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domingo, 29 de julio de 2012

Tavistock y la Turbulencia Social

Por Daniel Estulín
Extracto de su libro «El Instituto Tavistock».


En Tavistock, Eric Trist y Frederick Emery desarrollaron una teoría acerca de la «turbulencia social», supuestamente para «suavizar el efecto de impresiones futuras», mediante la cual se podía ablandar a una población utilizando fenómenos en masa como cortes en el suministro de energía, hundimientos económicos y financieros y ataques terroristas. «Si las "impresiones" iban muy seguidas, unas de otras, y se administraban cada vez con mayor intensidad, era posible inducir a la sociedad entera a un estado de psicosis colectiva», sostuvieron Trist e Emery. Y también afirmaron que «las personas terminarían disociándose, pues intentarían huir del terror causado por una realidad tan apabullante; se encerrarían en un estado de negación y se refugiarían en diversiones y entretenimientos populares, y mostrarían cierta tendencia a sufrir accesos de cólera».

De hecho, hemos hablado de dos caras de la misma moneda. Por un lado, llevar a cabo una manipulación y un control encubierto y sutil de la conciencia y el pensamiento humanos mediante el poder de la televisión. Y «por el otro, cambiar de paradigma de forma directa y patente, modificar los conceptos básicos, ampliar los parámetros y cambiar el terreno de juego y todas las reglas por las que se define la sociedad, dentro de un período de tiempo excepcionalmente corto» [1].

Una de las personas clave que participaron en la guerra psicológica contra la población creando artificialmente un estado de «turbulencia social» fue Kurt Lewin, un pionero de la dinámica de grupo que formó parte de la Escuela de Francfort durante sus primeros tiempos y huyó de Alemania cuando Hitler asumió el poder. Este pasaje tomado de su libro La perspectiva del tiempo y la moral [Time Perspective and Morale] muestra su forma de entender la guerra psicológica: «Una de las técnicas principales para destrozar la moral mediante una "estrategia del terror" consiste en la táctica siguiente: la persona nunca debe tener muy claro qué lugar ocupa y qué puede esperar. Si además se emplean indistintamente con frecuencia medidas disciplinarias severas y promesas de un buen trato, y se transmiten noticias contradictorias para volver aún más borrosa la "estructura cognitiva" de dicha situación, es posible que la persona deje de saber incluso si un plan en particular la acerca o aleja de su objetivo. En dichas circunstancias, incluso las personas que tienen objetivos claros y que están dispuestas a correr riesgos se quedan paralizadas a causa de graves conflictos internos respecto de lo que deben hacer» [2]. A lo largo de estos últimos cincuenta años, las investigaciones llevadas a cabo en los campos de la psicología, la sociología y la psiquiatría han demostrado que existen límites claramente marcados para el número de cambios que puede soportar la mente y para la índole de los mismos. Según la SPRU, Science Policy Research Unit [Unidad para la Investigación de Políticas Científicas] del centro de Tavistock de la Universidad de Sussex, la expresión «conmociones futuras» es «la ansiedad física y psicológica derivada de la excesiva carga que pesa sobre el mecanismo de toma de desiciones de la mente humana». Es decir, «una serie de sucesos que tienen lugar tan rápidamente que el cerebro humano no puede absorber la información». Una de las situaciones posibles es la que se denomina «superficialidad». Según Emery y Trist, al cabo de varias conmociones seguidas el grupo de población al que van destinadas descubre que ya no quiere seguir tomando decisiones y reduce el «valor de sus intenciones. [...] Esta estrategia sólo puede sostenerse negando las profundas raíces de humanidad que unen [...] a las personas en un nivel personal negando su psique individual».

Entonces sobreviene la apatía, con frecuencia precedida de una violencia absurda, como la que era característica de las pandillas callejeras de Los Ángeles en los años sesenta y ochenta, o que Emery y Trist denominan reacción social organizada a la disociación, tal como se describe en las páginas de la novela de Anthony Burgess titulada La naranja mecánica, una sociedad dominada por una rabia animal. «Ese grupo se vuelve fácil de controlar y obedecerá dócilmente las órdenes sin rebelarse, que es la finalidad del ejercicio», agregan Trist y Emery. Es más, los adultos disociados no son capaces de ejercer una autoridad moral sobre sus hijos, ya que están demasiado ensimismados en sus propias fantasías infantiles, provocadas por la televisión. Y si duda usted de lo que estoy diciendo, observe a las personas adultas de hoy en día, que han aceptado la decadencia moral de la generación sin futuro a la que pertenecen sus hijos, en lugar de enfrentar el conflicto y, de este modo, han aceptado normas morales decadentes.

Exactamente igual que en el Mundo Feliz de Huxley, controlado por las drogas, aquí no hay decisiones morales ni emocionales que tomar, los «hijos de las flores» y la rebelión empapada en drogas de la era de Vietnam constituyen un ejemplo perfecto de cómo funciona esta situación.

Las «frecuentes oscilaciones» pasan por varias situaciones: «Una estable, en la cual las personas son más o menos capaces de adaptarse a lo que les está ocurriendo, o una situcaión turbulenta en la cual las personas hacen algo para aliviar la tensión o se adaptan y aceptan un entorno en tensión. Si la turbulencia no cesa, o se intensifica, llega un momento en que las personas ya no son capaces de adaptarse de forma positiva. Según Trist y Emery, se vuelven personas "inadaptadas"; es decir, eligen reaccionar a la tensión que degrada su vida. Empiezan a rechazar la realidad, a negar la existencia de la misma y a construir fantasías cada vez más infantiles que les permitan seguir adelante. En caso de "turbulencia social" cada vez más intensa, la gente cambia de valores y se rinde ante otros nuevos y degradados; valores menos humanos y más animales» [3].

La segunda situación posible es la de la «segmentación de la sociedad en grupos más pequeños. En esta hipótesis, todos los grupos étnicos, raciales y sexuales luchan unos contra otros. Las naciones se desintegran en grupos regionales, y a su vez esas áreas más pequeñas se dividen en otras menores, según la etnia» [4]. Trist y Emery dicen de esta situación que «aumentan los prejuicios dentro y fuera del grupo a medida que la gente procura simplificar las decisiones. Las líneas naturales que señalaban las divisiones sociales se convierten en barricadas».

La reacción de la sociedad a esta desintegración psicológica y política es el estado fascista de Orwell, modelado en su libro 1984. En él, el «Hermano Mayor» regula las vidas y los conflictos de las personas que componen la sociedad. «Cada grupo dirigente fomenta un conflicto sin fin contra sus propios súbditos, y el objeto de la guerra no consiste en conquistar el territorio o en evitar que lo conquisten, sino en mantener intacta la estructura de la sociedad» [5].

La tercera situación posible es la más tensa, pues supone un retroceso y replegarse hacia «el mundo privado y apartarse de los vínculos sociales que podrían implicar verse envuelto en los asuntos de los demás» [6]. ¿Hay mucha diferencia entre este grado de disociación y el que vemos hoy en los grupos de personas de entre quince y veinticuatro años? ¿Estamos nosotros muy lejos de este panorama moral y social? Es casi el mismo, ¿verdad? Trist y Emery están convencidos de que los hombres se mostrarán dispuestos a aceptar «la perversa inhumanidad del hombre que caracterizó al nazismo». No necesariamente la estructura del Estado nazi, sino el punto de vista moral de la sociedad nazi.

Para sobrevivir en semejante estado, la gente necesitará crear una religión nueva. Wolfe afirma que «las antiguas formas religiosas, sobre todo el cristianismo occidental, exigen al hombre que se responsabilice de su prójimo. Las nuevas formas religiosas serán una modalidad de anarquismo místico, una experiencia religiosa muy similar a las prácticas satánicas de los nazis o a las ideas de Carl Jung» [7]. Ésta es la «Nueva Era», la «Era de Acuario» que predicaban Tavistock y la Escuela de Francfort, con sus sectas religiosas místicas y orientales que llevaban a los conversos jóvenes, con el cerebro lavado, a abrazar esta degeneración. Una vez más, es la televisión la que proporciona el «pegamento social» que adhiere la mentalidad de la población a las nuevas formas de religión.



[1] John Quinn, NewsHawk, 10 de Octubre de 1999.
[2] K. Lewin, «Time Perspective and Morale», en G. Watson, ed., Civilian Morale, segundo anuario de SPSSL, Houghton Mifflin, Boston, 1942.
[3] Lonnie Wolfe, «Turn off your TV», New Federalist, 1997.
[4] Ibid.
[5] George Orwell, 1984, Signet Books, Nueva York, 1961.
[6] Ibid.
[7] «Turn off your TV», Lonnie Wolfe, New Federalist, p. 14, 1997.

domingo, 3 de junio de 2012

Conspiración Óctopus

Por Xentor Xentinel


La Segunda Guerra Mundial está plagada de historias sobre la crueldad de los japoneses contra ciudadanos chinos, así como contra soldados británicos y estadounidenses, entre otros. Las fuerzas imperiales japonesas, no sólo utilizaron prisioneros de guerra como esclavos para construir su ferrocarril en Birmania, sino que realizaron con ellos terribles experimentos médicos en el cuartel general de la hermética Unidad 731, centro para armas de guerra bacteriológicas y químicas de Japón.

Desde 1936 hasta 1943, la Unidad 731 mató entre 300.000 y 500.000 hombres, mujeres y niños, en el tristememente famoso Campo de Exterminio de Pingfan (Manchuria). Las atrocidades allí cometidas fueron peores que las de los campos nazis. El sufrimiento duró mucho más..., y no sobrevivió ni un sólo prisionero.

No obstante, mientras eso se producía, otra fuerza japonesa aún más furtiva se dedicaba a una labor tan secreta que pasaría a los anales de la historia como uno de los relatos más explosivos de la Segunda Guerra Mundial.


EL TESORO DE LILA DORADA

Lila Dorada es el nombre de un poema escrito por el emperador japonés Hiro-Hito. Y es también un gran secreto.

Entre 1936 y 1942, y actuando a las órdenes de un príncipe de la Casa Imperial japonesa, Lila Dorada, una unidad secreta dirigida por el hermano pequeño del Emperador, recibió el encargo de saquear metódicamente el sudeste asiático. Toda la parte de Asia controlada por los japoneses fue rastreada en busca de tesoros.

El valor del botín acumulado por Lila Dorada es alucinante: 1.3 millones de toneladas métricas de oro, una cantidad casi 10 veces superior a las 140.000 toneladas métricas supuestamente extraídas en más de 6.000 años de historia, según la cifra oficial de las reservas de oro mundial, proporcionadas por el Banco Mundial. Aquella gran cantidad de oro y otros tesoros estuvieron repartidos en baúles de varios tamaños.

Todo este oro, equivale a 41.6 billones de dólares actuales, una cantidad tan grande que, si se repartiera equitativamente entre los 7.000 millones de habitantes de la Tierra actuales, a cada uno le correspondería unos 6.000 dólares.

Es insólito que existan semejantes cantidades de oro al margen del circuito oficial. Y es aún más espeluznante es que dicho secreto esté protegido. El oro, al igual que ocurre con los diamantes, es mucho más común en la naturaleza de lo que la gente cree. Si alguna vez llegara a conocerse la verdad, ésta destruiría la economía mundial, porque la mayoría de los países todavía usa el patrón oro como respaldo de su moneda.


ENTIERRO DEL TESORO

Sólo unos cuántos privilegiados saben que el Valle de Teresa, en la provincia filipina de Rizal, forma parte de la mayor conspiración de la historia de la Humanidad, una leyenda susurrada entre quienes conocen el alucinante tesoro que fue robado y escondido por el Ejército Imperial japonés en retirada durante los días más duros de la Segunda Guerra Mundial.

Teresa, un valle rodeado por montañas ricas en mármol, parece una de las zonas menos interesantes de Rizal, en las laderas de Sierra Madre, la cordillera más larga de Filipinas. De hecho, podría no haber existido, si no fuera por el arroz que se cultiva en terrazas desde hacía siglos, en medio de los llanos del Oeste y las onduladas colinas y escarpadas crestas del Este.

Tras la derrota del ejército alemán en Stalingrado (actual Volgogrado), a principios de 1943, los más sagaces comandantes alemanes y japoneses comprendieron en seguida que era el principio del fin. Era cuestión de tiempo. Trasladar el tesoro a Japón no era viable. Había que cambiar de planes, aunque sólo fuera como medida provisional.

Poco antes de que las tropas británicas invadieran Pingfan, algunos de los de la Unidad 761 fueron trasladados a otra unidad secreta, que pasaría a los anales de la historia como uno de los relatos más explosivos de la Segunda Guerra Mundial.

Cargados con tesoros robados que habían estado escondidos en unos depósitos, fueron enviados, unos a Rizal, en Filipinas; y otros a Irian Jaya (actual Papúa), en Indonesia. La mayor parte del oro, correspondiente a un total de 172 baúles, fue enviado por barco al cuartel general del Príncipe Chichibu, en Filipinas. En la espesa jungla de Irian Jaya también se enterraron cofres de oro, platino, piedras preciosas y objetos religiosos de valor incalculable.

El grupo de oficiales japoneses en Filipinas, con la ayuda de una brigada especial del cuerpo de ingenieros, tardó meses en excavar y construir complejos sistemas de túneles bajo la Sierra Madre, lo bastante grandes para almacenar los camiones, y lo bastante profundos para discurrir por debajo de la superficie del agua. Dejaron señales sobre cómo hallarla por medio de formaciones rocosas inhabituales, y otros signos topográficos que disimulaban fácilmente su ubicación.

Oro y plata en lingotes, diamantes, platino y valiosos objetos religiosos, incluída una estatua de oro de Buda que pesaba una tonelada, valorados en 190.000 millones de dólares de los de 1943, fueron enterrados ahí, junto con prisioneros de guerra aliados que habían sido forzados a cavar los túneles.

El ejército japonés se vio obligado a dejar el tesoro allí, con la vana esperanza de regresar después de la guerra, y recuperar el botín en secreto. En la espesa jungla de Irian Jaya (actual Papúa), en Indonesia, también se enterraron cofres de oro, platino, piedras preciosas y objetos religiosos de valor incalculable.

Para entender esta historia, para calibrar de veras su intensidad y su horror, hay que visualizarla, saborear el sudor y oler la pobredumbre. Hay que imaginarse lo que debieron pasar los presos que cavaron aquellos túneles bajo el ojo atento de los sargentos mayores japoneses y el bramido del viento, hasta arriba de barro, pasando hambre y medio desnudos, atormentados por insectos del tamaño de un puño, dándose cuenta de que no tenían la menor posibilidad de salir de allí con vida. Éste sórdido episodio pierde parte de su encanto estereográfico, y no se puede entender en toda su dimensión: la maldad elevada a la enésima potencia.

Estamos hablando de la mayor conspiración de la historia. La mayoría de quienes tuvieron la mala suerte de formar parte de Lila Dorada fueron enterrados con el tesoro, tanto los prisioneros de guerra, como los propios soldados japoneses. Son los supremos guardianes de la cripta.

Los cartógrafos japoneses confeccionaron mapas de todos los escondites, y los contables del emperador marcaron cada baúl con un número de tres dígitos que representaba el valor de la carga de cada uno en yenes japoneses. Uno de los 172 vehículos tenía el «777», el equivalente a más de 90.000 toneladas métricas de oro, el 75% de las reservas oficiales de oro del mundo. Un valor de 102.000 millones de dólares estadounidenses del año 1945, cuando el tipo de cambio era de 3.5 yenes por dólar. Son 2.88 billones de dólares actuales, según el tipo de cambio actual: una cantidad que empequeñece la deuda global actual y lo deja a uno aturdido.


ESTADOS UNIDOS

Era un secreto demasiado tentador para mantenerlo oculto en un calabozo oscuro. A finales de 1944, Estados Unidos descifró las comunicaciones codificadas del Japón imperial y elaboró sus propios planes para hacerse con el botín.

En 1948, agentes de la CIA, bajo la dirección del General McArthur, fueron enviados a Filipinas con el cometido de encontrar el tesoro y llevarlo a Estados Unidos. El equipo de búsqueda fue conducido, con los ojos vendados, hasta una zona próxima al Lago Caliraya, en Lumban, donde los hombres de la expedición secreta recibieron la orden de cavar, sin preguntar por qué, ni para qué.

Trabajaban de noche. Se avanzaba a duras penas. Todos los túneles estaban llenos de trampas y callejones sin salida que dificultaban y retrasaban la excavación. El equipo tardó unos 6 meses en encontrar la primera cámara del tesoro, situada a unos 65 mts bajo tierra. Esta operación secreta de la CIA continuó hasta 1956.

Una parte del oro de Filipinas, el equivalente a unos 223 billones de dólares, fue embarcado a Génova (Italia) a bordo del Portaaviones President Eisenhower, y después trasladado a diversos bancos de Suiza en un convoy fuertemente protegido.

Una «pequeña» parte de las cuentas del tesoro (47.000 toneladas métricas de oro, evaluado en 1.5 billones de dólares), terminó bajo control por el Vaticano, que ayudó a huir a los criminales de guerra nazis y japoneses hacia Latinoamérica y Estados Unidos. Se hizo a través del Monseñor Giovanni Montini, Subsecretario de Estado durante la guerra.

El resto del oro, fue dejado donde estaba, a buen recaudo. Y allí sigue, guardado tras mil cerraduras...


FERDINAND MARCOS

En 1953, Ferdinand Marcos, el futuro presidente y dictador de Filipinas, descubrió el tesoro. En esa época, él no era más que un modesto matón y buscavidas. Sin embargo, tenía una ambición sin límites, algo que el gobierno estadounidense subestimó. Entre 1953 y 1970, con la ayuda de los prisioneros de guerra japoneses, Marcos desenterró 600 toneladas de oro, equivalentes a 20.000 millones de dólares actuales...

Uno de los prisioneros había formado parte de Lila Dorada. En 1970, Marcos le ofreció la libertad a cambio de su cooperación, y el prisionero le dibujó una pequeña sección del mapa, la parte que había memorizado en 1943. Entonces, Marcos se puso a trabajar en serio. Cuando hubo terminado, había sacado 32.000 toneladas del tesoro oculto (un billón de dólares actuales). Más tarde, encontraron al prisionero en una choza de la jungla con la garganta perforada quirúrgicamente. Aparentemente, su billete a la libertad...

El oro de Marcos fue confiscado por el Gobierno de USA, cuando Marcos fue derrocado y sacado de Manila por helicópteros estadounidenses en 1986.


AHMED SUKARNO

En la historia contemporánea, hay un episodio prácticamente desconocido:
En 1955, el presidente indonesio, Ahmed Sukarno, junto con otros dirigentes del Tercer Mundo, planeaba crear un banco secreto de países no alineados utilizando como garantía billones de dólares en reservas de oro de la Segunda Guerra Mundial que habían sido encontradas.

La creación de una entidad tan poderosa cuyas reservas de oro dejaran pequeñas a las disponibles en Occidente habría hecho temblar de miedo tanto a los gobiernos occidentales como a la fraternidad bancaria euroamericana.

La reacción de Occidente fue enviar a Indonesia una delegación de alto nivel que, bajo los auspicios de la reconstrucción de la postguerra, discutió el asunto con Sukarno. A cambio, prometían más cooperación occidental, reconocimiento del régimen, protección contra sus enemigos, aranceles bajos para las mercancías indonesias, etcétera. Fue la primera misión exterior de Kissinger, y el primer fracaso no oficial.

Tras escuchar atentamente a los hombres blancos, Sukarno les enseñó uno de los depósitos secretos en los que estaban ocultos objetos valiosísimos, gemas, joyas, y una cantidad extraordinaria de metales preciosos. Había tal tecnología punta, incluso para los criterios actuales, que a su lado Fort Knox (oficialmente, la mayor reserva de oro del mundo), parecía un campamento Boy Scout.

Los hombres blancos no habían visto en su vida nada parecido. Había filas y filas de cajas de metales preciosos de la UBS, la Unión de Bancos de Suiza, cada una con barras de oro o platino J.M. Hallmarked de un kilo, cada barra con un certificado y un número únicos con el distintivo Johnson Mathey; certificados bancarios de depósito de oro y rubíes. En total, miles de toneladas. Tarjetas Vault Keys y Depositor ID de oro. Era como las mil y una noches. Tras recuperarse los visitantes del impacto, Sukarno les dijo que se fueran a freír espárragos. Kissinger explotó y amenazó personalmente con asesinarlo.


ÓCTOPUS

Desde principios de la década de 1960, el Tesoro de Lila Dorada está custodiado por 54 fideicomisarios, en depósitos de Teresa, y en las montañas selváticas de Papúa, en Indonesia. Los fideicomisarios trabajan de manera independiente, sin conocerse unos a otros. Pero están coordinados por una organización que se estructura en círculos concéntricos, con la capa exterior siempre protegiendo al miembro interior más dominante que coordina las operaciones. El investigador Daniel Estulín se refiere a esta organización con el nombre novelado de ÓCTOPUS.

El círculo exterior de Óctopus son burócratas gubernamentales de grado intermedio, una serie de directores del complejo militara-industrial. En el siguiente nivel, encontramos a planificadores militares de alto rango, y sus controladores. En el círculo interior, encontramos al Consejo Asesor de Inteligencia, una pequeña cábala de unos 10 ó 20 miembros, estrechamente unidos y financieramente entrelazados: Los controladores de la riqueza del planeta, hombres cuyo poder hace girar el mundo.

Este Consejo de Directores son perros alfa, antiguos jefes de los organismos gubernamentales: el FBI, la CIA, la NSA (Agencia de Seguridad Nacional), la ONI (Oficina de Inteligencia Naval), la DIA (Agencia de Inteligencia de Defensa), el Pentágono, el Departamento de Defensa, por no mencionar los bancos y el Gobierno, conectados a los programas especiales de creación de dinero: El ejemplo clásico de complejo industrial-militar... De este modo, bancos, compañías de seguros, conglomerados de petróleo, y otras empresas que figuran en la lista de las 500 más ricas de la revista Fortune, resultan ser sólo una fachada.

La reserva de fondos de 223 billones de dólares del oro filipino depositado en bancos suizos —suficiente para cancelar la deuda nacional de Estados Unidos, y todas las demás deudas del planeta— fue a parar a 30 cuentas del CitiGroup. El principal vehículo de esta operación en Estados Unidos es el Citibank.

Es un sistema muy opaco, que funciona jerárquicamente en distintos países y con diferentes participantes, quienes responden ante el Consejo de Directores. La cabeza visible de este Consejo es John Reed, presidente del Citibank. Este hombre es responsable de infinitas intrigas e ilegalidades, pero sólo es un testaferro.

El alto puesto de John Reed no es casual. Su destino, ligado al Tesoro de Lila Dorada, quedó sellado en 1956, cuando sirvió como integrante de un grupo militar secreto, adiestrado en Australia, y enviado luego a la jungla de Filipinas.

James Francis Taylor, el presidente del poderoso Grupo Bilderberg, que además resulta ser vicepresidente de Goldman Sach, se sienta en el mismo Consejo de Directores como presidente de CitiGroups, estando ambas entidades de algún modo vinculadas a Óctopus.

Otros miembros de Óctopus, son Henry Stilton, Director Adjunto de la CIA; y Robert Lovett, analista del Departamento de Estado, y ejecutivo de Brown Brothers Harriman.

Mediante cuentas espejo al margen de los libros, Óctopus también sabe sacar provecho del dinero del gobierno, utilizándolo para acaparar los mercados mundiales mediante fusiones y adquisiciones, con tapaderas y manipulando precios.

Se trata de una red global de cárteles gigantescos más poderosos que los propios países, a cuyo servicio están, en teoría, una araña virtual de intereses industriales, económicos, políticos y financieros.


EL PROGRAMA COMERCIAL PARALELO

El Gobierno de USA utiliza el oro oculto en Suiza como garantía monetaria del Programa Comercial Paralelo (CTP, por sus siglas en inglés), con derecho ilimitado de giro sobre los depósitos, que se convirtió en la base de los fondos para operaciones extraoficiales de la CIA, cuyo fin era crear una red anticomunista mundial, durante los primeros años de la postguerra. Para garantizar la lealtad a su causa, la CIA distribuyó certificados de lingotes de oro entre gente influyente de todo el planeta.

El mundo en la sombra donde el CTP vive y fabrica dinero del aire es el pequeño y sucio secreto de la economía occidental.

Detrás tenemos a los organismos del Gobierno ya mencionados. Toda esta sopa de agencias participa en la actividad de generar beneficios espectaculares corriendo muy poco riesgo, y los que son invitados de manera exclusiva a participar como aportadores de fondos, acumulan capital a un ritmo escandalosamente alto. Es un método de creación de dinero que ningún sistema de supervisión o rendición de cuentas es capaz de poner en evidencia.

Los bancos y muchos inversores multimillonarios, actúan en connivencia con el Gobierno en la dirección de estos programas. Este comercio interior, realizado por personas que controlan los mercados, es absoluta y decididamente ilegal. Los bancos y los bancos centrales que participan en el CTP, llevan dos libros: uno para el examen público, y otro para verlo en privado. El Banco Mundial está involucrado en la parte extraoficial de todo esto.

Una parte de este dinero ilegal se está usando para rescatar los principales bancos del mundo, que se enfrentan a una crisis de insolvencia, como consecuencia de unas insensatas políticas de préstamo, y de la debacle de las infames hipotecas subprime. Bancos como Citibank, HSBC, Chase Manhattan, Bank of New York, Lehman Brothers, Wachovia o Goldman Sachs, están en quiebra, y se hallan al borde de la desintegración financiera.

La otra justificación de estos programas es la creación de inmensas reservas de dinero en efectivo, que continían siendo utilizados en operaciones ilegales.

Esta cantidad de dinero existe, sobre todo, en el ciberespacio. No sería posible transferirla físicamente a ninguna parte. Pero no hay por qué hacerlo, pues se puede mover cualquier cantidad de fondos en una millonésima de segundo, tan sólo pulsando una tecla.


AKIRA SHIMADA

Durante más de 65 años, las macabras actividades de Guerra Biológica de la Unidad 731 de Japón fueron el secreto más horrible y duradero de la Segunda Guerra Mundial. Durante más de 65 años, los gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido y Japón, negaron una y otra vez que esos hechos se hubieran producido. Hasta que, de pronto, intervino el destino y la historia empezó a reescribirse a sí misma, palabra por palabra. Y un ser humano sufriente tras otro fueron abriéndole paso a la Verdad.

El distrito de Kanda, en la periferia de Tokio, es la meca de las librerías de segunda mano, siendo frecuentada por universitarios. En 1984, un estudiante que miraba en una caja de viejos documentos desechados pertenecientes a un antiguo oficial del ejército, descubrió el asombroso secreto de la Unidad 731. Los documentos revelaban detallados informes médicos sobre individuos que padecían tétanos, desde el inicio de la enfermedad hasta el espantoso final. Sólo había una explicación, pensó el estudiante: experimentos con seres humanos. Por casualidad se había descubierto uno de los secretos mejor guardados de la Segunda Guerra Mundial.

Pasarían otros 12 años hasta que los primeros implicados, hombres de cabello blanco y modales suaves, empezaran a ponerse en fila para contar sus historias antes de morir. No obstante, el destino hizo acto de presencia en su forma más cruel. Uno a uno, los testigos vivos de los experimentos de la Unidad 731 fueron muriendo, llevándose sus secretos a la tumba. Al parecer, unos fallecieron por causas naturales y otros debido a accidentes inexplicados; tal vez porque también habían pertenecido a Lila Dorada.

A principios del 2008, todos habían muerto, menos uno, Akira Shimada, un anciano frágil y viudo que vivía cerca de Osaka, y que desde 1939 hasta 1943 estuvo destinado en el Grupo Minato (investigaciones sobre disentería) de la Unidad 731.

Los oficiales usamericanos encargados de interrogar a Akira Shimada después de la guerra le preguntaron por qué lo hizo.

—Era una orden del Emperador, y el Emperador era Dios. No tuve elección. Si hubiese desobedecido, me habrían matado —dijo.

Tras tomar debida nota de la respuesta, los interrogadores militares bajo el mando directo de la Junta de Jefes del Estado Mayor clasificaron el informe como Doble Secreto. Los fiscales de los juicios por crímenes de guerra en Tokio fueron advertidos. A partir de entonces, empezó uno de los mayores encubrimientos de la guerra; se hizo correr una cortina de secretos no muy distinta del Telón de Acero, y sin duda más duradera. Pasarían 63 años antes de que la historia de Shimada empezara a ver la luz.

El 2010, la señora Lie D'an Luniset, lanzó el libro «Lila Dorada», cuyas revelaciones deberían causar un gran revuelo en Japón, Estados Unidos e Inglaterra, y contribuir a que se interpongan demandas colectivas contra los gobiernos de Japón y USA. No obstante, parece que el libro se ha silenciado.

Por su parte, el investigador Daniel Estulín prefirió publicar esta información a modo de novela en su obra «Conspiración Óctopus». Estulín asegura que el 80% de lo que se presenta en la novela es real. Esto incluye, por supuesto, la información que hemos extraído para dar forma a este artículo.


Daniel Estulín: Conspiración Óctopus (Parte 1)


Daniel Estulín: Conspiración Óctopus (Parte 2)


Daniel Estulín: Conspiración Óctopus (Parte 3)

jueves, 31 de mayo de 2012

Daniel Estulín: Entrevistas

Daniel Estulín es conocido mundialmente por exponer al Club Bilderberg, y poner en boca de todo el mundo algo que antes era del conocimiento de muy pocos. Ahora, mientras Bilderberg se encuentra celebrando su Reunión 2012 en Chatilly (Virginia, USA), los dejamos con esta colección de entrevistas en video a este notable investigador.


2009: El Club Bilderberg


2010: Conspiración Óctopus


2011: Desmontando WikiLeaks (1)


2011: Desmontando WikiLeaks (2)


2011: El Club Bilderberg


2012: Daniel Estulín entrevista a Adrián Salbuchi

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Julian Assange y WikiLeaks

Por Daniel Estulín.


Supuestamente tiene 39 años, porque supuestamente habría nacido en Townsville (Australia) en 1971. Y supuestamente nunca habría trabajado para ningún servicio de espionaje. Yo sí, como agente de contra espionaje militar para Moscú. Y por eso sé, mejor qué nadie, cómo hay personajes de sombra y humo, de cuya biografía sólo hay aproximaciones. ¿Quién es Julian Assange, el hombre que, dicen, ha alumbrado con luz cegadora la verdad de las relaciones internacionales, las vergüenzas del todopoderoso EE.UU.? ¿Quién es el capo de WikiLeaks? ¿De donde ha venido? Ciertamente, se materializó casi de repente de la nada. Sin pasado verificable más allá del testimonio de su infancia que ha contado desde las antípodas su madre, la que le dio el apellido y que ahora teme por él (Christine Assange: «Gente poderosa quiere el pellejo de mi hijo», ha dicho).

En la KGB hay viejos informes (años 1986 y 1988) donde ya aparece su nombre. Pero no basta. El gobierno ruso, según fuentes cercanas al Presidente del país, ha asignado más de 2.000 agentes para descubrir la verdadera historia de Assange. Y no es el único servicio de espionaje que anda tras sus pasos. El MI6 británico está utilizando un presupuesto de emergencia para encontrar respuestas a las filtraciones y a sus fuentes de información. Las fuentes consultadas dentro de la CIA, sin embargo, están convencidas de que Assange ha sido reclutado por varias agencias de espionaje, entre ellos, el Mossad Israelita, a través de un científico informático judío de la Universidad de Melbourne, involucrado con la comunidad de los hackers, y que simultáneamente trabajaba para el Mossad Israelita.

Pocas veces en la historia reciente del mundo tantos gobiernos y agencias de espionaje han destinado tantos recursos y esfuerzos para desenterrar la verdad sobre una persona. Las filtraciones de WikiLeaks han puesto en jaque a casi todos los países del mundo. Nadie se salva – ni los gobiernos, ni agencias de espionaje, ni los directivo de grandes multinacionales. Desde los traficantes de drogas, armas, diamantes, hasta terroristas, pasando por empresarios, clericos y miembros del gobierno de Obama temen por las revelaciones de un hombre, desconocido para todos hasta hace muy poco tiempo. Pero, ¿Quién es?

Lo poco que se sabe, es que Assange es un super hacker, asociado con Chaos Computer Club en Hamburgo (Alemania), el mismo club que en 1988 sacó un destructivo virus informático que destrozó una gran parte de los ordenadores militares del gobierno estadounidense. Tras el ataque, los responsables, entre ellos Karl Koch y un joven Assange, pues entonces tendría 17 años, fueron arrestados por hackear los ordenadores del gobierno estadounidense, según fuentes dentro de los servicios de espionaje rusos. Koch, por aquel entonces, ya estaba en el punto de mira de los servicios de inteligencia alemán por vender el código fuente del sistema operativo a la KGB soviética.

Fuentes en la NSA, la agencia de espionaje más grande de los Estados Unidos, le sitúan en Hamburgo durante la primera guerra del golfo (1991), años después de lo que mantienen los servicios de espionaje rusos. Habría pisado Alemania con apenas 15 años, en 1986, para asistir a una fiesta de los más virulentos piratas cibernéticos en Berlin Occidental (Los cinco hackers principales eran Markus Hess, Karl Koch, Hans «Pengo» Huebner, Dirk Brezinski y Peter Carl), un encuentro en el que habría cuajado el plan que más tarde se convertiría en un escándalo de espionaje de Alemania que pasó a la Histioria: cinco hackers informáticos de Alemania Occidental vendiendo información secreta militar y económica a la Unión Soviética después de infiltrar en las redes de datos secretos, como el laboratorio de armas nucleares de EE.UU. en Los Alamos, la sede de NASA, las bases de datos militares de EE.UU., así como el banco de datos OPTIMIS del Jefe de Estado Mayor de los Estados Unidos. En Europa, los equipos del fabricante de armas francés-italiano Thomson, la Agencia Espacial Europea ESA, el Instituto Max Planck para Física Nuclear en Heidelberg, el CERN en Ginebra y el alemán DESY acelerador de electrones en Hamburgo fueron atacados también.

Esto se hizo en nombre de la KGB soviética que en un período de tres años y, a cambio de sumas de entre $ 50.000 y $ 100.000, más drogas, recibió cinco discos con información secreta entre mayo y diciembre de 1986, en un lugar no revelado en el Berlín de Este. Estos discos contenían miles de contraseñas y códigos informáticos, mecanismos de acceso y programas que permitieron a la Unión Soviética el acceso a los centros de informática del mundo occidental.

En ese momento, el portavoz del gobierno alemán acordó que fue el caso de espionaje más grave en Alemania de Oeste desde que desenmascararon en 1974 al Guenter Guillaume, un espía de Alemania Oriental que fue un alto asesor de Willy Brandt, el canciller de Alemania Occidental.

La historia comienza allá por noviembre de 1985, cuando Koch, un líder autoproclamado de Chaos Computer Club, fue abordado por una mujer oficial de la KGB quien le ofreció la oportunidad de tener un estilo de vida de lujo a cambio de «conocimiento hacker». La KGB sabía que Koch tenía una adicción a las drogas caras, lo que contribuyó en gran medida a sus permanentes problemas financieros.

Según fuentes de la KGB, a mediados de 1986, Karl Koch dijo a varios de sus amigos en una fiesta de los piratas cibernéticos cargados de alcohol y drogas, que se le ofreció un acuerdo difícil de rechazar que le va a resolver sus problemas financieros. Uno de los presentes en esa reunión, según archivos de la KGB, es el fundador de WikiLeaks, Julian Assange. Otro individuo cuyo nombre aparece en los archivos de la KGB es el programador Dirk Brezinski, de Berlín Occidental. Informes de la KGB hablan de Brezinski como un genio informático que trabajaba a tiempo parcial para el sistema operativo mainframe de Siemens – BS-2000.

Todo aquello quedó atrás.

Hasta que Assange, hacker confeso, decidió volver con su criatura más endiablada: WikiLeaks. Desde la dramática emisión de un video de las fuerzas armadas de los EE.UU. (sobre un helicóptero que disparaba a periodistas desarmados en Irak), la web WikiLeaks ha adquirido notoriedad y credibilidad mundial como una web agosarada que saca a la luz publica material super sensible.

Su último boom ha sido presuntas filtraciones de cientos de miles de páginas de material supuestamente sensible de las fuentes norteamericanos dentro de los Talibán en Afganistán y sus vínculos con altos mandos de los servicios de inteligencia de Pakistán, sin hablar de una gran cantidad de cables diplomáticos de funcionarios estadounidenses que revelan «chismes geopolíticos», algunos relevantes, y otros meramente entretenidos.

Las pruebas, sin embargo, demuestran que, lejos de ser una información privilegiada, WikiLeaks forma parte de propaganda del gobierno estadounidense y, actuando simultáneamente como tapadera del papel del gobierno americano en el negocio de la droga en Afganistán.


¿QUIÉN ES JULIÁN ASSANGE?

Con cientos de miles de páginas escritas sobre él, Julian Assange de repente se ha convertido en la luz de la verdad a raíz de su espectacular coup mediático. Las filtraciones de WikiLeaks han puesto en jaque a casi todos los países del mundo.

Desde que se han hecho públicos los documentos filtrados de Afganistán, la Casa Blanca ha dado aún más credibilidad a las filtraciones y aún más legitimidad a WikiLeaks, diciendo que nuevas filtraciones podrían poner en peligro la seguridad nacional de los Estados Unidos. Hillary Clinton, desde su mundo paralelo de humo y espejos, llegó incluso a afirmar que las filtraciones eran un atentado contra la comunidad internacional.

Sin embargo, los detalles de los documentos revelan poco que es verdaderamente sensible. La persona más destacada de los informes filtrados de WikiLeaks es de Hamid Gul, el general retirado y ex director de los Servicios de Inteligencia de Pakistán, el ISI, y el hombre que durante la década de 1980 coordinó la guerra de los muyahidín financiada por la CIA en Afganistán contra el régimen soviético. Según los documentos filtrados, a Gul se le acusa de colaborar con Al Qaeda y los Taliban, organizando y llevando a cabo los atentados contra las tropas de OTAN en Afganistán.


LO QUE CALLA WIKILEAKS

Uno puede decir mucho acerca de la validez de información por lo que se ESCONDE, más que por lo que cuenta. ¿Dice algo WikiLeaks sobre Bin Laden? Ni una palabra. Raro, dado que el gobierno americano debería de tener millones de páginas de material. ¿Lo dan por vivo entonces? Todos los servicios de espionaje del mundo saben que murió en diciembre del 2001.

El nombramiento de Gul como un enlace clave con los talibán forma parte de un diseño más amplio por parte de los EE.UU. y Gran Bretaña y de sus recientes esfuerzos por satanizar el actual régimen de Pakistán como una parte clave de los problemas en Afganistán. Esta demonización aumenta en gran medida la posición del último aliado militar de EE.UU., la India. Por otra parte, Pakistán es el único país musulmán que posee armas atómicas. A las Fuerzas de Defensa Israelíes y el Mossad israelí, la agencia de inteligencia les gustaría mucho poder quitarles las armas atómicas a Pakistán. Una campaña de desinformación en contra del polémico ex general Gul a través de Wikileaks, podría ser parte de ese esfuerzo geopolítico.

Extrañamente, Israel se salva de los daños colaterales de WikiLeaks. No se sabe nada sobre los asesinatos selectivos por parte del gobierno israelí, ni del uso de mini bombas nucleares para crear un enemigo visible, como el atentado de Bali en 2002, perpetrado por el Mossad, que mató a más de 5.000 personas, según informes de inteligencia militar de Tailandia, ni tampoco una palabra sobre la infiltración de los agentes del Mossad en agencias de espionaje estadounidenses.

El nombre de Gul aparece en 10 de 180 archivos clasificados de EE.UU. que alegan que el servicio de inteligencia de Pakistán apoyó militantes en Afganistán luchando contra las fuerzas de la OTAN. Gul dijo al Financial Times que los EE.UU. ha perdido la guerra en Afganistán, y que la filtración de los documentos ayudaría a la administración de Obama a desviar la culpa por lo que sugiere que Pakistán era el responsable de esa derrota.

Lo que es aún peor desde el punto de vista del Imperio, Gul ha tenido la temeridad de sacar a la luz los trapos sucios del ejército americano y su papel en la venta de la heroína Afgana a través de la base secreta americana de Manas en Kirguistán. Casi un millón de páginas de WikiLeaks, y ni una sobre la droga. El ejército americano está en el punto de mira por ayudar a los señores de la guerra Afganos en trasportar el opio y la heroína. Además, la CIA y el Pentágono están enredados en una guerra dialéctica entre sí con cada uno acusando a la otra de llevar las riendas del tráfico de drogas en Afganistán. ¿Ni una palabra de esto en Wikileaks?

WikiLeaks se define a sí misma como «una organización multi jurisdiccional para proteger a disidentes internos, filtradores de información, periodistas y blogueros que enfrentan amenazas legales o de otro tipo por publicar información, cuyo interés principal es exponer regimenes opresivos en Asia, el antiguo bloque soviético, África subsahariana, y el medio oriente, pero asistimos a la gente de cualquier otra nación que quiera revelar comportamientos no éticos de gobiernos y corporaciones. Y apuntamos a lograr el máximo impacto político posible».

Sin embargo, un examen más nítido de la postura pública de Assange en uno de los temas más controvertidos de nuestros tiempos, las fuerzas detrás de los atentados 11-S contra el Pentágono y el World Trade Center muestra que la de Assange se parece demasiado a la postura de los poderes fácticos. Cuando el Belfast Telegraph le entrevistó el 19 de julio, Assange afirmó:

«Cada vez que la gente poderosa planifica en secreto, se está llevando a cabo una conspiración. Así que hay conspiraciones por todas partes. También hay teorías de conspiración friki. Es importante no confundir estos dos...».
¿Y el 11-S?:

«Estoy constantemente molesto que la gente esté distraída por conspiraciones falsas, como el 11-S, cuando a diario proporcionamos pruebas de las conspiraciones verdaderas de la guerra o el fraude financiero masivo».
Esa declaración de una persona que ha construido una reputación de ser anti-sistema es más que notable.

Después de las filtraciones de los últimos documentos, el New York Times declaró que «A veces, no se sabe si un informe en particular se basa en la observación de primera mano, en la historia de una fuente que inteligencia considera fiable, en fuentes menos confiables, o en la especulación del escritor. Pero el archivo es claramente un registro incompleto».

Desde mi punto de vista, como ex agente de contra espionaje militar, esto es absolutamente consistente con la metodología de usar documentos auténticos empleados con el objetivo de engañar. El Independent de Londres publicó una entrevista con Assange día 18 de julio de 2010, cuando Assange afirma que es buscado por la CIA. En el proceso se desenmascara, sin que ni él mismo, ni el periódico, ni siquiera se hayan dado cuenta.

Si los EE.UU. le querían interrogar desde marzo del 2010, ¿qué demonios hace Assange en Gran Bretaña, sabiendo que sus órganos de seguridad tienen una colaboración estrecha con Washington? El hecho de que Assange esté vivo, y se mueva libremente en Gran Bretaña, demuestra el desinterés de la CIA en matarle o retenerle e interrogarle.


LOS PAPELES DEL PENTÁGONO

Ahora, con la llegada de WikiLeaks, tenemos una repetición de la era cibernética de los Papeles del Pentágono. ¿Cuál era el objetivo de los Papeles del Pentágono? Una operación de ingeniería psicológica, que cambió, para el consumo público, la responsabilidad del colosal fracaso de la inteligencia de las políticas en Vietnam, desde la CIA hasta los militares. Al final, sólo la CIA y sus amigos cercanos en el complejo industrial militar se beneficiaron de la guerra. Debido a los Papeles del Pentágono, nunca se depuraron las responsabilidades en los acontecimientos.

Repasando los hechos, un tesoro de documentos de «alto secreto» fue entregado a The New York Times a mediados de junio de 1971, por un entonces desconocido «Hippie» de un movimiento aparentemente de contracultura. Su nombre era Daniel Ellsberg. Sin embargo, lo que pocas personas se dan cuenta es que Daniel Ellsberg había trabajado en la oficina de Asuntos Internacionales de Seguridad, bajo la dirección de Henry Kissinger. Así que, Daniel Ellsberg, el supuesto disidente americano, inició su carrera meteórica como oficial de inteligencia estadounidense.

Daniel Estulín
Dirección original del artículo:
http://www.danielestulin.com/2010/12/07/wikileaks-y-assange/



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