Por Xentor Xentinel En Septiembre del 2008 corrió la voz de que una Canalizadora australiana, Blossom Goodchild, había recibido el encargo de anunciar al mundo de que el Primer Contacto de la Federación Galáctica con la Humanidad de la Tierra se daría el 14 de Octubre del 2008, mediante la aparición de una gigantesca Nave Nodriza de 2.000 Kms de diámetro (llamada «Alabama» por los Extraterrestres), que sería visible por varios países del Hemisferio Sur durante 3 días.
Como en otros anuncios similares, al llegar el día, no ocurrió nada. Pero este caso es especial, por la repercusión que tuvo (creemos que por ser la primera vez que un anuncio de éstos se daba a través de un video en YouTube, lo que sirvió para expandir velozmente el mensaje a casi todo el mundo). Y nos parece muy ejemplificador para demostrar una de las ideas centrales que ha inspirado la creación de este Blog: que a los llamados Seres «Superiores», no hay que creerles mucho, pues son muy mentirosos y manipuladores.
A continuación, una serie de videos, relacionado con este caso, que llamaremos «El Efecto Blossom» o, simplemente, «El Blossomazo». Primero, unos videos con el anuncio hecho a través de Blossom, y la confirmación a través de otros Canalizadores. Luego, el cubrimiento de la noticia en un canal argentino, unos videos de broma sobre la supuesta aparición de la Nave (los chinos que se ven supuestamente conmocionados por la Nave Nodriza en uno de los videos, en realidad estaban contemplando a un émulo del Hombre Araña), o la explicación del por qué no llegó el día indicado, etc.
Presten mucha atención al video de las disculpas de Blossom, donde podemos apreciar cómo, no se trata de una persona tratando de engañar a los demás para hacer dinero (la típica acusación de los superficiales), sino de una engañada más por aquellos que la estuvieron preparando para algo que no iba a ocurrir.
Al final dejamos un video que no habíamos visto, y nos encontramos ahora mientras buscábamos y seleccionábamos videos de YouTube para este Post: un video que es una copia del primero, pero con unas palabras extra para corregir la fecha (Minuto 6 en adelante):
«Sólo fallamos por un segundo, que para ustedes representa un año. Así es, Hermanos de la Tierra: el 14 de Octubre del 2009 estaremos con ustedes».
No sabemos si estas palabras extra vienen de Blossom, de otro canal, o simplemente es otra de las bromas relacionadas con este caso. Pero nos atrevemos a adelantar que, como quiera que sea, tampoco ocurrirá nada este 14 de Octubre... Aunque bien podríamos conmemorar este día, de aquí en adelante como «El Día del Anhelo por el Primer Contacto». O el «Día del Blossomazo», como ustedes prefieran. Anuncio del Primer Contacto para el 14 de Octubre 2008
Confirmación a través de otros Canales
Noticiero Argentino: ¿Llega el OVNI?
14 de Octubre: La Nave Nodriza sobre China (Broma)
¡La Nave ataca China! (Parodia del video anterior)
La Nave Nodriza sobre Australia y Sudamérica (Broma)
16 de Octubre: Blossom pide disculpas
Por qué la Nave no llegó a tiempo (Broma)
Rectificación: Viene el 14 de Octubre del 2009 (?)
Por Laurence Gardner (Tomado de su libro «El Legado de María Magdalena»). En los Anales del Imperio Romano, compilados por el senador Cornelio Tácito en el siglo I, se dice que el hombre llamado Cristo, el fundador de los «notoriamente depravados cristianos», fue crucificado bajo el reinado del emperador Tiberio por el gobernador de Judea, Poncio Pilato. El acontecimiento está, así pues, registrado oficialmente. Sin embargo, no se dan detalles del juicio; ni tampoco detalla el proceso Flavio Josefo en sus Antigüedades Judaicas ni en su La Guerra de los Judíos. El Nuevo Testamento es la única fuente conocida de información a este respecto.
Tal como se cuenta en los evangelios, el juicio de Jesús no fue un juicio en modo alguno, y el argumento está lleno de ambigüedades. Mateo 26:57-59 afirma: «Los que prendieron a Jesús le llevaron ante el Sumo Sacerdote Caifás, donde se habían reunido los escribas y los ancianos... Los sumo sacerdotes y el Sanedrín entero andaban buscando un falso testimonio contra Jesús».
Aún en el caso de que todos estos sacerdotes, escribas y ancianos se hubieran reunido a altas horas de la noche ante la noticia del momento, lo que sigue sin estar claro es que lo hicieran en contra de la ley que decía que el Consejo Judío no podía reunirse por la noche. Lucas 22:66 indica que, aunque llevaron a Jesús primero ante Caifás, el Sanedrín no se reunió hasta que fue de día. Pero esta reunión seguiría siendo ilegal, por cuanto el Consejo del Sanedrín no tenía permitido reunirse durante la Pascua.
Los evangelios afirman que Pedro siguió a Jesús hasta la casa del sumo sacerdote, José Caifás, donde negó por tres veces a su maestro, tal como Jesús había predicho. Todos los relatos coinciden en afirmar que Caifás transfirió a Jesús al gobernador romano, Poncio Pilato, cuya presencia facilitó un interrogatorio inmediato. Esto se confirma en Juan 18:28-31, pero sólo para que aparezca otra anomalía más.
«De la casa de Caifás llevan a Jesús al pretorio. Era de madrugada. Ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse y poder así comer la Pascua. Salió entonces Pilato fuera donde ellos y dijo: "¿Qué acusación traéis contra este hombre?". Ellos le respondieron: "Si éste no fuera un malhechor, no te lo habríamos entregado". Pilato replicó: "Tomadle vosotros y juzgadle según vuestra Ley". Los judíos replicaron: "Nosotros no podemos dar muerte a nadie"».
Sin embargo, lo cierto es que el Sanedrín tenía plenos poderes para condenar a criminales y aplicar la sentencia de muerte si fuera necesario. Los evangelios afirman también que Pilato ofreció indultar a Jesús porque «era costumbre que el gobernador liberara a un prisionero en la fiesta de la Pascua». Y, de nuevo, esto no es cierto; nunca existió tal costumbre.
Aunque los apóstoles zelotes, Simón-Lázaro y Judas Sicariote (Iscariote), protagonizara los eventos que llevan al arresto de Jesús, parece que no se menciona ya a Tadeo (el tercero de los líderes de la revuelta contra Pilato) después de la Última Cena, si bien sí que aparece en la historia del juicio. Tadeo era ayudante de la sucesión de Alfeo e hijo devocional del Padre de la Comunidad. En hebreo, la expresión «hijo del padre» incorporaría los elementos bar (hijo) y abba (padre), de modo que Tadeo podría ser descrito como Bar-abba, y resulta que hay un hombre llamado Barrabás que está íntimamente relacionado con la posibilidad de indulto de Jesús a cargo de Poncio Pilato.
De Barrabás se dice en Mateo 27:16 que era «un preso notable»; en Marcos 15:7, que era uno que «estaba encarcelado con aquellos sediciosos que en el motín habían cometido un asesinato»; y en Juan 18:40, que era «un salteador». La descripción de Juan es demasiado vaga, pues los ladrones normales no eran sentenciados a ser crucificados. Sin embargo, la traducción castellana no refleja verdaderamente la implicación original griega, pues léstés no significa tanto «salteador» como «proscrito». Las palabras de Marcos apuntan de un modo más específico al carácter insurgente del delito de Barrabás.
Lo que parece que sucedió fue que, cuando los tres prisioneros, Simón, Tadeo y Jesús, fueron llevados ante Pilato, los casos de Simón y de Tadeo eran del todo claros; se les conocía como líderes zelotes, y estaban condenados desde la sublevación. Por otra parte, a Pilato le resultaba sumamente difícil demostrar nada contra Jesús. De hecho, Jesús estaba bajo la custodia de Pilato porque el contingente judío se lo había pasado a él para que lo sentenciara junto a los otros. Pilato le pidió a la jerarquía judía que le ofrecieran al menos algún pretexto: «¿Qué acusación traéis contra este hombre?». Pero no le dieron una respuesta satisfactoria. Entonces, Pilato sugirió que se lo llevaran los ancianos, «juzgadle según vuestra Ley», les dijo; ante lo cual, se dice que los ancianos dieron una excusa falsa: «Nosotros no podemos dar muerte a nadie».
Entonces, Pilato se dirigió al mismo Jesús. «¿Eres tú el rey de los judíos?», preguntó. A lo cual respondió Jesús, «¿Dices esto por tu cuenta, o es que otros te lo han dicho de mí?». Confundido por la respuesta, Pilato continuó, «Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?». El interrogatorio prosiguió hasta que, al final, Pilato «volvió a salir donde los judíos y les dijo: "Yo no encuentro ningún delito en él"» (Juan 18:38).
En este punto entra en escena Herodes Antipas de Galilea (Lucas 17 23:7-12). A Herodes no le caían bien los sacerdotes, y le convenían a sus propósitos que Jesús fuera liberado, con el fin de provocar a su sobrino, el rey Herodes Agripa. Antipas por tanto hizo un trato con Pilato para asegurarse la liberación de Jesús. Así, el pacto entre el traidor de Jesús, Judas Sicariote, y los sacerdotes quedaba superado por un nuevo acuerdo entre el tetrarca herodiano y el gobernador romano. A partir de este momento, Judas perdió cualquier posibilidad de perdón por sus actividades como zelote, por lo que sus días estaban contados. Según el nuevo acuerdo, Pilato diría a los ancianos judíos:
«Me habéis traído a este hombre como alborotador del pueblo, pero yo le he interrogado delante de vosotros y no he hallado en este hombre ninguno de los delitos de que le acusáis. Ni tampoco Herodes, porque nos lo ha remitido. Nada ha hecho, pues, que merezca la muerte. Así que le castigaré y le soltaré» (Lucas 23:14-16).
Si los miembros del Sanedrín hubieran esperado hasta después de la Pascua, habrían llevado a cabo su propio juicio contra Jesús de forma legal. Pero, siguiendo una estrategia, le pasaron la responsabilidad a Pilato, porque sabían que no tenían cómo sustanciar su acusación. Ciertamente, no tuvieron en cuenta el sentido de justicia de Pilato, ni tampoco la intervención de Herodes Antipas. Pero, durante el transcurso de los acontecimientos, Pilato no supo mantener sus propios objetivos. Intentó reconciliar su decisión de liberar a Jesús con la idea de que se podría ver como una dispensación de la Pascua pero, con ello, abrió una puerta a la determinación de los judíos: «¿Jesús o Barrabás?». Ante esto, «Toda la muchedumbre se puso a gritar a una: "¡Fuera ése, suéltanos a Barrabás!"» (Lucas 23:18).
Pilato insistió en su decisión de favorecer a Jesús, pero los judíos le gritaron «¡Crucifícale!». Pilato preguntó de nuevo, «Pero ¿qué mal ha hecho éste? No encuentro en él ningún delito que merezca la muerte». Pero las probabilidades de salirse con la suya eran escasas y, cediendo a la presión, Pilato liberó a Barrabás (Tadeo). Los soldados romanos le pusieron a Jesús una corona de espinas y lo cubrieron con una túnica color púrpura. Entonces, Pilato lo llevó ante los sacerdotes, diciéndoles, «Mirad, os lo traigo fuera para que sepáis que no encuentro ningún delito en él» (Juan 19:4).
En aquel punto, las cosas iban bien para los ancianos de Jerusalén, y sus planes estaban a punto de tener éxito. El viejo Tadeo quizás hubiera sido liberado, pero tanto Simón Zelotes como Jesús estaban bajo custodia, junto con Judas Sicariote.
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Se erigieron tres cruces en el Lugar de la Calavera (Gólgota) y pusieron a Jesús entre los dos líderes guerrilleros, Simón Zelotes y Judas Sicariote. Pero, en el camino al lugar de la crucifixión, ocurrió algo trascendental cuando un personaje misterioso llamado Simón de Cirene se ofreció para llevar la cruz de Jesús (Mateo 27:32). Se han planteado muchas teorías acerca de quién pudo ser el cireneo, pero su verdadera identidad no importa demasiado. Lo que importa es que estaba allí. Hay una interesante referencia a él en un primitivo tratado copto llamado El Segundo Tratado del Gran Set, descubierto entre los libros de Nag Hammadi, donde se menciona que Simón de Cirene sustituyó una de las tres víctimas. Al parecer, la sustitución tuvo éxito, pues el tratado sostiene que Jesús no murió en la cruz como se supone. De hecho, se cita al propio Jesús después del evento diciendo, «En cuanto a mi muerte, que para ellos fue real, lo fue por causa de su propia incomprensión y ceguera».
En el Qorán musulmán (capítulo 4, titulado «Las mujeres»), se especifica que Jesús no murió en la cruz afirmando: «Sin embargo, no le mataron ni le crucificaron, sino que le presentó uno de su semejanza... Pero, ciertamente, no le mataron». Por otra parte, el historiador del siglo II, Basílides de Alejandría, escribió que la crucifixión se urdió poniendo a Simón de Cirene como sustituto.
Sin embargo, parece que Simón de Cirene sustituyó en realidad a Simón Zelotes, no a Jesús. La ejecución de dos hombres tan destacados como Jesús y Simón no podía permitirse sin hacer algo al respecto, por lo que parece que se llevó a cabo algún tipo de estrategia para burlar a las autoridades judías. Es posible que los hombres de Pilato formaran parte del subterfugio, que dependía de la utilización de un veneno comatoso para engañar a quienes presentaban la ejecución.
Si había alguien que pudiera dirigir una operación así, ese alguien debió de ser Simón Zelotes, jefe de los Magos Samaritanos y reconocido como el mayor mago de su tiempo. Tanto en los Hechos de Pedro como en las Constituciones Apostólicas de la Iglesia se da cuenta de cómo, años después, Simón levitó sobre el Foro Romano. Sin embargo, en el Gólgota, las cosas fueron muy diferentes. Simón estaba vigilado, e iba camino de la cruz.
En primer lugar, era necesario sacar a Simón del apuro, de modo que se organizó una sustitución en la persona del cireneo, que habría estado confabulado con el liberado Tadeo (Barrabás). El engaño se puso en marcha camino del Gólgota cuando, tomando la carga de Jesús, Simón de Cirene se incorporó a la procesión. El cambio debió de producirse en el mismo lugar de la crucifixión, encubiertos por los preparativos generales de la ejecución. En medio del bullicio que debió suponer la erección de las cruces, el de Cirene aparentaría desaparecer para, en realidad, tomar el lugar de Simón.
La tradición gnóstica sostiene que Simón de Cirene fue crucificado «en el lugar de Jesús». Esto no significa que fuera crucificado en vez de Jesús, sino en lo que debía haber sido la ubicación de Jesús. Si se comprende que Jesús representaba el legado davídico, siendo Simón el representante del linaje sacerdotal y Judas, por tanto, el representante del linaje de los profetas, la ubicación de las tres cruces debía observar el rango formal. Según este esquema, la posición del Rey debía estar al oeste (a la izquierda); la posición del Sacerdote debía ocupar el centro; y la posición del Profeta debía estar al este (a la derecha). Por tanto, parece ser que el de Cirene fue puesto al oeste, «en el lugar de Jesús» y, estando Simón fuera de la escena, Jesús debió ser situado en el centro. Esto hace aún más evidente que los soldados romanos debían estar al tanto también del subterfugio.
En los evangelios, la secuencia de acontecimientos que vino después queda cuidadosamente velada, dando muy pocos detalles sobre los hombres crucificados junto a Jesús, salvo identificarlos como «ladrones». Y, de este modo, quedaba montado el escenario: Simón Zelotes estaba en libertad, y podía manejar a partir de ese momento el proceso.
Aunque, normalmente, se representa la crucifixión como un acontecimiento relativamente público, los evangelios afirman (por ejemplo, Lucas 23:49) que los espectadores estaban obligados a presenciar la ejecución «desde la distancia». La tradición occidental ha fantaseado con el lugar hablando de él como de una «colina verde lejana», un tema sobre el cual muchos artistas han desarrollado sus visiones. Sin embargo, ninguno de los evangelios menciona colina alguna. Según Juan 19:41, el lugar era un «jardín» en el cual había un sepulcro privado del cual era propietario José de Arimatea (Mateo 27:59-60). Teniendo más en cuenta las evidencias de los evangelios que las de la tradición popular, es evidente que la crucifixión no fue un espectáculo sobre la cima de una colina, con las cruces contra el cielo y un reparto épico de espectadores. Por el contrario, fue un acontecimiento a pequeña escala en un lugar controlado, un jardín exclusivo que era, de un modo u otro, el «lugar de la calavera» (Juan 19:17).
Los evangelios no dicen mucho más al respecto, pero en hebreos 13:11-13 se nos ofrecen algunas pistas muy importantes sobre la ubicación:
«Los cuerpos de los animales, cuya sangre lleva al Sumo Sacerdote al santuario para la expiación del pecado, son quemados fuera del campamento. Por eso, también Jesús, para santificar al pueblo con su sangre, padeció fuera de la puerta. Así pues, salgamos donde él, fuera del campamento, cargando con su oprobio».
De aquí deducimos que Jesús padeció «fuera de la puerta» y «fuera del campamento». Por otra parte, esto guarda relación con el lugar donde se incineraban los cuerpos de los animales sacrificados. Esta referencia es particularmente importante, pues los lugares donde se incineraban los restos de los animales se consideran impuros. Según el Deuteronomio 23:10-14, «fuera del campamento» identificaba zonas reservadas a modo de pozos negros, estercoleros y letrinas públicas, que eran impuras tanto en lo físico como en lo ritual. Del mismo modo, «fuera de la puerta» identificaba otros lugares públicos, entre los que estaban los cementerios. Además, los Manuscritos del Mar Muerto dejan claro que los cementerios se identificaban con el signo de una calavera debido a que el hecho de caminar sobre los muertos constituía un acto de profanación. De ahí que, como es evidente, el «lugar de la calavera» (Gólgota/Calvario) debía ser un cementerio ajardinado que contenía un sepulcro vacío del cual era propietario José de Arimatea.
En el Apocalipsis 11:8 se nos da la ulterior pista, pues aquí se afirma que Jesús fue crucificado en «la Gran Ciudad, que simbólicamente se llama Sodoma o Egipto». Este detalle ubica positivamente la ubicación del cementerio como Qumran, a la que los Terapeutas identificaban como Egipto, y que se relaciona geográficamente con el centro de Sodoma del Antiguo Testamento.
[...] José de Arimatea (el patriarcal José ha Rama Theo) fue el propio hermano de Jesús, Santiago. Por tanto, no sería sorprendente que se enterrara a Jesús en un sepulcro que pertenecía a su propia familia real.
Desde la época en la que se descubrieron los Manuscritos del Mar Muerto en Qumran, en 1947, se estuvo cavando y excavando hasta bien entrada la década de 1950. Durante este período, se hicieron importantes hallazgos en varias cuevas. Los arqueólogos descubrieron que, en una cueva en particular, había dos cámaras con dos entradas bastante separadas. El acceso a la cámara principal se realizaba a través de un agujero en el techo, mientras que a la otra se accedía por un lateral. Desde la entrada del techo, se hicieron escalones que descendían hasta la cavidad y, para sellar la entrada de la lluvia, había que rodar una gran piedra en la abertura. Según el Manuscrito de Cobre, este sepulcro se utilizó para depositar el tesoro, y como tal recibió el nombre de Cueva del Hombre Rico. Éste era el sepulcro del príncipe coronado davídico, y estaba justo enfrente de otra cueva denominada el Seno de Abraham.
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La profecía de que el Salvador entraría en Jerusalén a lomos de un asno no era la única predicción concerniente al Mesías en el libro de Zacarías, en el Antiguo Testamento. Hubo otras dos profecías (Zacarías 12:10 y 13:6) que afirmaban que sería traspasado y que todo Jerusalén lamentaría su muerte, y que tendría heridas en las manos como consecuencia de sus amigos. Jesús sabía que siendo crucificado cumpliría con todos estos requisitos mesiánicos. Como dice Juan 19:36, «Y todo esto se hizo para que se cumpliera la Escritura».
La crucifixión era tanto un castigo como una ejecución: la muerte mediante una terrible experiencia de tortura que se prolongaba durante varios días. Primero, se extendían los brazos de la víctima y se ataban con correas a un madero, que luego se izaban hasta posarlo horizontalmente sobre un poste clavado en el suelo. A veces, las manos se inmovilizaban también con clavos, pero los clavos por sí solos no podían cumplir con el cometido. Suspendido con todo su peso de los brazos, los pulmones de la víctima se comprimían, muriendo rápidamente por asfixia. Pero, para prolongar la agonía, se aliviaba la presión en el pecho fijando los pies del crucificado al poste vertical. Sustentado de esta manera, el ajusticiado podía vivir durante muchos días, posiblemente una semana o más. Después de un tiempo, y con el fin de vaciar las cruces para nuevas ejecuciones, los verdugos les rompían las piernas para incrementar el peso y acelerar la muerte.
Aquel Viernes, el equivalente del 20 de marzo del año 33 d.C., no había ningún motivo para pensar que los tres hombres crucificados tuvieran que morir aquel mismo día. No obstante, a Jesús se le dio vinagre y, después de tomarlo, «entregó su espíritu» (Juan 19:30). Poco después, un centurión atravesó el costado de Jesús con una lanza, y el hecho de que sangrara (se dice que salió sangre y agua) se tuvo por un indicio de que estaba muerto (Juan 19:34). En realidad, la sangre estaría indicando que estaba vivo, no muerto; no fluye sangre de una herida punzante infligida a un cadáver. En aquel momento, Judas y Simón de Cirene todavía estaban vivos, de modo que les rompieron las piernas.
Los evangelios no dicen quién le dio el vinagre a Jesús en la cruz, pero Juan 19:29 especifica que la vasija estaba allí, preparada y a la espera. Poco antes, en la misma secuencia, se dice que la porción estaba compuesta de «vinagre mezclado con hiel» (Mateo 27:34), es decir, vino agrio mezclado con veneno de serpiente. Según las proporciones, una mezcla así podía inducir la inconsciencia o podía causar la muerte. En este caso, el veneno no se le administró a Jesús con una copa, sino con una esponja, y con una aplicación dosificada desde una caña. La persona que se lo administró fue sin duda alguna Simón Zelotes, que se suponía debía estar crucificado.
Mientras tanto, José de Arimatea, estaba negociando con Pilato el descendimiento del cuerpo de Jesús antes del Sabbath para ponerlo en su sepulcro, de acuerdo con la norma de Deuteronomio 21:22-23, confirmada en el Manuscrito del Templo de Qumran: «Si un hombre, reo de delito capital, ha sido ejecutado y le has colgado de un árbol, no dejarás que su cadáver pase la noche en el árbol; lo enterrarás el mismo día».
Por tanto, Pilato sancionó el cambio de procedimiento, del colgamiento (tal como se manifiesta en la crucifixión romana) a la costumbre judía de enterrar con vida, y luego volvió a Jerusalén, dejando a José con el control. (Quizás sea significativo que en Hechos 5:30, 10:39 y 13:29, las referencias a la tortura de Jesús lo describían como «colgado de un árbol»).
Estando Jesús en un estado aparente de coma y habiéndole roto las piernas a Judas y al de Cirene, las tres víctimas fueron bajadas de las cruces, habiendo estado en ellas menos de medio día. En el relato no se dice que los hombres estuvieran muertos; simplemente, se dice que bajaron sus «cuerpos»; es decir, cuerpos con vida, no cadáveres.
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Al día siguiente era Sabbath, del cual los evangelios tienen poco que contar. Sólo Mateo 27:62-66 menciona algo de aquel sábado, pero habla simplemente de una conversación entre Pilato y los ancianos de los judíos en Jerusalén, tras la cual Pilato envió a dos guardias para vigilar la tumba de Jesús. Aparte de eso, los cuatro evangelios prosiguen su relato a partir del domingo por la mañana. Sin embargo, si hubo un día importante en el curso de los acontecimientos, ese día fue el sábado: del día del Sabbath se nos cuenta muy poco. Este día, día de descanso y culto, fue la clave de todo lo que sucedió, un día sagrado en el cual estaba terminantemente prohibido trabajar.
Al parecer, Simón de Cirene y Judas Sicariote fueron puestos en la segunda cámara de la tumba, mientras el cuerpo de Jesús ocupaba la cámara principal. En el interior de la doble cámara, Simón Zelotes había tomado ya su puesto, con lámparas y con todo lo necesario para la operación. (Curiosamente, había una lámpara entre los objetos que se encontraron dentro de este sepulcro durante las excavaciones de la década de 1950).
Luego, según Juan 19:39, llegó Nicodemo trayendo «una mezcla de mirra y áloe de unas cien libras».
La traducción de «libra» en este caso hace referencia a la litra griega (una variante de la libra romana), una medida de peso equivalente a una nonagésima parte de un talantaios (talento). En términos actuales, esto es aproximadamente el equivalente a 330 gramos. Por lo tanto, 100 «libras» del Nuevo Testamento equivalen más o menos a 33 kilos, una cantidad considerable para que Nicodemo la llevara solo.
El extracto de mirra era un sedante que se solía utilizar en la práctica médica de la época. El jugo de áloe, como explican las modernas famacopeas, es un fuerte purgante de efecto inmediato, exactamente lo que habría necesitado Simón para que Jesús sacara de su cuerpo el veneno.
Es significativo que el día después de la crucifixión fuera Sabbath. De hecho, el tiempo era sumamente importante, pues la operación íntegra de «levantar a Jesús de entre los muertos» (liberarle de la excomunión, la «muerte por decreto») dependía de la hora exacta en la cual se consideraba que daba comienzo el Sabbath.
En aquellos tiempos, no existía concepto alguno de duración fija en horas y minutos. El registro y la medida del tiempo era una de las funciones oficiales de los levitas, que medían el curso de las horas mediante la proyección de sombras en el suelo en determinadas áreas de medida. También se venían utilizando relojes de sol desde el año 6 a.C. Sin embargo, ni las marcas en el suelo ni los relojes de sol eran de utilidad cuando no había sombras. De ahí que se estipularan doce «horas diurnas» (día) y, de igual modo, doce «horas nocturnas» (oscuridad). Estas últimas las medían los levitas mediante sesiones de oración (al igual que las horas canónicas de la Iglesia Católica en la actualidad. De hecho, la devoción del Ángelus, que se celebra por la mañana, al mediodía y a la puesta de sol, se deriva de las prácticas de los antiguos ángeles levitas). Sin embargo, el problema radicaba en que, a medida que los días y las noches se alargaban o se acortaban, era necesario hacer ajustes allí donde las horas se solapaban.
Aquel viernes de la crucifixión en particular, fue necesario hacer un ajuste de tres horas completas y, debido a ello, hay una notable discrepancia entre los relatos de Marcos y de Juan acerca de la cronología de los acontecimientos de aquel día. Marcos 15:24 afirma que Jesús fue crucificado en la tercera hora, mientras que Juan 19:14-16 sostiene que Jesús fue entregado para ser crucificado sobre la hora sexta. Esta anomalía se explica por el hecho de que el Evangelio de Marcos se basa en la medida del tiempo según el calendario helenista (solar), mientras que el Evangelio de Juan utiliza el cálculo hebreo (lunar). El resultado del cambio temporal fue que, como dice Marcos 15:33:«Llegada la hora sexta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona». Estas tres horas de oscuridad eran sólo simbólicas; tuvieron lugar en una fracción de segundo (al igual que ocurre con los cambios de hora hoy en día, cuando cruzamos entre diferentes zonas horarias, o cuando adelantamos o retrasamos los relojes con los cambios de hora). Así, en esta ocasión, el final de la hora quinta vino seguido de inmediato por la hora novena (nona).
La clave de la resurrección se halla en esas tres horas perdidas (las horas diurnas que se convirtieron en horas nocturnas), pues el recién definido inicio del Sabbath comenzaba tres horas antes de la antigua hora duodécima; es decir, en la antigua hora nona, que se llamaba ahora la duodécima.
En cambio, el mago samaritano Simón Zelotes hizo su trabajo en un marco temporal astronómico y no tuvo que aplicar el cambio horario de tres horas hasta la original hora duodécima. Esto quiere decir que, sin romper ninguna de las normas sobre el trabajo en el día del Sabbath, Simón tuvo tres horas en las cuales pudo hacer lo que tenía que hacer, aún cuando los demás hubieran comenzado ya su sagrado período de descanso. Fue un tiempo suficiente para administrarle a Jesús los medicamentos y para atender los huesos fracturados del cireneo. A Judas Sicariote se le trató sin misericordia alguna, y fue arrojado desde un despeñadero, donde murió (como se cuenta indirectamente en Hechos 1:16-18). La referencia anterior de Mateo 27:5, que dice que Judas «se colgó» indica precisamente el hecho de que, en aquel momento, Judas no había hecho otra cosa que fraguar su propia caída.
Lo que sigue corresponde al Capítulo «Una Cuestión de Fechas», del libro «El Legado de María Magdalena», de Laurence Gardner. Un aspecto curioso de los evangelios del Nuevo Testamento es que, aunque en esencia todos ellos cuentan la misma historia, no siempre están tan de acuerdo como uno podría imaginar. Hay algunos detalles particulares singulares, como el de la boda de Caná y la resurrección de Lázaro, pero si quitamos esto de la ecuación, el relato básico de la vida y la malhadada misión de Jesús es común a los cuatro evangelios. Sin embargo, existen muchas discrepancias en la forma en que biográficamente se transmite el relato.
Un buen ejemplo de las discrepancias de discurso de los evangelios lo podemos encontrar en el mismo comienzo, en la Natividad, que la tienen en común dos de ellos. Marcos no hace referencia a este acontecimiento, mientras que Juan alude a él libremente, de pasada. Sólo Mateo y Lucas cubren plenamente el tema, pero sus marcos temporales son completamente distintos.
En Mateo 2:3, se sitúa la Natividad durante el reinado del rey Herodes de Judea, Mateo 2:22, da el detalle de que el hijo de este rey era Arquelao de modo que llegamos a la conclusión de que se trataba de Herodes I, el Grande, que murió en el año que clasificamos ahora como 4 a.C.
Lucas 2:1-2 da una cronología diferente, al decir que Jesús nació en el año del censo de Judea que ordenara el emperador Augusto, cuando Cirino era gobernador de Siria. En Antigüedades Judaicas, del siglo I, se dice que, efectivamente, hubo un censo en Judea dirigido por el senador romano Cirino por mandato de César Augusto. Es el único censo del que se tiene noticia en la región, y tuvo lugar en el último año de reinado del hijo de Herodes el Grande, Herodes Arquelao, que fue depuesto en el año 6 d.C.
Los Evangelios hacen referencia a Herodes el Grande y a Herodes Arquelao simplemente como «Herodes», como si fueran la misma persona. Posteriormente, a Herodes Antipas de Galilea, Herodes Agripa de Judea, Herodes Agripa II y Herodes de Chalcis se les llama igualmente «Rey Herodes». Por tanto, es esencial tomar la perspectiva adecuada en la cronología de los evangelios para saber de qué Herodes se está hablando en un momento determinado.
Respecto al nacimiento de Jesús, se nos dice que tuvo lugar antes del año 4 a.C. (Mateo) y en el 6 d.C. (Lucas). Esto supone una diferencia mínima de nueve años y, si no pudiéramos recurrir a los archivos comunales del Mar Muerto, sería imposible comprender el por qué de esta aparente discrepancia al respecto. Sin embargo, resulta que el «nacimiento» era un acontecimiento doble. Primero, estaba el nacimiento físico; después, estaba el nacimiento para la comunidad. El segundo era un ritual simbólico de renacimiento, cuando se envolvía ceremonialmente al niño con vestidos de lino (se le fajaba) y se le introducía figurativamente en sociedad. Éste es el acontecimiento que registra Lucas, mientras que Mateo habla del nacimiento físico de Jesús, que fue anterior.
Históricamente, en la tradición esenia, estos acontecimientos natales estaban separados por doce años de diferencia. El Nacimiento en la Comunidad era el precursor de la tradición del Bar Mitzvah (Hijo de la Alianza) que, desde la Edad Media, significa la entrada como miembro de la congregación judía, y que se realiza al inicio de los trece años de vida. Lucas dice que el segundo acontecimiento tuvo lugar en el año 6 d.C. (el año de Cirino y del censo imperial), de manera que, a partir de aquí, podemos determinar que Jesús nació en realidad en el año 7 a.C., lo cual ciertamente le hace nacer durante la última parte del reinado de Herodes el Grande.
El hecho de no conocer esta costumbre de los doce años llevó a un error posterior en la traducción de Lucas, cuando se habla de la iniciación de Jesús en la vida adulta. La historia se cuenta en Lucas 2:41-50, cuando Jesús se quedó en el Templo, en cierta ocasión en que había ido a Jerusalén con sus padres. Se dice que esto sucedió cuando Jesús tenía doce años de edad, pero en realidad se habla de su «duodécimo año», que no es doce años después de su nacimiento en el mundo, sino doce años después de su nacimiento en la comunidad. En la Pascua de aquel año, Jesús tendría entonces veinticuatro años, la edad de la mayoría de edad social. Y, en lugar de acompañar a sus padres en las celebraciones, se quedó en el Templo para tratar de su nueva condición con los maestros, diciendo: «¿No sabíais que yo debía ocuparme de los asuntos de mi Padre?». Su padre espiritual, el Padre de la Comunidad, era en aquel momento el sacerdote Eliezer Anás.
En las cronologías bíblicas, se suele situar la Natividad en el año 5 a.C. (por ejemplo, en la Oxford Concordance Bible), lo cual se desvía dos años nada más de la realidad pero, ¿qué tiene todo esto que ver con nuestra tradicional estructura de datación de Antes y Después de Cristo (a.C. y d.C.)?
La primera secuencia de fechas bíblicas que se publicó se hizo en 526, habiendo sido calculada por el monje Dionisio el Exiguo. Según sus cálculos, Jesús nació en el año 754 AUC (Anno Urbis Conditae, que significa «Años después de la fundación de la Ciudad [de Roma]»). En este contexto, el 754 AUC era el equivalente al 1 a.C. del nuevo calendario, lo cual da sentido al Anno Domini (Año de Nuestro Señor). El primer soberano cristiano en emplear el calendario de Dionisio fue el emperador Carlomagno, en el siglo VIII, y su uso se difundió poco a poco por toda Europa, determinando así los milenios que aplicamos hoy en día.
Sin embargo, posteriormente se decidió que, dado que Jesús había nacido durante el reinado de Herodes el Grande, tendría que haberlo hecho antes de la muerte de Herodes, que acaeció en 750 AUC, el cual ya se ha concretado como el 4 a.C. En consecuencia, el editor inglés William Eusebius Andrews de Norwich (1773-1837), junto con sus homólogos de Nueva York, George Pardow y William Denman, ajustaron el calendario del monje, reestableciendo con más precisión la fecha del nacimiento de Jesús en el año 5 a.C. (749 AUC), un año antes de la muerte de Herodes. Ésta es la fecha que se da ahora normalmente en los libros de referencia actuales, pero convierte en un sinsentido absoluto las clasificaciones previamente cimentadas de a.C. y d.C.
Gracias a la confusión en esta secuencia de datación y redatación, las recientes celebraciones del Milenio bien podrían haberse celebrado a los 2.000 años de la introducción arbitraria de un calendario romano, pero tuvieron lugar siete años más tarde de lo que hubiese sido relevante acerca del verdadero nacimiento de Jesús.
Con esto podemos ver que, aunque los relatos de Mateo y de Lucas no son imprecisos, parecen diferir en la superficie, hasta que comprendemos las costumbres y la terminología de la época evangélica. Sin estos conocimientos, buena parte de las narraciones del Nuevo Testamento se pueden malentender con facilidad. En nuestra investigación sobre la vida de María Magdalena, se hace imperativo que conozcamos la naturaleza de ciertas tradiciones contemporáneas con el fin de determinar los detalles precisos del matrimonio de María con Jesús, tal como se describe en el Nuevo Testamento.
LA FECHA DEL NACIMIENTO DE JESÚS
La graduación de Jesús en Jerusalén en su 24º cumpleaños es de especial relevancia, porque determina su mes exacto, que Lucas afirma tuvo lugar en el tiempo de la Pascua.
En el Antiguo Testamento, en el libro del Levítico 23:5, se establece la ley a este respecto, afirmando que la Pascua del Señor se celebre en la víspera del «14º día del primer mes». El Año Nuevo judío se celebra en septiembre, situándose la Pascua en marzo. Sin embargo, existe una diferencia entre los términos de Año Nuevo y Primer Mes, si bien ninguno de los dos se conforma al ciclo enero-diciembre del calendario gregoriano.
El Año Nuevo judío, conocido como Rosh Hashanah (Cabeza del Año), tiene lugar en el primer y segundo día de Tishri (septiembre-octubre), mientras que el Levítico se refiere al Día de la Rememoración, Yom Ha-Zikkaron, en el mes de Nisán (marzo-abril). En la práctica, estas celebraciones caen en los meses equinocciales de marzo y septiembre. Sin embargo, por confuso que parezca, el primer mes del calendario judío no es Tishri, sino Nisán, el mes que se utilizó históricamente para contar los años de reinado de los reyes.
En cualquier caso, dado que Jesús entró en su «duodécimo año» (24 años de edad) en el 771 AUC [18 d.C.] y recibió su grado con los doctores del Templo durante la Pascua, podemos determinar a partir de aquí que su nacimiento tuvo lugar a principios de Nisán (marzo), en una fecha anterior al día 14, tal como se especifica en la normativa de la Pascua en el Levítico.
Para calcular la fecha precisa, podemos volver a la fraseología de datación del Nuevo Testamento, tal como se establece en los términos de datación esenios de los Manuscritos del Mar Muerto. Éstos comienzan por determinar los equinoccios y los solsticios. En el Nuevo Testamento, en griego, la frase en ekenais tais hemerais (en aquellos los días) hace referencia al mes equinoccial de Tishri (septiembre), mientras que la frase en tais hemerais ekenais (en los días aquellos) hace referencia al mes equinoccial de Nisán (marzo). La frase en tais hemerais tautais (en los días estos) significa Tamuz (junio), y en tautais tais hemerais (en éstos los días) es Tebeth (diciembre). El factor clave lo constituye la posición del sustantivo hemerais (días),
Continuando, y más en concreto, treis hemerais (tres días) hace referencia al Día-3 (martes), siendo el domingo el Día-1, etc. Cuando se utiliza una definición como hemerai okto (Día-8), se posiciona en relación al Día-1; es decir, el octavo día después de un acontecimiento dominical en particular (por ejemplo, al domingo siguiente), en lugar de citársele como Día-1 de otro ciclo semanal. Esto es importante cuando se toma en consideración el relato de Lucas sobre la circuncisión de Jesús.
La alianza de la circuncisión se especifica en el Génesis 17:11-12, que dice que se realizará cuando el niño tenga 8 días de edad. Esto se corrobora en Levítico 12:3. Con respecto a Jesús, Lucas 2:21 cuenta, «Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle...». Pero el original griego no dice okto hemerais (8 días), dice hemerai okto (Día-8), dando a entender al domingo siguiente de un domingo Día-1 en particular. Sin embargo, sabemos por el Levítico que esto también fue 8 días después del nacimiento de Jesús, que por tanto debió ser un domingo. Además, sabemos que se trataba de un domingo anterior a la Pascua (14 de Nisán, marzo), lo cual reduce las posibilidades a sólo dos domingos.
Volviendo ahora a los días del mes, nos encontramos con que había definiciones específicas para fechas clave, con terminologías tales como «este día», «aquel día», «el día siguiente» y «el último día». El primer día de un mes se identificaba como «este día», término que también identificaba la fecha del Año Nuevo romano, de acuerdo con el calendario juliano, introducido en el 46 a.C. En cuanto al día de nacimiento de Jesús, se utiliza específicamente el término: «Pues os ha nacido en este día...» (Lucas 2:11), y el calendario romano comenzaba el 1 de Marzo.
En conclusión, la fecha de nacimiento de Jesús parece haber sido el domingo, 1 de marzo del año 7 a.C., según el calendario juliano. Y según el Finigan's Handbook of Biblical Chronology, este día fue ciertamente un domingo.
Para adecuarse a las convenciones mesiánicas, a Jesús se le habría asignado posteriormente un día de nacimiento dinástico oficial, el del 15 de septiembre, para regularizar su estatus. En algunas tradiciones estrictamente ortodoxas, la fecha de nacimiento de Jesús todavía se considera que fue en septiembre (Tishri), el mes de la Expiación (Yom Kippur). Éste era el mes de nacimiento designado oficialmente para los herederos dinásticos, fuera cual fuera el mes en el que hubieran nacido en realidad. Y fue ya en el año 314 d.C. cuando el emperador Constantino cambió arbitrariamente la fecha del nacimiento de Jesús al 25 de diciembre. Y tuvo un doble motivo para hacerlo. En primer lugar, porque separaba la celebración cristiana de cualquier asociación judía, sugiriendo así que Jesús era en sí mismo un cristiano y no un judío. Y en segundo lugar, porque lo hacía coincidir con la celebración solar pagana del solsticio de invierno, una fecha que resultaba familiar para los ciudadanos de Roma. Nota de Xentor: Me parece muy oportuno agregar los siguientes párrafos de «La Estrella de Belén», un artículo del escritor español Félix Gracia (Rev. «Más Allá de la Ciencia», Nº 22 – Diciembre de 1990):
Conocer las posiciones de los planetas 2.000 años atrás se reduce a un simple cálculo matemático teniendo en cuenta la precisión de sus respectivas órbitas. De esta manera puede comprobarse que, en el año 7 antes de nuestra era, cinco planetas de aquellos siete conocidos —Sol, Luna, Venus, Júpiter y Saturno— coincidieron en el signo de Piscis dando lugar a una gran conjunción o estellium. Tal acontecimiento astronómico tenía lugar exactamente el día 1 de Marzo del año 7 a.C. y a él podría referirse San Ignacio de Antioquía en su Epístola a los Efesios, a comienzos del siglo II: «La luz de la estrella superaba la de todos los demás, su resplandor era inefable y su novedad hacía que quienes la contemplaban se quedaran mudos de estupor. El Sol, la Luna y otros astros formaban el coro de la estrella». [...]
[...]
Si las cosas suceden en la Tierra en sincronía con las del Cielo, aquella especial posición celeste evidenciada por la gran conjunción en Piscis, estaría hablando de una idéntica encarnación en la Tierra, de un ser especial y con un especial destino. Jesús, pues, podría ser un Piscis puro, nacido el 1 de Marzo del año -7.
Por Xentor Xentinel En su libro «Cuando la Tierra Casi Murió» (When the Earth Nearly Died), los científicos D.S. Allan y J.B. Delair escriben:
En Europa, inmensas manadas de diversos animales desaparecieron completamente de la faz de la Tierra sin ninguna razón biológica obvia [...].
[...] Coincidente con esta terrible matanza sobre la tierra fue la deposición de miríadas de conchas marinas contemporáneas, y la encalladura de grandes elevaciones de mamíferos marinos, marsopas, morsas y focas.
En Siberia, el cuadro está por todas partes, uno de aterrador desorden, carnicería y destrucción al por mayor, con incontables animales y plantas, congelados en posiciones de muerte desde el día en que fallecieron. Como resultado, sus remanentes se ven asombrosamente frescos, y son frecuentemente indistinguibles de aquellos de animales y plantas que han muerto hace unas pocas semanas.
La magnitud de las extinciones biológicas logradas por el Diluvio casi trasciende la imaginación. Aniquiló literalmente billones de unidades biológicas de ambos sexos y de cada edad, indiscriminadamente. Solamente las aguas de una increíblemente poderosa inundación, operando a escala mundial, pudo haber logrado tales resultados, y sólo una inundación producida por los medios previamente sugeridos pudo haber operado globalmente.
[...]
Los gigantescos disturbios tectónicos a nivel mundial del 'tardío Pleistoceno' ocurrieron simultáneamente en una escala casi inimaginable – precisamente lo que podría esperarse de una poderosa influencia externa, pero no de condiciones de una 'Edad de Hielo', que se creía que existió en ese entonces.
Perceptiblemente, una disminución en la fuerza del campo magnético de la Tierra parece haber ocurrido en algún momento entre hace 13.750 y 12.350 años [...] asistido por varios otros cambios importantes, incluyendo terremotos, vulcanismo, fluctuaciones de la tabla del agua, y a gran escala variaciones climáticas. De éstos, severos terremotos, en particular pudieran incluso inducir un bamboleo axial y reversión de polaridades.
Estudios han mostrado que en 10.178 AC, o hace más de 12.000 años, el polo celestial se inclinó a un ángulo de 30 grados desde su actual posición. Esto, a su vez, fuertemente sugiere que el eje terrestre, entonces, era diferente del de la actualidad.
Los arqueólogos por todo el mundo han comprendido que mucho de la prehistoria, como está escrita en los libros de texto existentes, es inadecuada, estando en algunos tópicos simplemente equivocados [...]
Esta última fecha (10.178 AEC) ha llamado poderosamente nuestra atención, puesto que coincide con las últimas conclusiones de Zecharia Sitchin.
En su último libro, «El Final de los Tiempos», éste llega a la conclusión de que el último acercamiento del Planeta Nibiru —de donde vendrían los Dioses Anunnaki de los sumerios—, a la Tierra fue el año 556 AEC.
Esto implica que la órbita de Nibiru ya no es de unos 3.600 años terrestres, como había sido tradicionalmente, sino que ésta se ha acortado a unos 3.200 años, a partir del acercamiento que provocó el Gran Diluvio. Y, por lo tanto, este no ocurrió hace unos 13.000 años, como Sitchin había calculado en un principio, sino en una fecha un tanto más cercana.
En las Tablillas Sumerias, Sitchin ha encontrado una de las fechas de acercamiento de Nibiru, que coincide con el inicio de la cuenta de años del Calendario Hebreo, es decir, el 3761 AEC.
Entre ésta fecha y el 556 AEC (última visita de Nibiru), hay 3.205 años. Sumando esta cifra al 3761 AEC, nos encontramos con que la visita anterior de Nibiru fue el 6966 AEC, y la anterior a ésa (la que provocó el Diluvio), fue el 10.171 AEC.
Increíblemente, de fuentes científicas nos viene esta confirmación: la noticia de que hubo una inclinación del «Polo Celestial» de la Tierra en el año 10.178 AEC... ¡Apenas 7 años de diferencia con el resultado de nuestros cálculos!
Esto parece una importante confirmación de las teorías de Sitchin: el acercamiento de Nibiru que provocó el Diluvio, entonces, debió ocurrir el año 10.178 AEC y, a partir de entonces —debido a un acercamiento excesivo de Nibiru a la Tierra en aquella ocasión—, la órbita del Planeta de los Anunnaki se ha acortado, fluctuando actualmente entre los 3.205 y 3.210 años. Redondeando las cifras, podemos decir: 3.200 años.
La próxima visita de Nibiru, pues, deberíamos esperarla para el año 2650, aproximadamente. No, no viene el 2012, como muchos dicen por ahí.
«ÁREA 51: Tecnología Extraterrestre» es el Capítulo 2 de la Serie Documental «Secretos del Mundo Negro», acerca del Área 51. ÁREA 51: Tecnología Extraterrestre
El Bohemian Groove (Bosquecillo Bohemio) es una exclusica propiedad de 2.700 acres, a unos 120 Kms al norte de San Francisco. Es un patio de recreo sexual para la Élite Mundial (banqueros, líderes políticos, mafiosos, grandes empresarios y artistas, etc), donde se realizan rituales satánicos, tortura, sacrificio de niños, etc.
El año 2000, el investigador Alex Jones, logró infiltrarse en una de las reuniones de Bohemian Groove, acompañado de un amigo. Vestido de incógnito y con una cámara escondida, grabó gran parte del Ritual «Cremación de Cuidado». En el video se puede oír a la multitud aplaudiendo ante tan macabra «celebración», con el canto de ranas y música incidental como trasfondo sonoro. Escalofriante.
En el año 2005, uno de los empleados internos de Bohemian Grove, filmó en secreto una nueva cinta que facilitó de forma anónima a Alex Jones. Éste fue condenado a prisión por dar a conocer este material.
Esperamos traer pronto un artículo completo sobre el tema. Mientras tanto, los dejamos con uno de estos videos. Ritual Illuminati en Bohemian Groove Duración: Unos 8 mins.
Por Xentor Xentinel En nuestro artículo «Alternativa 3», contamos una bizarra historia sobre una supuesta operación secreta conjunta entre USA y Rusia para viajar a Marte en 1962. En esta ocasión, traemos una historia aún más bizarra: otro supuesto viaje a Marte, pero en 1956, ¡Y con escolta marciana!
Esta historia fue relatada nada menos que por uno de los protagonistas, Narciso Genovese, en su libro «Yo Estuve en Marte» (1958). Nosotros la resumiremos aquí, aportando además, un par de datos que no aparecen en dicha obra.
Según Genovese, los Marcianos (seres de aspecto humano nórdico, altos y de cráneos alargados hacia arriba) venían visitando la Tierra esporádicamente, por lo menos, desde hace unos 5.000 años. E, incluso, una pareja marciana habría sido exiliada a la Tierra en aquella lejana época, y Genovese se pregunta si no sería ese el origen del mito de Adán y Eva expulsados del Paraíso.
Pero, en lo que respecta a la época moderna —y siempre según Genovese—, ellos habrían visitado la Tierra por primera vez en Agosto de 1917. Entonces vienen en 4 Naves, de las cuales, sólo dos logran regresar, pero con la suficiente experiencia para posteriores viajes.
Nos preguntamos si esta Expedición de la que habla Genovese tendría algo que ver con los experimentos realizados por los genios científicos Nikola Tesla y Guglielmo Marconi en 1899.
En ese año, Tesla se convierte en el primero en utilizar antenas transmisoras y receptoras, captando fenómenos eléctricos que describe como impulsos en una secuencia regular. «Cada vez estoy más convencido de que soy el primero que ha oído el saludo de un planeta a otro», dice.
El mismo año, el italiano Marconi demuestra las posibilidades de la radio emitiendo como mensaje la letra V, que es recibida por sus socios a 80 Kms de distancia.
En 1921, Marconi declara haber recibido unas señales de radio no identificadas, que incluyeron la letra V, que él había enviado hacía 22 años. El New York Times del 2 de Septiembre informa que Marconi cree que algunas de las señales provenían de Marte, pero no se volvió a tocar el tema.
Luego, en 1923, el Fascismo se instala en Italia de la mano de Mussolini, y Marconi comienza a verse presionado para desarrollar aplicaciones bélicas a sus descubrimientos.
Es a partir de 1932 que Marconi inicia su fase de más intensa investigación científica, concentrada en el estudio de la Energía Solar, cuyas aplicaciones militares hubiesen hecho palidecer la importancia de las Armas Atómicas. También se rumoreó acerca de un Rayo de la Muerte que afectaría ciertos órganos del cuerpo, y de otras novedosas aplicaciones.
El Papa Pío XI, profundo admirador y protector de Marconi, le insta a éste sobre la necesidad de reserva. De este modo, la gran mayoría de sus estudios permanecen en secreto dentro de un reducido círculo de 98 colaboradores, procedentes de 6 países europeos; entre ellos, el Sacerdote Jesuita Gianfranceschi, de la Academia de Ciencias del Vaticano.
Según Genovese, en 1936, Marconi envía poderosas ondas eléctricas a Marte y Venus, para captar la atención de sus hipotéticos habitantes, recabando la impresión de haber sido oído.
En Mayo de ese mismo año, los Marcianos habrían enviado su Segunda Expedición a la Tierra, que fue coronada con un éxito total.
EL COLEGIO MARCONI
Mientras tanto, el círculo interno de discípulos de Marconi, iniciaba la empresa de constituir un Colegio Científico para continuar las labores del Maestro, procurando alejar sus frutos del alcance de los belicistas. Genovese no dice el nombre de este Colegio. Lo llamaremos el Colegio o Instituto Marconi.
El 20 de Julio de 1937, las presiones de Mussolini precipitan la «desaparición» de Marconi, ya que Genovese insinúa que no murió en esa fecha, sino que se ocultó con su Colegio. En todo caso, sus últimas palabras, lanzadas a la cara del Duce, son elocuentes: «No he trabajado 30 años para convertirme en verdugo del género humano».
Con o sin el Maestro, el Colegio Marconi ha trazado planes para refugiarse en una Base Secreta en medio de una selva sudamericana, donde se formará una Comunidad dedicada únicamente a la investigación científica, libres de todo compromiso con Gobiernos o potencias, y con la juramentada decisión de encaminar sus descubrimientos exclusivamente al bien.
Gracias al aporte económico del fundador de la República Italiana (¿Alcide de Gaspieri?), Reyes y ex Reyes, un ex Presidente Latinoamericano, 3 magnates de la Industria Americana, 4 ingleses, 2 magnates árabes del petróleo y varios millonarios sudamericanos, surgirá rápidamente, oculta en medio de la selva, una ciudad científica con instalaciones casi todas subterráneas.
También se crearán estudios en una región andina ubicada a 4.000 mts sobre el Nivel del Mar (¿El Altiplano?).
Genovese no nos revela las fechas de comienzo y término de construcción de estas instalaciones, pero nos dice que para 1946, ya estaban listas. Ese mismo año, el Colegio Marconi logra construir un aparato volador colector de Energía Solar, de forma esférica. Luego, su investigación los llevaría a construir Naves Discoidales y Fusiformes, formas que se resultan preferibles para su dirección, movimiento y resistencia.
En 1952, el Colegio Marconi realiza con éxito excursiones sobre todos los mares y continentes de la Tierra, con sus Naves Discoidales y Fusiformes impulsadas por Energía Solar.
Al ver Naves similares, evidentemente de otros mundos, sobrevolando su Base en Sudamérica, el Colegio resuelve llamar su atención con poderosas señales luminosas y sonoras de onda corta. Aunque no reciben respuesta al principio, notan que las visitas se repiten después de las señales.
LA PRIMERA VISITA DE LOS MARCIANOS
La respuesta llega el 16 de Diciembre de 1955, a las 17 Hrs, cuando una formación de 5 Naves Esféricas (de unos 6.50 mts y erizadas de puntas), se aparece sobre el Campo de Pruebas del Instituto. Casi inmediatamente, la primera de la formación aterriza mientras las otras 4 vuelven a elevarse, manteniéndose a cierta distancia e idéntica altura.
De la Nave Líder descienden 5 seres de aspecto humano, y unos 1.85 mts de altura, cubiertos con algo semejante a un overall de hule de una sola pieza, de pies a cabeza. Tenían una piel blanco-rosada, pelo corto rubio claro, ojos celeste claro, rostro lampiño, pies y manos pequeños y finos, frentes altas y cráneos alargados hacia arriba.
Los miembros del Instituto los invitan a pasar a uno de sus estudios, en donde sostienen una comunicación, en base a señas, mapas y globos, además de un aparato alienígena lector de Ondas Cerebrales. Tage, el Líder de los Alienígenas, explica que vienen del Planeta Marte, al que ellos llaman Loga.
Posteriormente, los Loganos o Marcianos, invitan a los científicos terrestres a inspeccionar su Nave, que resulta semejante a las del Instituto, salvo por una mayor sencillez en los controles, y otras ventajas.
Acto seguido, los científicos terrestres llevan a los Loganos a su estudio taller para que examinen su última Nave, y estos realizan algunas indicaciones de mejoras.
Finalmente, acuerdan un próximo encuentro y los Científicos del Instituto acompañan a los Loganos a su Nave, que pronto se ilumina y se eleva. Inmediatamente, se unen en formación las otras 4 Naves y se alejan velozmente.
LA SEGUNDA VISITA
El 16 de Enero de 1956 —«exactamente un mes después», dice Genovese—, el Instituto Marconi recibe la segunda visita de los Loganos. Esta vez se presentan con 6 Naves: 5 de ellas iguales a las primeras, y la última de forma discoidal, unos 60 mts de diámetro y unos 18 de altura.
Descienden 3 hombres de cada una de las 5 Naves Esféricas. En seguida se abren dos compuertas de la Nave Discoidal, de la que descienden 28 hombres. Tage, acompañado de otros dos, se adelantan y brindan una amable reverencia, que es imitada por los terrestres. A continuación, éstos ofrecen un efusivo apretón de manos, que es cordialmente correspondido.
Tage guía a los terrestres a la Nave Discoidal, indicándoles un abundante equipo destinado a su Campamento, el cual es desembarcado. Luego les invita a inspeccionar el interior de la Nave, y les hace la presentación de los 28 Loganos de la Nave Discoidal que se quedarían en el Campamento.
Posteriormente, extrae de un rollo de oro finísimo, una hoja de 30x30 cms de brillante metal blanco, grabada en relieve con letras de oro, y hace entrega de este documento a Ettore Martinelli, el Director del Instituto.
La inscripción está encabezada por un escudo representando el Sistema Solar, y la firma la constituye un sello grabado en relieve, representando un globo de Marte: un signo exclusivo del Líder Supremo de Loga.
Tras este acto, el personal logano en tierra, se despide de Tage y sus acompañantes con un saludo con el brazo hacia lo alto, hacia la frente y al costado, lo que parece una indicación de su procedencia, y un juramento de fidelidad y obediencia incondicional.
El mismo saludo dirige Tage hacia los Científicos del Instituto, secundado por todos los Loganos; y los terrestres, instintivamente, lo corresponden. Entonces, él y los 15 Loganos de las Naves Esféricas, abordan sus Naves, y los aparatos se elevan uno por uno, desapareciendo a gran altura hacia el Oeste.
Los 28 Loganos restantes, se dirigen a su Disco para pasar a bordo las primeras noches, y parte del día, para su ambientación y adaptación.
El 20 de Enero, los Loganos ocupan definitivamente el edifico a ellos destinado y, para el día 30, la Comisión de Lenguaje del Colegio Marconi, presidida por Genovese, ya posee una idea clara del idioma Logano y sus principales acepciones.
En Marzo, el Instituto Marconi logra la traducción exacta del documento entregado por Tage:
«Loga: Hermano Universal del Espacio Inmenso rinde homenaje y amistad a Dogue (Tierra), en el deseo vehemente de unir a los seres todos, que viven en un solo Espíritu, en el Espíritu Infinito, para Gloria y Paz Eternas».
LA EXPEDICIÓN COLÓN
En los meses siguientes, los Científicos del Instituto, con la ayuda de los visitantes Loganos, construyen 3 Naves para un viaje a Marte. Se establecen planes para la «Expedición Colón», que partiría de la Tierra el 12 de Octubre, para llegar a Loga el 28 del mismo mes.
En Julio, en un solemne rito religioso a cargo de dos Sacerdotes del Instituto, las Naves son bautizadas como Loga, Dogue y Cuni (Marte, Tierra y Alianza). El interior de las Naves es adornado con efigies de oro de Jesucristo. Se inician tres meses de intensos vuelos de prueba con estas Naves por todo el mundo.
En Agosto, además, se inician excursiones conjuntas con otras 6 Naves de las antiguas, volando juntas en configuración de Estrella de 9 Puntas. Según Genovese, una de estas excursiones es realizada sobre la ciudad de Washington.
El 9 de Octubre, tres días antes del inicio de la Expedición Colón, 7 Naves Loganas descienden al Campamento Marconi: 6 de ellas son destinadas a la escolta de las 3 Naves del Instituto que partirán a Loga.
FASE 1: MINU (LA LUNA)
Finalmente, el 12 de Octubre, los 9 Expedicionarios (un médico, un sacerdote astrónomo de apellido Zanella, 4 técnicos, dos sociólogos metafísicos y Narciso Genovese como intérprete), suben a bordo de las Naves del Instituto. Cada una de estas Naves es abordada por 3 terrestres y 3 Loganos. En un gesto simbólico, Tage aborda la Nave bautizada como Dogue (Tierra).
A las 12 Hrs, las 3 Naves del Instituto, escoltadas por las 6 Naves Loganas (volando en configuración de Estrella de 9 Puntas), se elevan a 10.000 mts de altura, para dirigirse sobre el Polo Norte a 100 Kms/seg, llegando a destino a las 12:55 Hrs.
Allí inician un ascenso elipsoidal hasta la Luna a una velocidad que va incrementándose hasta alcanzar una media de 1.080 Kms/seg, llegando a destino hacia las 19 Hrs.
De la Luna —llamada Minu por los Loganos— salen Naves Loganas en configuración de semicírculo para aumentar la escolta hasta una Base con atmósfera de aire acondicionado, ubicada en un cráter de unos 180 Kms de diámetro de borde y 5.000 mts de profundidad, en el Lado Oscuro de la Luna.
De la Base, salen 20 Loganos a atender a los Expedicionarios, que son invitados a cenar, luego a iniciar un recorrido a pie alrededor del cráter y, finalmente, a abordar un gran Disco que los lleva a un breve paseo de 16 mins por los alrededores. Los Expedicionarios quedan asombrados por la vista de la Tierra, que se ve unas 50 veces más grande de lo que se ve la Luna desde la Tierra.
A las 22 Hrs, las 9 Naves que venían de la Tierra, parten de la Luna, acompañadas por otras 10 Naves Loganas, con destino a Marte. Viajan en configuración de círculo, con una Nave al centro y 18 en la circunferencia, a una velocidad de 500 Kms/seg, y aumentando.
FASE 2: LOGA (MARTE)
Finalmente, a las 18:30 Hrs del día siguiente (13 de Octubre), la Expedición Colón llega a Loga, y más de mil Naves Loganas despegan para sumarse a la escolta. A las 18:45 Hrs, la Expedición aterriza en el Campo de Aterrizaje (de unos 5 Kms de superficie) de Tanio, Capital de Loga. Allí son las 7 Hrs (en Marte el día también dura 24 Hrs).
Unos 100.000 Loganos, distribuidos ordenadamente, aguardan formando un gigantesco semicírculo en la superficie. En el centro se encuentra un grupo de elite, rodeado por una guardia de honor.
Tage desciende primero de su Nave, realiza ante sus autoridades el Saludo de Honor, seguido de toda la tripulación logana, e invita a los terrestres a descender de sus Naves, para encontrarse con el Triunvirato Nose (Líderes Supremos) de Logan: Logare (Nose Político), Sunina (Nose Religioso) y Sarinu (Nose Cultural).
Nueve hermosas doncellas, espléndidamente ataviadas, salen al encuentro de los Expedicionarios Terrestres, para brindarles perfumes y flores, y encaminarlos a la Casa de Gobierno, donde son introducidos en una hermosa habitación previamente acondicionada.
Al día siguiente (14 de Octubre), los Expedicionarios son invitados a visitar la casa de Tage.
La estadía de los Expedicionarios en Marte se prolonga por 134 Hrs (unos 5 a 6 días). Lavoisier, el más joven de los Expedicionarios (de origen francés), se enamora profundamente de Dile, la encantadora hija de Tage. Éste se percata de ello, y manifiesta su beneplácito, hablando incluso de un enlace matrimonial, que fundiría la sangre de ambos planetas.
Los Loganos, a su vez, quedan vivamente impresionados por el relato del Sacerdote Zanella sobre la Misión de Jesucristo, y la doctrina y organización de la Iglesia. Proyectan una visita al Papa para 1960, para presentarle un volumen especialmente redactado, sobre la doctrina, moral y principios religiosos de Loga.
REGRESO A LA TIERRA
El 19 de Octubre, a las 9 Hrs de Tanio (21 Hrs en la Base del Instituto Marconi), la Expedición Colón parte de Loga, escoltada por 6 Naves Loganas, capitaneadas por Tage. Cada Nave Logana lleva 6 tripulantes, más otros 3 para cada una de las Naves terrestres. Son 45 Loganos en total: los mismos del viaje anterior, más 5 nuevos, incluyendo dos especialistas en asuntos religiosos.
Debido a que viajarían en dirección al Sol, el viaje de regreso en estas Naves propulsadas por Energía Solar, resulta mucho más rápido. Pronto alcanzan los 2.500 Kms/seg, llegando a la Luna a las 3:40 Hrs (Hora en la Base Marconi), para ser sometidas a un necesario ajuste de moderación de velocidad.
A las 4:50 Hrs parten de la Luna con destino a la Tierra, a una velocidad de 1.000 Kms/seg, y disminuyendo progresivamente, hasta introducirse en la atmósfera terrestre a 130 Kms/seg, a las 10:50 Hrs, momento en que se encienden las turbinas para volar dentro de la atmósfera.
A las 11 Hrs exactas, los Expedicionarios perciben el resplandor del manto polar. A las 11:50 Hrs, llegan a la Base del Instituto y, finalmente, a las 11:57 Hrs, las turbinas se paralizan en tierra.
Entonces, Tage desembarca de sus Naves 25 quintales de oro purísimo en láminas, y en nombre del Triunvirato Nose, hace entrega del tesoro a Martinelli, para ayudar a la financiación de los trabajos del Instituto Marconi. Sería la primera de varias generosas ayudas de este tipo.
El 2 de Noviembre, los Loganos parten de la Tierra, permaneciendo 14 de ellos (incluyendo Tage) en la Base Marconi hasta 1960, para proseguir los trabajos de comunicación interplanetaria y preparar un viaje a Venus.
En la ilustración, las acepciones loganas que aparecen en el libro de Genovese.
JUAN XXIII, VISITADO POR UN ALIENÍGENA
Nos llama la atención la alusión de los planes loganos de visitar al Papa en 1960, pues el libro de Genovese fue publicado en 1958 y, ciertamente, el Papa Juan XXIII tuvo un Encuentro Cercano con Extraterrestres... O al menos, eso afirmó uno de sus asistentes personales.
Veamos su testimonio, publicado en Julio de 1985 por el periódico SUN, de Los Angeles (California):
«El Papa y yo estábamos andando a través del jardín una noche de Julio de 1961. cuando observamos sobre nuestras cabezas una naves. Era de forma oval y tenía luces intermitentes azules y ámbar. La nave pareció sobrevolar nuestras cabezas por unos minutos, luego aterrizó sobre el césped en el lado Sur del jardín. Un extraño ser salió de la nave; parecía un humano a excepción de que estaba rodeado de una luz dorada y tenía orejas alargadas. Su Santidad y yo nos arrodillamos. No sabíamos lo que estábamos viendo, pero supimos que no era de este mundo, por lo tanto debía ser un acontecimiento celestial. Rezamos y cuando levantamos nuestras cabezas, el ser estaba todavía allí. Eso fue la prueba de que no habíamos tenido una visión.
»El Santo Padre se levantó y caminó hacia el ser. Los dos estuvieron de 15 a 20 minutos, parecían hablar intensamente. Ellos no me llamaron, así que permanecí donde estaba y no pude oir nada de lo que hablaron. El ser dio la vuelta y caminó hacia su nave. Enseguida se marchó. Su Santidad se dio la vuelta hacia mí y me dijo: "Los hijos de DIOS están en todas partes; algunas veces tenemos dificultad en reconocer a nuestros propios hermanos".
»Después que el ser extraterrestre retornó a su nave y despegó, el Papa y yo continuamos nuestro paseo como si nada hubiera pasado. El nunca dijo nada de platillos volantes, pero estoy seguro que ambos teníamos a los visitantes extraterrenos en nuestras mentes».
Una inquietante coincidencia, aunque ni el año ni las características del Extraterrestres (la luz dorada y las orejas largas), concuerdan con los Loganos y su proyectada visita en 1960... ¿Acaso Juan XXIII recibió más de una visita ET? ¿Recibió en 1960 la visita de los Loganos, y luego en 1961 la de este Extraterrestre de orejas alargadas?
Sería tentador atribuir a estas visitas, el Concilio Vaticano II, iniciado en 1962 —y que se convirtiera en uno de los grandes hitos del Siglo 20, puesto que se trataba de una actualización y puesta al día de la Iglesia Católica en múltiples puntos—, de no ser porque dicho Concilio fue anunciado en 1959, antes de las referidas visitas alienígenas. Pero, tal vez, las visitas influyeron en algo a las reformas eclesiásticas, después de todo...
DUDAS
¿Es cierta la fantástica historia narrada por Narciso Genovese? Las dudas crecen cuando no parecen haber evidencias que la corroboren. También cuando nos enteramos que, en la primera edición de su libro, Genovese presenta su relato como ficticio, y sólo a partir de la Segunda Edición, declara su veracidad.
En el Prólogo de su Segunda Edición, escribe:
«Hasta ahora me he limitado a señalar que este relato es la cristalización de una fantasía novelesca, de ciencia-ficción, pero hoy puedo afirmar que en esta narración no se relata nada ficticio, y rectifico mis declaraciones en el sentido de que lo aquí relatado no es más que una condensación, un resumen, una pálida imagen de un acontecimiento histórico, cuya realidad proyecta consecuencias desconcertantes».
¿Son las naturales dubitaciones de alguien que ha vivido una experiencia increíble, y que no sabe si exponerse o no al ridículo de contar toda la verdad? ¿O es que el relato era ficticio desde el principio, y luego Genovese lo quiso hacer pasar como real?
Las dudas crecen con la desconcertante contradicción que comete Genovese al ubicar la Base Secreta del Colegio Marconi en Sudamérica. Al principio del libro leemos:
«Un grupo de personas, profundamente adentradas en los secretos de las ciencias físicas, reunidas en un lugar secreto de una selva sudamericana, forman una comunidad, dedicada únicamente a la investigación científica. [...] Surgió rápidamente una verdadera ciudad científica, oculta en el corazón de la selva y con sus instalaciones casi todas subterráneas».
Pero más adelante en el libro, nos encontramos con este pasaje:
«Estando ubicados nuestros estudios en una región andina a cuatro mil metros sobre el nivel del mar y, a una temperatura media de dos grados centígrados, se comprenderá la fácil adaptación de los marcianos».
¿Los estudios estaban en el corazón de la selva sudamericana, o en los Andes, a 4.000 mts s.e.n.m.? En nuestro resumen de la historia, lo hemos puesto como si se tratara de dos Bases o instalaciones diferentes... Pero Genovese no hace esa distinción.
Peor lo tenemos en la parte en que Genovese describe la geografía marciana, contradiciéndose totalmente con nuestros conocimientos científicos actuales: habla de océanos, mares, lagos, ríos y profusa vegetación. Y agrega:
«Sus montañas más elevadas no pasan de los dos mil metros y son muy contadas. [...]. Volcanes tiene sólo uno, inactivo desde tiempo inmemorial».
Hoy sabemos que en Marte, no sólo hay más de un volcán, sino que algunos de los volcanes más grandes del Sistema Solar se encuentran ahí. Como el Olympus, de más de 25 Kms de altura: indiscutiblemente, el más grande del Sistema Solar.
Luego tenemos la curiosa afirmación de Genovese —en plena Guerra Fría, no lo olvidemos—, de que los Marcianos o Loganos consideraban maligno el Modelo implantado en Rusia; pero, en cambio, aprobaban el Modelo Norteamericano. Esto huele a «Propaganda Yankee», y bien podemos preguntarnos si no habrá sido Genovese víctima de alguno de los Programas de Control Mental de la época: de la CIA, u otra Agencia de USA...
Por último, él afirmó en repetidas ocasiones en su libro que la Expedición Colón habían obtenido fotografías y filmaciones que demostrarían la veracidad de toda la historia, y prometió que pronto, éstas se darían a conocer. ¿Por qué, entonces, no fueron dadas a conocer estas pruebas, si es que existían?
Así pues, se comprende que el escepticismo y la suspicacia haya primado en lo que respecta al relato de Genovese, y que éste haya caído en el olvido. Y, llegados hasta aquí, la conclusión pareciera ser que todo este relato salió, simplemente, de la imaginación de Genovese (o que éste fue víctima de alguno de esos Programas de Control Mental de la época), y que no valdría la pena seguir investigando el tema.
Pero... Ha surgido un nuevo elemento en la ecuación, que nos obliga a replantear y re-pensar todo.
«YO CONOCÍ A NARCISO GENOVESE»
Recientemente, nuestra amiga Débora Goldstern, de Argentina (Editora del Blog «Crónica Subterránea»), tuvo la oportunidad de entrevistar a Alan Córdova Rochdain, quien dice haber conocido a Narciso Genovese a mediados de la década de 1970.
Pensábamos resumir la información de entrevista, pero ésta resulta tan interesante, que finalmente decidimos transcribirla casi toda (con muy leves mejoras nuestras en la redacción de las respuestas):
¿En qué circunstancias conociste al Profesor Narciso Genovese
Bueno, fue a mediados de los años 70s, cuando empezaba a estudiar la escuela secundaria, en el centro cultural de Aguascalientes de Tijuana (Baja California): secundaria federal Lázaro Cárdenas, llamada así en honor a un ex presidente de México.
Me empecé a enterar de la existencia del profesor Genovese por los compañeros de 2do y 3er grado, ya que ellos tenían tiempo de estar en la escuela, y pues era mi primer año. En aquellos tiempos por lo menos en el círculo de amigos en el que yo estaba, y en la televisión o periódicos, no era nada común escuchar o leer sobre extraterrestres, platillos voladores, como se ve y se escucha hoy en día, más nos importaba la música y tratar de pasar las materias en la escuela, para no caer en problemas con papá y mamá.
Honestamente la primera vez que escuché sobre las cosas del profesor Genovese me dió mucha risa, y hasta tal vez llegue a decir: «¡pinche viejo loco!». Ya en el segundo año de secundaria, en los primeros días de clases, nos presenta el director de la escuela al profesor Genovese como nuestro maestro de Ciencias y Taller de Lectura y Redacción, y fue así que lo comencé a conocer un poquito más de cerca.
Para ese entonces Genovese era reconocido mundialmente por su libro «Yo he estado en Marte», publicado en 1958, donde relataba una supuesta visita de científicos terrestres al planeta rojo.
Honestamente no sé si el profesor era mundialmente famoso, nunca leí el mentado libro que escribió. En la escuela se decía que había varios libros en la biblioteca y que podíamos leerlos si queríamos, pero en ese entonces era mas satisfactorio y mas placentero ir a la biblioteca a tratar de platicar con la bibliotecaria, que estaba muy, pero muy guapa. (Risas)
Supongo que las creencias de Genovese sobre su supuesta aventura marciana, eran la comidilla del colegio.
Así es, debido a que el profesor Genovese aseguraba que él había viajado al planeta Marte, en naves fabricadas por terrestres y perfeccionadas por Marcianos, todos, todos le llamábamos «El Marciano». Me refiero a los alumnos, ya que los maestros, incluido el director, le tenían mucho respeto. Era el maestro mas respetado entre los maestros.
¿Es cierto que Genovese se consideraba discípulo del famoso físico italiano, Guillermo Marconi?
Claro que sí, cuando hablaba de él, lo hacia con mucho respeto y solía referirse a él como MI MAESTRO... Algunas veces le cuestionábamos al profesor Genovese en la clase de ciencias que quién fue mejor, Tesla o Marconi, y creedme que se molestaba bastante.
Además cuando no tenia muchas ganas de darnos la clase normal, nos platicaba que el había sido parte de grupo numeroso de científicos que se habían juntado en Europa y luego se habían instalado en alguna parte de Sudamérica, para realizar estudios de alta envergadura sobre las ondas de radio. Nunca reveló el sitio exacto, sólo decía que todavía había gente trabajando allí, y que en ese lugar estaban bajo tierra camufladas las entradas a las instalaciones por la selva. Decía que algunos lugareños les servían como asistentes, en los trabajos de limpieza y comida. Nos contaba que después de la desaparición de Marconi (porque dejaba entre palabras que no había muerto), ellos se encargaron de darle seguimiento a muchos otros proyectos que Marconi les había heredado.
Una central subterránea con científicos seguidores de Marconi, realizando proyectos secretos en la selva amazónica. ¿Qué otras cosas decía sobre aquel experimento?
Bueno, el profesor hablaba que habían desarrollado naves sin alas, en forma esférica y que la energía que las movía era la energía solar. Nos contó que ellos hicieron una cartografía del planeta tan precisa, como nunca se había hecho antes, y todo gracias a estas naves creadas por los científicos que trabajaban en Sudamérica, ya que se podían desplazar a gran velocidad y estar en lugares diferentes en un corto tiempo. Además, de haber enviado señales de radio al espacio, con mensajes de paz, amor y hermandad.
También, hablaba que desarrollaron un arma capaz de desaparecer una pequeña montaña, que era un rayo de energía. Decía que ellos la perfeccionaron, ya que su maestro Marconi empezó con ese experimento. Dijo que nunca la usarían en contra del ser humano, que sólo era para la defensa de un posible ataque de algún planeta maligno a la Tierra. También comentaba que habían alcanzado un alto nivel en el uso de las señales de televisión, pero que el mundo no estaba preparado para usarlas, ya que se requería del uso de potentes emisoras, que necesariamente deberían estar fuera del planeta, orbitando alrededor.
Cuando Genovese se explayaba sobre sus experiencias en estos temas, ¿qué impresión te causaba? ¿Te parecía sincero, o pensabas: «se le zafó un tornillo»
El profesor tenia una forma muy particular de conversar: me daba la impresión de que decía la verdad (o por lo menos que estaba muy convencido de lo que decía era verdad pura). Pero algo en mi mente me decía que no podía ser posible, pues mi cerebro estaba formateado con toda esa información de los libros de texto, en donde se decía que en Marte no había vida, y que era un planeta sin atmósfera, etc., etc... En un principio cuando empecé a escuchar a los muchachos de segundo y tercer año de las cosas del profesor, me daba mucha risa, y en honor a la verdad, sí pensaba que estaba un poco loco, pero un día cambié.
Este cambio supongo obedece a la increíble experiencia que me narraste. Por favor, me gustaría la reseñaras nuevamente.
Bueno... fue en un día en la tarde, a la salida de clases. En ese tiempo yo tenía una novia. Esa tarde-noche, mi novia y yo conseguimos un par de cigarros, y nos fuimos hacia la parte trasera de la escuela, en donde había algunos recovecos. Ya sabes, siempre buscábamos esos lugares para besarnos, y ese día pues íbamos a compartir unos cigarrillos...
No había pasado mucho tiempo, cuando se escucharon unas risas: de esas risas cuando te encuentras con alguien y te da gusto verlo... en fin. Desde el lugar donde estamos mi novia y yo, se podía ver parte de la cancha de basket: la luz permitía ver bien quién podía venir en un momento dado...
Las risas que escuchamos eran del profesor Genovese, lo vimos llegar a unos 10 ó 15 metros de nosotros... El profesor venía acompañado de dos tipos altos, tal vez de 1.90 mts o poquito más... Eran delgados, estaban vestidos algo raro, como un traje de hombre rana, o buzo... o como un uniforme de fútbol americano... rubios no cabía duda, más rubios que el profesor Genovese... Hablaban en un idioma que no conocíamos: inglés no era, español menos, allí estuvieron platicando y sonriendo un buen rato, parecía que estaban muy a gusto platicando... Bueno, esa impresión daban.
Uno de los tipos traía una especie de mochila, y se la entregó al profesor Genovese. Después de un rato más, se fueron los tres por donde vinieron. Luego que se fuera el prosefor Genovese, mi novia y yo salimos del recoveco, nos dirigimos hacia la salida de la escuela, ya que íbamos caminando por las casas que estaban detrás de la escuela, y por la parte de atrás de un gran hospital íbamos comentando lo que habíamos visto. Cuál fue nuestra sorpresa que de repente vimos un plato volando sobre los techos de las casas, hacía un ruido muy leve, se oía más fuerte que los carros del boulevard que están cerca de la escuela.
El plato mediría unos 10 ó 15 mts de diámetro, color oscuro, sin marcas. Volaba como los Zeppelines de la Good Year, lo vimos un ratito, hasta que se perdió en medio de la oscuridad de la noche. Después del avistamiento no pude dormir mucho, bueno, a lo que estaba acostumbrado. A la mañana siguiente me desperté pensando mucho en lo que pasó. Esto lo comenté algunas veces con mi novia, y me dijo que no se lo contara a nadie, que nadie nos iba a creer, y que si yo me atrevía a decir algo, ella lo iba a negar... Así que no lo comenté... jejjej
Después de algunos días de darle vueltas al asunto me acerqué al profesor Genovese, y lo cuestioné sobre la vida en otros planetas. Se me quedó viendo y se sonrió, diciéndome que estaba muy chico para entender algunas cosas, que mejor siguiera fumando atrás de la escuela con mi novia. No supe que decir, me quedé mudo, helado. Desde ese día jamás me volví a burlar del profesor Genovese.
Hablame sobre las anécdotas que sobre el profesor, circulan en Tijuana.
Bueno, Tijuana ha cambiado mucho, tal vez el recuerdo de este profesor sólo quede en la memoria de algunos de los viejos tijuanenses (hoy en día somos 3 millones de habitantes en Tijuana, y tal vez algunos 500.000 habitantes somos tijuanenses), pero lo que yo recuerdo es que el profesor invitaba a los medios de comunicación de aquel entonces, a una región a las afueras de la ciudad, donde decía que se comunicaría con seres de Marte, pero al parecer no pasaba nada o no se publicaba nada...
Alguna vez leí un libro de leyendas urbanas de la ciudad, en donde se hablaba de historias de fantasmas, de santos, de cosa raras, y allí leí una historia narrada por una persona que un día tuvo una experiencia extraña con el profesor Genovese... Palabras más, palabras menos esto es lo que leí:
El profesor tenia un taller de imprenta en el centro de la ciudad. Mucha gente le mandaba hacer trabajos, también muchas escuelas y estudiantes. Un buen día un señor llego al taller a encargarle un trabajo al profesor. Todo fue normal, el profesor atendió al señor y quedaron en acuerdo de entregar y recoger el trabajo en algunos días más. Llegando el día pactado, el señor fue a recoger el trabajo encargado. Cuál fue su sorpresa que no encontró nada en el taller, sólo algunas hojas de papel tiradas en el piso, algo de polvo, como si tuviera mucho tiempo de estar sólo el lugar. No había ninguna máquina, en fin: no había señales de actividad.
El señor se fue algo defraudado, y sin tener nada que hacer y ni a quién reclamarle. Después de un par de días, el señor pasa por enfrente de la imprenta, y se sorprende porque ve actividad, además de ver al profesor en el mostrador del negocio. El señor se acerca al negocio y saluda al profesor, y le cuestiona de que por qué se había ido y que cómo era posible que en tan poco tiempo se hubiese re-instalado. El profesor sólo sonrió y se quedo viendo al cielo. Tal vez en la escuela secundaria todavía quede alguien que recuerde al profesor, y tenga alguna que otra anécdota.
¿Qué fue de la hija de Genovese?
La verdad hoy no sé. Alguna vez, hace unos 5 años más o menos, hablé con ella, y quedamos en charlar sobre su papá. Cuando llegó el día en que íbamos a empezar a hablar, estábamos en su imprenta, prendimos un cigarro, pero en eso llegó su mamá y algo urgente pasó que pospusimos la plática, pero hasta el día de hoy no se dió otra oportunidad. Lástima, hubiese sido interesante...
¿No es un tanto extraño que luego de haber estado en un proyecto de esa envergadura, Genovese finalice sus días como profesor?
Así es, y en algunas ocasiones, más de uno de los muchachos de la escuela le cuestionó de frente, que si hablaba tantos idiomas, que si conocía a tanta gente importante (presidentes, científicos, ex-reyes de Europa, y otras personalidades, hasta dirigentes marcianos), qué jodidos estaba haciendo dando clases en una escuela de una ciudad pequeña (o pueblo grande), aguantando tantas burlas, ganado tan poco dinero, si estaba tan preparado. A lo que contestaba que él, después de tanto estudio, tanto trabajo, y tan maravillosas experiencias, lo que en este tiempo más le interesaba era dejar parte de su obra en la gente de nuevas generaciones, y qué mejor que en una escuela, con muchachos que empezaban la vida.
Decía que él deseaba un mundo sin fronteras, sin enfermedades, sin control social como el que se da en estos tiempos. Quería formar hombres y mujeres de libre pensamiento, y sobre todo hacer saber que Dios era el arquitecto de este vasto universo. Decía que quería ver el socialismo-comunismo erradicado de este planeta, en fin: quería ver un mundo libre de tantas ataduras... y que otros como él en otras partes del mundo estaban haciendo lo mismo...
Treinta años tuvieron que transcurrir para que dieras testimonio del aquel suceso, a todas luces excepcional. Mucho tiempo guardando silencio. ¿Cuál es tu lectura actual sobre lo ocurrido en aquel entonces? ¿Tenés alguna hipótesis?
Sí, un poquito más de 30 años, y las veces que lo conté a mi mamá, papá, y mis hermanos, no me creyeron. Honestamente, nunca supe si los tipos que vi con el profesor Genovese, tuvieron relación con el plato volante. Cuando lo intenté averiguar con el Profesor, sólo se sonrió y me dijo que era muy chico para entender. Lo que me queda claro hasta el día de hoy, es que desde la mitad de los años '70, existe un aparato redondo capaz de volar sin hacer ruido (bueno, muy poquito ruido), y si ese aparato no fue una prueba aeronáutica de los Estados Unidos o de Rusia o alguna potencia de aquel entonces, ese aparato no era de este Planeta.
En esas charlas improvisadas que mantenía con Uds. ¿mencionó qué fue de ese experimento subterráneo?
Bueno, alguna vez comentó que todavía había gente allí, siguiendo con algunos proyectos más, pero nunca decía el destino final de las naves que construyeron allí en ese lugar, ni de la maquinaria que usaban, ni el final de los proyectos con las ondas de radio y televisión. Muchas veces nos decía que llegado el tiempo adecuado (que nunca llegó) nos mostraría fotos, y películas del planeta Marte. También prometía que algún día nos podría dar algunas plantas del planeta Marte, ya que el tenía un jardín con ese tipo de plantas en su casa. Nunca lo hizo.
De seguro tu testimonio causará cierto asombro entre los lectores, porque no sólo tenemos a Narciso Genovese con su historia, de por sí ya fantástica, sino que se agrega tu propio relato de un increíble avistamiento.
Bueno... Nunca leí el libro del profesor Genovese. Hoy me gustaría hacerlo, tal vez lo encuentre uno de estos días. Con lo que respecta a lo que vimos mi novia y yo, no me queda ninguna duda de que algo redondo sin alas y sin ruido puede volar... Nunca puede saber si lo que vi volando tenía relación con los tipos extraños que vi con el profesor... en fin, hay cosas que no tienen respuesta, y tal vez esa historia sea una de esas... Entrevista a Narciso Genovese