así como otros Primigenios Mayores, y las tumbas donde yacen éstos, se abrirán violentamente. Los Primigenios surgirán de sus cárceles para desafiar de nuevo la supremacía de sus captores, y entonces los Dioses Arquetípicos se alzarán para combatir una vez más contra sus antiguos enemigos.

    Lo que pueda suceder después, mejor no pensarlo...


    SUPUESTOS FRAGMENTOS DEL NECRONOMICÓN

    A través de su influencia telepática, los Primigenios han contactado a lo largo de la historia con algunos seres humanos susceptibles, los cuales han fundado sectas en su honor y han registrado su saber. El principal de estos libros es el Kitab Al-Azif, escrito por el árabe loco Abdul Alhazred, y conocido en la actualidad como el Necronomicón.

    Aunque, ante las insistentes preguntas de sus intrigados lectores, Lovecraft explicó que el Necronomicón sólo era una creación literaria suya, muchos creen que el Necronomicón realmente existe, e incluso, hay quienes creen haberlo encontrado. Pero ésta es otra historia, que —ciertamente fascinante y compleja— ameritaría un Informe tan extenso como éste.

    Por el momento, terminamos este Informe con estos supuestos fragmentos del Necronomicón que nos regalara «El Profeta de Providence» (la primera cita, del relato «El Horror de Dunwich», y las siguientes, de «El Que Acecha en el Umbral»):

    «Tampoco debe pensarse que el hombre es el más antiguo o el último de los dueños de la Tierra, ni que semejante combinación de cuerpo y alma se pasea sola por el universo. Los Ancianos [Primigenios] eran, los Ancianos son y los Ancianos serán. No en los espacios que conocemos, sino entre ellos. Se pasean serenos y primigenios en esencia, sin dimensiones e invisibles a nuestra vista. Yog-Sothoth conoce la puerta. Yog-Sothoth es la puerta. Yog-Sothoth es la Llave y el Guardián de la Puerta. Pasado, presente y futuro, todo es uno en Yog-Sothoth. Él sabe por donde entraron los Ancianos en el pasado y por donde volverán a hacerlo cuando llegue la ocasión. Él sabe qué regiones de la Tierra hollaron, dónde siguen hoy hollando y por qué nadie puede verlos en su avance. Los hombres perciben a veces Su presencia por el olor que despiden, pero ningún ser humano puede ver Su semblante, salvo únicamente a través de las facciones de los hombres engendrados por Ellos, y son de las más diversas especies, difiriendo en apariencia desde la mismísima imagen del hombre hasta esas figuras invisibles o sin sustancia que son Ellos. Se pasean inadvertidos y pestilentes por los solitarios lugares donde se pronunciaron las Palabras y se profirieron los Rituales en su debido momento. Sus voces hacen tremolar el viento y Sus conciencias trepidar la tierra. Doblegan bosques enteros y aplastan ciudades, pero jamás bosque o ciudad alguna ha visto la mano destructora. Kadath los ha conocido en los páramos helados, pero ¿Quién conoce a Kadath? En el glacial desierto del Sur y en las sumergidas islas del Océano se levantan piedras en las que se ve grabado su sello, pero ¿Quién ha visto la helada ciudad hundida o la torre secularmente cerrada y recubierta de algas y moluscos? El Gran Cthulhu es Su primo, pero sólo difusamente puede reconocerlos. ¡Iä! ¡Shub-Niggurath! Por su insano olor Los conoceréis. Su mano os aprieta las gargantas pero ni aún así los veis, y Su morada es la misma con el umbral que guardáis. Yog-Sothoth es la Llave que abre la puerta, por donde las esferas se encuentran. El hombre rige ahora donde antes regían Ellos, pero pronto regirán Ellos donde ahora rige el hombre. Tras el verano el invierno, y tras el invierno el verano. Aguardan, pacientes y confiados, pues saben que volverán a reinar sobre la Tierra».

    * * * *
    «Y sucedió lo que habían anunciado los Antiguos, que Él [Cthulhu] fue tomado por Aquellos a Los que había desafiado, los cuales Le arrojaron al Último Abismo del Mar y Le dieron por morada la torre, cubierta de corales y moluscos, que se alza en las ruinas de la Ciudad Sumergida (R’lyeh) y está sellada por el Signo Ancestral [Arquetípico]. Más Él se encolerizó contra Los que así Le habían encerrado y Su cólera despertó la de Ellos, que descendieron sobre Él por segunda vez y le impusieron la semblanza de la Muerte. Él ha quedado soñando en la torre, bajo las aguas, y Ellos han regresado al lugar de donde venían, que algunos lo llaman Glyu-Vho y está entre las estrellas. Desde allí miran a la Tierra cuando el tiempo en que las hojas caen hasta el tiempo en que el labrador viuelve a los campos. Y Él permanecerá soñando en Su Casa de R’lyeh, hacia la cual acudieron Sus esclavos, nadando y con grandes esfuerzos, y allí aguardan su despertar, pues ellos carecen de poder para tocar el Signo Ancestral y temen Su poder, más no ignoran que el Ciclo se ha de cumplir y Él será libre una vez más para volver a abrazar la Tierra y hacer de ella Su Reino y gritar Su último desafío a los Dioses Ancestrales [Arquetípicos]. Y a Sus hermanos sucedió como a Él, que Los tomaron Aquellos a Los que había desafiado, los Cuales Los arrojaron al destierro. Aquel Que No Puede Nombrarse fue lanzado al Espacio Exterior, más allá de las estrellas, y los Otros también fueron desterrados y la Tierra quedó libre de Ellos. Y Los Que Vinieron con apariencias de Torres de Fuego retornaron al lugar de donde venían y nadie Los vio más. Y en toda la Tierra vino la paz y no fue interrumpida. Más Sus esclavos se reúnen y traman en secreto para liberar a los Primordiales [Primigenios], y esperan a que el propio hombre descubra los secretos y penetre en lugares prohibidos y abra la puerta.

    »Sobre los Primordiales, escrito está que esperan siempre en la Puerta, y la Puerta está en todo tiempo y en todo lugar, pues Ellos no saben de tiempo ni lugar, más están en todo tiempo y en todo lugar, aunque parezcan no estar, y entre Ellos los hay que podían tomar formas y rasgos diversos y cualquier forma y cualquier rostro que deseen y las Puertas están en cualquier sitio para Ellos, más la primera es la que yo hice abrir: Irem, Ciudad de los Pilares, ciudad bajo el desierto, más dondequiera que el hombre disponga las Piedras y pronuncie tres veces las Palabras Prohibidas, allí se abrirá la primera puerta y Los Que Vienen por la Puerta son: los Dhols y el Abominable Mi-Go, y los Tcho-Tcho y los Profundos, y los Gugs y las Bestias Descarnadas de la Noche, y los Shoggoths y los Voormis, y los Shantaks que custodian Kadath en el Desierto de Hielo y la Meseta de Leng. Todos son Hijos de los Dioses Ancestrales, más la Gran Raza de Yith y los Primordiales no se pusieron de acuerdo ni ambos con los Dioses Ancestrales, y se separaron todos dejando a los Primordiales el dominio de la Tierra mientras que la Gran Raza regresó de Yith y tomó Su morada en la Tierra, más en un tiempo que desconocen los que hoy caminan sobre ella, y allí esperan Ellos a que vuelvan los Vientos y Voces que antes los trajeron y El Que Camina en los Vientos sobre la Tierra y en los Espacios que hay entre las Estrellas».


    * * * *
    «Entonces retornarán Ellos y en este Día del Gran Retorno será liberado Cthulhu de bajo el mar y El Que No Puede Nombrarse vendrá de Su Ciudad, que es Carcosa, junto al Lago de Hali y vendrá Shub-Niggurath y multiplicará Su espanto y Nyarlathotep llevará la Palabra a todos los Primordiales y a Sus esclavos, y Cthulhu dejará caer Su Mano sobre quienquiera que se oponga a Él y destruirá, y el Idiota Ciego, Azathoth El Maligno, se alzará del centro del Mundo donde todo es Caos y Destrucción, donde Él ha blasfemado contra el Centro de Todas las Cosas, que es decir el Infinito, y Yog-Sothoth, que es Todo-en-Uno y Uno-en-Todo, vendrá con Sus esferas e Ithaqua volverá a caminar y de las negras cavernas de la Tierra vendrá Ïsatthoggua y juntos tomarán posesión de la Tierra y de cuentos seres vivos la pueblan y se prepararán para combatir con los Dioses Ancestrales cuando el Señor del Gran Abismo sepa de Su retorno y Se apreste con Sus Hermanos a dispersar el Mal».

    * * * *
    «Ubbo-Sathla es la fuente inolvidada de donde emanaron Aquellos que se atrevieron a oponerse a los Dioses Ancestrales que gobernaban desde Betelgeuse, los Grandes Primordiales que osaron combatir a los Dioses Ancestrales. Y estos Primordiales habían recibido instrucción de Azathoth, que es un dios ciego y estúpido, y de Yog-Sothoth, que es Todo-en-Uno y Uno-en-Todo y para Él no existen limitaciones de tiempo ni de espacio y Sus proyecciones en este mundo son 'Umr at Tawil y los Primigenios. Los Grandes Primordiales sueñan desde la eternidad con un tiempo por venir en que volverán a gobernar la Tierra y todo el Universo del que ella forma parte. [...] El Gran Cthulhu emergerá de R'lyeh. Lhastor, que es El Que No Se Puede Nombrar, regresará de la oscura estrella que habita, próxima a Aldebarán y Las Híadas. Nyarlathotep aullará eternamente en las tinieblas donde mora. Shub-Niggurath, que es la Cabra Negra de los Mil Hijos, engendrará y volverá a engendrar y extenderá Su dominio sobre todas las ninfas del bosque, y sobre los sátiros y sobre los genios grandes y pequeños. Lloigor, Zhar e Ithaqua volverán a cabalgar por los espacios interestelares y conferirán nobleza a los que Le sigan, que son los Tcho-Tcho. Cthuga abarcará sus dominios desde Fomalhaut. Tsathoggua vendrá de N’kai. [...] Y no se apartan de las Puertas, ya que el tiempo se acerca y la hora está próxima». Y los Dioses Ancestrales duermen y sueñan, ignorantes de aquellos que ya conocen los hechizos colocados por Ellos sobre los Grandes Primordiales y que descubrirán la palabra que rompe los hechizos, así como ya gobiernan a los servidores que aguardan más allá de las puertas del Exterior».

    * * * *
    «Contra los Brujos y Demonios, contra los Profundos, contra los Dholes, contra los Voormis, contra los Tcho-Tcho, contra el Abominable Mi-Go, contra los Shoggoth, contra los Lívidos, contra los Valusianos y contra los demás pueblos y criaturas que sirven a los Grandes Primordiales y a Los que Éstos han engendrado, la defensa es un tentáculo tallado en piedra gris de la antigua Mnar, que también tiene poder, aunque menos, contra los Grandes Primordiales en persona. Quien posea este signo, podrá dar órdenes a todos los seres que caminan, nadan, reptan y vuelan en los ámbitos que se extienden hasta el Manantial de donde ya no se regresa. Poseerá poder en Yhé como en la gran R'lyeh, en Y'ha-nthlei como en Yooth, en Yuggoth como en Zothique, en N'kai como en K'nyan, en Kadath la del Desierto de Hielo como en el Lago de Hali, en Carcosa como en Ib. Más, así como las estrellas se enfrían y se apagan, y así como los soles mueren y los espacios siderales se dilatan cada vez más, así se desvanece el poder de todas las cosas, así del tentáculo como de los hechizos colocados sobre los Grandes Primordiales por los dulces Dioses Ancestrales, y así llegará un tiempo como hubo una vez un tiempo en el que el hombre volverá a saber que NO ESTÁ MUERTO EL QUE REPOSA EN LA ETERNIDAD, PUES CUANDO LLEGUE EL TIEMPO HASTA LA MUERTE MORIRÁ».


    FUENTES:
  • «Enciclopedia de los Mitos de Cthulhu» (La Factoría de Ideas).
  • «El Necronomicón: Un Tratado de Horror Cósmico» (Artículo de Javier Arriés, publicado en Rev. «Año Cero» Nº 92 – Junio de 1998).
  • «En las Montañas de la Locura» (HP Lovecraft).
  • «En la Noche de los Tiempos» (HP Lovecraft).
  • «El Horror de Dunwich» (HP Lovecraft).
  • «El Que Acecha en el Umbral» (HP Lovecraft).
  • 12 comentarios:

    1. muy buen documento. Llegue a tu pagina de casualidad, gracias a vos ahora entiendo un poco mas a lovecraft. Leiste relatos de belcebu a su nieto? Te lo recomiendo, es de Gurdjieff. Eso si como dice su autor hay que leerse tres veces.(literalmente)

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    2. Hola. No lo he leído, pero en ocasiones, me lo han recomendado. El título es llamativo.

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    3. Esta historia se parece mucho a la historia del comienzo de los tiempos, que tiene tantas versiones como pueblos pisan la Tierra.
      Hace más de 25 años, un compatriota, Rodrigo Cuadra, amigo del afamado Salfate, creó una banda de Thrash Metal llamada Dorso, que cantó sobre mucho de lo que dice aquí. Aunque hoy parece que cantan más sobre Godzilla y temas "gore", esto debe ser muy importante; revela mucho conocimiento oculto en nuestro pais...

      ¿O no?

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    4. De hecho, los temas de Dorso están basados en los Mitos de Cthulhu... Al principio de un modo serio, y luego ya más como parodia y chacota, a la chilena, pero conservando de pronto parte de ese aire "cthulesco".

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    5. H.P. Lovecraft fue un verdadero erudito. Tras la muerte de su padre, y sufriendo a lo largo de su vida el trato denigrante de su madre, desarrollo toda una serie de traumas que le inspiraban auto desprecio y apenas salia de casa. Aun así, llego a adquirir el conocimiento acorde a más de tres carreras de estudios de su época.

      Al igual que Tolstoi, Poe, Nietzsche, y otros tantos, siempre me ha fascinado su perspectiva y forma de expresar su enfoque de la realidad. Todos ellos sufrieron muchisimo, y en todos estos casos, terminaron siendo considerados practicamente genios de su época. Inspiraron mucho, y en el caso de LoveCraft, el cual se basó en su profundo conocimiento de las culturas clásicas, mitología antigua y ciencia en general, dio origen con sus relatos a la ciencia ficción de hoy en día.

      Su "Terror cósmico" me fascina, porque fue el primero en inspirar miedo a trabes de el echo de que no significamos nada en la inmensidad del universo. ^^ Este post es muy bueno^^

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    6. En torno a los Antiguos (o la Gran Raza), me gustaría aclarar que no llegaron volando. Los Antiguos son seres capaces de viajar en el espacio y en el tiempo utilizando sus consciencias como vehículo. De este modo, invaden el cuerpo de una criatura local mientras la mente de esa criatura viaja al cuerpo del Antiguo. Esta forma de viajar sirve para dos cosas: primero, utilizan el cuerpo "invadido" para conocer todo lo relativo a la raza en cuestión y acumular toda la sabiduría cósmica en cíclopeas bibliotecas. Segundo, eligen a una raza como posible víctima de su migración racial en caso de extinción. Quiere decir que, los Antiguos visitaron (y visitan y visitarán en diversos puntos del tiempo) La Tierra. En la época que muy bien narras de los Antiguos, invadieron las consciencias terrestres de las criaturas de forma cónica eludiendo el destino fatal de su propio mundo. Y cuando iban a perecer en La Tierra, hicieron lo mismo, dejando a las criaturas cónicas a merded de su desaparición. Para más detalle, El Abismo del Tiempo.

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    7. Es que los Antiguos y la Gran Raza de Yith, son dos razas diferentes. Los Antiguos llegaron volando, mientras que la Gran Raza es la que hace el intercambio de mentes que describes.

      A veces, Lovecraft ha usado el nombre de "Antiguos" para referirse a otras razas de su Panteón, lo que ha originado confusiones. Pero, generalmente, "Los Antiguos" se refiere a los que también podríamos llamar "Antiguos de la Antártida", o "Antiguos de Leng", para precisar mejor de quiénes estamos hablando.

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    8. No les parece coincidencia esto con cosas que pasan hoy en día...y con cuestiones que hoy día recien se plantean lo cientificos...en cierto punto Lovecraft innovo conocimientos para su epoca...hoy recien me doy cuenta de cosas que antes suponia pero que igual no creia del todo...llamenme paranoico...pero los dioses motologicos e incluso los dioses de las religiones actuales son como parte de este mundo el cual Lovecraft descrive

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    9. hay alguna similitud entre estos textos y los de borges? TLon, Uqbar.. etc ?

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    10. No sé, no he leído a Borges. Pero, al parecer, el no tiene nada que hacer en los Mitos de Cthulhu.

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    11. ESTA MUY BIEN ENLAZADA LA HISTORIA DE LOS MITOS CTHULU Y LA COINCIDENTE RELACION SORPRENDENTE CON LAS MITOLOGIAS DE LA ATLANTIDA LOS REPTILIANOS LOS NAGA Y LEMURIA LAS MITOLOGIAS AFRICANAS SUMERIAS,BABILONCAS ECT
      FANTASTICO TRABAJO

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    12. Brujula de Ecuador, para comprender algunos textos de borges vas a tener que leer bastante mitologia nordica y kabbalah. Abrazos

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