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jueves, 5 de abril de 2012

El Enuma Elish

Por Xentor Xentinel


El Enûma Elish es un poema babilónico que narra el origen del mundo. Enûma Elish significa en acadio «Cuando en lo Alto», y son las dos primeras palabras del poema. Está recogido en unas tablillas halladas en las ruinas de la Biblioteca de Asurbanipal (669 AEC - 627 AEC), en Nínive.

El erudito Zecharia Sitchin interpreta de modo muy convincente el inicio y el final de este texto, como una descripción de los orígenes del Sistema Solar, y la entrada de un Planeta extraño, que terminó dando origen a la Tierra. Sin embargo, entre medio, esta interpretación se desmorona, pues el texto parece hablar más claramente de seres vivos e inteligentes.

En mi opinión personal, creo que estas interpretaciones pueden conciliarse. Es decir, ¿Qué tal si la formación misma de nuestro Sistema Solar, tal como lo plantea Sitchin, no es más que un reflejo en la materia, a nivel del Sistema Solar, de algo en lo que también estaban participando seres inteligentes de gran poder, tal vez los propios Dioses que crearon este Sistema Solar? Esta podría ser la clave para interpretar correctamente el Enuma Elish.

Los dejo con una traducción del Enuma Elish. Entre corchetes, pondré información o comentarios, sobre todo para indicar la interpretación sitcheana del texto. Recuerden que, según lo que estoy sugiriendo, los personajes de esta Epopeya se refieren tanto a seres inteligentes, como a Planetas.


EL ENUMA ELISH

Cuando en lo alto el cielo no había sido nombrado, no había sido llamada con un nombre abajo la tierra firme; nada más había que el APSU primordial [el Sol], su progenitor, MUMMU [Mercurio] y TIAMAT [Planeta que estaba ubicado en lo que hoy es el Cinturón de Asteroides], la que parió a todos ellos, mezcladas sus aguas como un solo cuerpo.

No había sido entretejida ninguna choza de cañas, no había aparecido marisma alguna. Cuando ningún Dios había recibido la existencia, no llamados por un nombre, indeterminados sus destinos, sucedió que los Dioses fueron formados en su seno.

LAHMU [Marte] y LAHAMU [Venus] fueron hechos, por un nombre fueron llamados. Durante eternidades crecieron en edad y estatura.

ANSHAR [Saturno] y KISHAR [Júpiter] fueron formados, superando a los otros. Prolongaron sus días, acumularon años.

ANU [Urano. Anu es también el Rey de los ANUNNAKI, un grupo de Dioses Alienígenas] fue su hijo, rival de sus propios padres. Sí, ANU, primogénito de ANSHAR, fue su igual. Anu engendró a su imagen a NUDIMMUD [Neptuno. NUDIMMUD, más conocido con los nombres de EA y ENKI, es hijo de ANU].

NUDIMMUD se hizo de sus padres dueño: sabio sin par, perspicaz, fuerte y poderoso, mucho más fuerte que su abuelo ANSHAR. No tenía rival entre los Dioses, sus hermanos. Juntos iban y venían los hermanos divinos, alteraban a TIAMAT al agitarse de un lado para otro. Sí, alteraban el ánimo de TIAMAT con sus risas en la morada del cielo.

APSU no podía acallar sus clamores, y TIAMAT estaba sin habla ante su conducta. Sus actos eran odiosos [...] Aborrecible era su conducta; se hacían insufribles. Entonces APSU, progenitor de los Grandes Dioses, gritó, dirigiéndose a Mummu, su visir:

—¡Oh MUMMU, mi visir, que alegras mi Espíritu! ¡Ven junto a mí y vayamos a TIAMAT!

Fueron y se sentaron ante Tiamat, deliberando acerca de los Dioses, sus primogénitos. APSU, abriendo su boca, dijo a la resplandeciente TIAMAT:

—Su conducta me resulta muy odiosa. De día no encuentro alivio ni reposo de noche. Los destruiré, aniquilaré sus obras, para restaurar la calma. ¡Tengamos descanso!

Tan pronto como TIAMAT lo oyó, se sintió irritada y gritó a su esposo. Gritó llena de enojo, sola en su furor, poniendo amenaza en su tono:

—¿Qué? ¿Vamos a destruir lo que hemos edificado? Su conducta, ciertamente, es enojosa, pero esperaremos con paciencia.

Entonces respondió MUMMU y aconsejó a APSU. Malicioso y desgraciado fue el consejo de MUMMU:

—Destruye, padre mío, la conducta rebelde. Así tendrás quietud de día y reposo de noche.

Cuando APSU lo oyó, su rostro se puso radiante, por el mal que maquinaba contra los Dioses sus hijos. MUMMU lo abrazó por el cuello, sentándose en sus rodillas para besarle.

Pero cuanto habían tramado entre ellos fue repetido entre los Dioses, sus primogénitos. Cuando los Dioses oyeron todo aquello, se agitaron, cayeron luego en silencio y quedaron sin habla.

Soberano en saber, perfecto, ingenioso, EA, sapientísimo, adivinó su conjura. Un Designio Dominante formuló y envió. Su conjuro contrario hizo apto, soberano y santo. Lo recitó e hizo que subsistiera en lo profundo. Derramando el sueño sobre él, permanece despierto del todo.

Cuando a APSU tuvo postrado, cargado de sueño, MUMMU, el consejero, ya no pudo excitarlo. Aflojó su banda, se despojó de la tiara, dejó su aura y se la puso él. Después de encadenar a APSU, lo mató [evidentemente, Neptuno no mató al Sol; esta parte del drama se refiere a los Dioses Inteligentes]. Ató a MUMMU y lo encadenó. Después de haber así establecido su morada sobre Apsu, se apoderó de MUMMU, anillándolo por la nariz.

Después de vencer y pisotear a sus enemigos, EA, asegurado su triunfo sobre los adversarios, descansó en su Cámara Sagrada, sumido en paz profunda. «APSU» la llamó, al asignar los santuarios.

[Según Sitchin, el APSU (nombre babilónico) o ABZU (nombre sumerio), era una Base de EA-ENKI en el Sudeste de África (aparentemente, en la actual Zimbabue). Pero, según su propia interpretación, se supone que la Tierra aún no existía en este momento del relato. Para mí, la solución está en que Ea-Enki se hizo una Morada «ABZU» Extraterrestre, antes de hacerse un ABZU en la Tierra].

Allí mismo, su casa de culto estableció. EA y DAMKINA, su esposa, allí moraron en esplendor [Sitchin no identifica a DAMKINA con ningún Planeta, pero tal vez podamos identificarla con el Planeta Enano ERIS, ubicado más allá de Plutón].

En la Cámara de los Destinos, morada de los hados, un Dios fue engendrado, poderoso y sabio más que los Dioses. En el corazón de APSU fue creado MARDUK [NIBIRU, el Planeta de los ANUNNAKI].

El que le engendró fue EA, su padre; la que lo concibió fue DAMKINA, su madre [obviamente, hablando aquí del Anunnaki MARDUK, no de NIBIRU]. Al pecho de la Diosa fue amamantado. La nodriza que lo crió lo hizo terrible. Seductora era su figura, la luz brillaba en sus ojos. Señorial era su paso, soberano desde antiguo.

Cuando lo vio EA, el padre que lo engendró, se alegró y se iluminó su rostro. Su corazón lleno de gozo. Perfecto lo hizo y doble divinidad le otorgó. Exaltado fue entre todos ellos, en todo excelente. Perfectos eran sus miembros sin medida, imposible de comprender, difícil de percibir.

Cuatro eran sus ojos, cuatro eran sus oídos [aparentemente, una referencia a los 4 satélites que, originalmente, tendría NIBIRU]. Cuando movía sus labios, fuego escapaba de ellos. Grandes eran sus órganos para oír, y los ojos, en número igual, escrutaban todo. Era el más alto de los Dioses [¿Será NIBIRU el Planeta más grande, más grande, incluso, que Júpiter?]. Soberana era su estatura, enormes sus miembros, era alto sobremanera.

—¡Hijito mío, hijito mío! Mi hijo, el Sol, ¡Sol de los cielos!

Revestido del halo de 10 Dioses, era fuerte como ninguno, con todos sus terribles destellos.

* * * * * *

Turbada estaba TIAMAT, desvelada noche y día. Los Dioses, maliciosos, aumentaban la tormenta. Después de haber maquinado el mal en su intimidad, a TIAMAT dijeron los hermanos:

—Cuando dieron muerte a APSU, tu Consorte, no le ayudaste, y te estuviste quieta. Aunque él creó el hacha terrible, tus entrañas se han disuelto y no tenemos reposo. ¡Permanezca en tu ánimo APSU, tu Consorte, y MUMMU, que ha sido derrotado! Sola has quedado.

* * * * * *

[...]

De entre los Dioses, sus primogénitos, que formaban su Asamblea [los 11 satélites del Planeta TIAMAT], elevó ella a KINGU [el Satélite Mayor, nuestra actual Luna], entre ellos lo hizo jefe.

Dirigir las huestes, presidir la Asamblea, alzar las armas para el encuentro, encabezar el combate, ordenar como jefe la batalla... todo esto puso en sus manos, mientras ella lo entronizaba en el Consejo:

—Para ti he pronunciado el conjuro, exaltándote en la Asamblea de los Dioses. Todo poder te he dado para aconsejar a los Dioses. ¡Tú eres el mayor de todos, mi Consorte eres tú! ¡Tus sentencias serán firmes entre todos los ANUNNAKI!

[Según Sitchin, se supone que los ANUNNAKI aún no existen en este momento, pero aquí vemos cómo ellos son mencionados].

Le entregó las Tablillas del Destino, atadas a su pecho:

—Tu mandato será inmutable. Tu Palabra permanecerá.

Tan pronto como KINGU fue exaltado a la jerarquía de ANU [el principal], sobre los Dioses hijos de ella, decretaron el Destino:

—Vuestra Palabra hará remitir el fuego. Humillará al «Arma del Poder». Así de potente es su golpe.

[...]

Humillado llegó ante su padre, ANSHAR, y le habló de este modo, como si fuera TIAMAT:

—No me basta mi mano para someterte.

Sin habla estaba ANSHAR, fija la mirada en el suelo, ceñudo y moviendo la cabeza ante EA. Todos los ANUNNAKI allí se congregaron. Apretando los labios, se sentaron en silencio.

—Ningún Dios, pensaban, podrá darles batalla, enfrentarse con TIAMAT y salir con vida.

El Señor ANSHAR, Padre de los Dioses, se alzó majestuoso, y después de meditar en su corazón, dijo a los ANUNNAKI:

—Aquel cuyo vigor es poderoso nos vengará, el fuerte en la batalla: Marduk, el Héroe.

[...]

—ANSHAR, no te inquietes; relaja tus labios. Iré y lograré el deseo de tu corazón... ¿Acaso es un varón el que se apresta a combatirte? ¡No es más que TIAMAT, una mujer, quien te opone sus armas! ¡Oh, padre mío y creador, alégrate y llénate de gozo! ¡Pronto pisarás la nuca de TIAMAT!

* * * * * *

—Hijo mío, que posees toda sabiduría, calma a Tiamat con tu sagrado Conjuro. Avanza pronto sobre la Carroza de la Tormenta [¡Una Nave Espacial!]. ¡De su presencia no te echarán! ¡Hazlos retroceder!

El Señor se alegró por las palabras de su padre. Exultante su corazón, dijo a su padre:

—Creador de los Dioses, Destino de los Grandes Dioses: Si yo, ciertamente, como vengador tuyo, he de vencer a TIAMAT y salvar vuestras vidas, ¡convoca la Asamblea, fija para mí un Destino Supremo! Cuando juntos en UBSHUKINNA [el lugar de la Asamblea. ¿Estaría este lugar en Saturno, tal vez en su Satélite Mayor, TITÁN?], alegres os hayáis sentado, que mi palabra en vez de la tuya fije los Destinos. Inmutable será cuanto yo haga existir. Ni revocado ni cambiado habrá de ser el mandato de mis labios.

[...]

Cuando oyeron esto LAHMU y LAHAMU, gritaron con fuerza. Todos los IGIGI [los «Observadores», o «Vigilantes», otro grupo de Dioses que se supone que aún no existen en esta época, pero aquí los vemos nombrados] se lamentaron descorazonados:

—¡Qué extraño que hayan tomado tal decisión! No podemos comprender las obras de TIAMAT.

Se dispusieron a emprender el viaje, todos los Grandes Dioses que fijan los Destinos. Llegaron a presencia de ANSHAR, llenando UBSHUKINNA. Se besaron unos a otros en la Asamblea. Hablaban entre sí, mientras se acomodaban para el banquete. Tomaron el pan festivo, compartieron el vino, henchidos de suave licor. Bebían y el fuerte brebaje embebía sus cuerpos. Iban languideciendo al paso que sus ánimos se exaltaban. Fijaron los decretos sobre MARDUK, su vengador. Le erigieron un trono principesco. Frente a sus padres, él se sentó, presidiendo.

—El más venerado eres entre los Grandes dioses. Tu Decreto no tiene rival, tu mandato es ANU [es decir, Regio, Real]. Tú, MARDUK, eres el más venerado de todos los Dioses. [...] Sobre todo el Universo te confiamos el Reinado. Cuando tomes asiento en la Asamblea, prevalecerá tu Palabra. No fallarán tus armas, aniquilarán a tus enemigos. ¡Oh Señor, perdona la vida al que en ti confía, pero quítasela al Dios que eligió el mal!

En medio pusieron una urdimbre [¿Programa Matrix?]. A Marduk, su Primogénito, hablaron:

—Señor, en verdad tu Decreto prevalece entre los Dioses. Si decides crear o destruir, así se hará. Abre tu boca, desaparecerá esta urdimbre. Habla otra vez, y la urdimbre estará completa.

A la palabra de su boca desapareció la urdimbre. Habló de nuevo y se rehízo la urdimbre. Cuando los Dioses, sus padres, vieron el fruto de su Palabra, gozosos le rindieron homenaje:

—¡MARDUK es Rey!

Le entregaron cetro, trono y palu; armas invencibles le dieron, para ahuyentar al adversario. Fijado así el Destino de BEL [otro nombre de MARDUK], los Dioses, sus padres, le pusieron en el camino del éxito y la victoria.

Él se hizo un arco, que marcó como arma suya, añadió además el proyectil, fijó la cuerda. Alzó la maza, la empuñó con su diestra. Arco y carcaj fijó a su costado. Ante sí envió el relámpago, de llama abrasadora llenó su cuerpo. Hizo luego una red [la Fuerza de Gravedad, según Sitchin] para envolver en ella a TIAMAT.

Los 4 Vientos [Satélites de Nibiru] sujetó para que nada de ella escapara: el Viento Sur, el Viento Norte, el Viento Este, el Viento Oeste.

Al costado apretó la red, regalo de su padre ANU. Soltó a IMHULLU, el «Viento Maligno» [para Sitchin, un satélite de Urano cedido a NIBIRU, aunque en otros relatos mesopotámicos, Sitchin traduce esta palabra como Radiación Atómica], el Torbellino [en otros relatos, una especie de aeronave-helicóptero Anunnaki], el Huracán, el Viento Cuádruple, el Viento Séptuble, el Ciclón, el Viento Incontenible [al parecer, en este punto del relato, NIBIRU tiene 11 Satélites, al igual que TIAMAT].

Luego soltó los Vientos que había sujetado: Los siete, para remover las entrañas de TIAMAT, se alzaron a su zaga. El Señor agitó entonces la Tempestad, su arma poderosa. Montó en la Carroza de la Tormenta, terrible e irresistible. Un cuarteto preparó y le enganchó: Matador, Implacable, Hollador, y Veloz. Afilados, ponzoñosos eran sus dientes. Diestros en asolar, hábiles en destruir.

* * * * * *

Circundada de un halo terrible aparecía su cabeza. El Señor avanzó y siguió su camino, contra la furiosa TIAMAT dirigió su rostro. En sus labios llevaba un [...] de pasta roja; su mano empuñaba una planta para vencer al veneno.

Entonces, en torno a él se arremolinaron los Dioses. El Señor se dirigió a escrutar el costado de TIAMAT, y de KINGU, su consorte, para conocer la trama cuya maldición, ante su mirada, queda deshecha, su voluntad se dispersa y su acción se confunde.

Y cuando los Dioses, sus auxiliares, que marchaban a su lado, vieron al héroe valeroso, su vista se turbó. Lanzó un grito Tiamat, sin volver el cuello,
con un brutal desafío en sus labios:

—¡Demasiado importante eres para el Señor de los Dioses, como para alzarse contra ti! ¿Se han congregado en su lugar o en el tuyo?

Pero el Señor, suscitando la Tormenta, su arma poderosa, a la furiosa Tiamat lanzó estas palabras:

—Con fuerza te alzaste, mucho te has exaltado; en tu corazón te propusiste provocar la lucha, de forma que los hijos rechacen a sus padres, y tú misma que los engendraste, odias [...]. Engrandeciste a KINGU para que fuera tu Consorte. Su mando, que en derecho no le pertenece, opusiste al de ANU. Contra ANSHAR, Rey de los Dioses, maquinas el mal; contra los Dioses, mis padres, afirmaste tu maldad. Por mucha que sea tu fuerza, por afiladas que sean tus armas, ¡Ponte en pie, para que tú y yo trabemos singular combate!

Cuando oyó esto TIAMAT, se volvió como posesa, como si perdiera la razón. Con fuerza gritó TIAMAT furiosa. Hasta las raíces temblaron sus piernas. Recitó un Conjuro, lanzó su Encantamiento, mientras los Dioses Guerreros aguzaban sus armas.

Entonces entablaron la lucha TIAMAT y MARDUK, el más sabio entre los Dioses, trabaron combate singular, se atenazaron en la pelea. Desplegó su red [Fuerza de Gravedad] el Señor para atraparla. El Viento Maligno, que seguía detrás, le soltó en el rostro.

Cuando Tiamat abría su boca para devorarlo, por ella le lanzó el Viento Maligno para que no cerrara los labios. Cuando los Vientos Salvajes llenaron su vientre, su cuerpo quedó hinchado, la boca abierta.

Lanzó él su proyectil, que atravesó su vientre, le desgarró las entrañas, le destrozó el corazón. Dominándola así, acabó con su vida. Arrojó su funda para alzarse sobre ella.

Después que el Señor dio muerte a TIAMAT, su banda [de satélites] quedó destrozada, su tropa desbaratada.

[...]

Pero a KINGU, que había sido hecho su jefe, lo ató y entregó a UGGAE [?]. Las Tablillas del Destino, que en derecho no eran suyas, le arrebató, les puso un sello y las apretó contra su pecho. [...]

* * * * * *

Y se volvió a TIAMAT, a la que había atado. Pisó el Señor las piernas de TIAMAT, y con su maza despiadada destrozó su cráneo. Cortó las arterias de su sangre, que el Viento Norte llevó a lugares ignorados.

Al ver todo esto, sus padres se llenaron de gozo y alegría, y a él acudieron con presentes, para rendirle homenaje. Se detuvo entonces el Señor para ver el cuerpo muerto, porque iba a desmembrar al monstruo y hacer obras estupendas.

La partió como una concha en dos partes; una mitad alzó y la puso como un techo, el cielo [el Cinturón de Asteroides], fijó una barrera y puso Guardianes, a los que mandó que no dejaran escapar las aguas.

Cruzó los cielos y revisó sus regiones. Recuadró el cuartel de APSU, la morada de NUDIMMUD, según medía el Señor las dimensiones de APSU. La Gran Morada, su semejanza, fijó como ESHARRA [el AFELIO, o punto más lejano al Sol de la órbita de NIBIRU, según Sitchin]. La Gran Morada, ESHARRA, que hizo como el Firmamento. ANU, ENLIL y EA recibieron sus lugares.

[...]

Cuando oye MARDUK las palabras de los Dioses, su corazón le impulsa a realizar obras estupendas. Abre su boca y se dirige a EA. Para comunicar sus planes habla a EA,
para comunicar el plan que ha concebido en su corazón:

—Amasaré la sangre y haré que haya huesos. Crearé una criatura salvaje: «Hombre» se llamará. Cierto, crearé un hombre salvaje. Tendrá que estar al servicio de los Dioses, para que ellos vivan sin cuidado. Con inteligencia cambiaré la vida de los Dioses. Venerados por igual, en dos grupos estarán divididos.

EA respondió, y le dirigió una palabra, para exponerle un plan en beneficio de los Dioses:

—Que sea entregado uno sólo de sus hermanos; sólo éste perecerá para que sea formada la Humanidad. Que se junten aquí los Grandes Dioses en Asamblea, que el culpable sea entregado para que ellos permanezcan.

Convocó MARDUK en asamblea a los grandes dioses. Graciosamente los presidía y daba instrucciones. A sus sentencias prestaron atención los Dioses. El Rey dirigió una palabra a los ANUNNAKI:

—Si su declaración fue sincera, digan ahora la verdad y júrenla por mí. ¿Quién provocó la revuelta, provocó a Tiamat a rebeldía y azuzó el combate? Sea entregado el que maquinó la rebelión. ¡Con su culpa le haré cargar para que viváis en paz!

Los IGIGI, los Grandes Dioses, le replicaron, a LUGAL DIMMERANKIA, Consejero de los Dioses, su Señor:

—Fue KINGU quien maquinó la Rebelión, quien hizo rebelde a TIAMAT, quien azuzó el combate.

Lo ataron y llevaron a presencia de EA. Le cargaron con su culpa y le cortaron las venas. De su sangre formaron la Humanidad, a la que él impuso la servidumbre, dejando libres a los Dioses.

[...]

Después de ordenar todas las normas, a los ANUNNAKI del Cielo y de la Tierra asignó sus porciones. Los ANUNNAKI abrieron su boca, y dijeron a MARDUK, su Señor:

—Ahora, Señor, ya que nos has liberado, ¿qué homenaje te rendiremos? Edificaremos un santuario en tu honor, que se llamará «La Cámara de nuestro Reposo Nocturno». ¡Que en él reposemos! ¡Edifiquemos un Santuario, un lugar para su morada! El día en que lleguemos, reposaremos en él.

Cuando MARDUK lo oyó, sus facciones brillaron como el día:

—Como el de la alta Babilonia, cuya edificación solicitasteis, su obra de ladrillo sea realizada. «El Santuario» se llamará.

A la obra se pusieron los ANUNNAKI, durante un año fabricaron ladrillos. Al llegar el segundo año, levantaron el tope de ESAGILA [el ZIGGURAT de MARDUK en Babilonia] igual a APSU. Después de levantar una torre escalonada tan alta como APSU, pusieron allí una morada para MARDUK, ENLIL y EA. En su presencia la adornaron con esplendor. Hacia abajo miran sus cuernos, a la base de ESHARRA.

Cuando concluyeron la obra de ESAGILA, los mismos ANUNNAKI levantaron sus Santuarios. [...] todos se reunieron, [...] edificaron para su morada. A los Dioses sus padres, sentó en su banquete:

—Esta es Babilonia, lugar de vuestra casa. Festejad en su recinto, llenad sus anchas plazas.

Ocuparon sus tronos los Grandes Dioses. A beber y a banquetear se pusieron.

Después de festejar allí, en ESAGILA, la espléndida, celebrados sus ritos, habiendo establecido las leyes y sus portentos. Todos los Dioses repartieron las estancias del Cielo y de la Tierra.

Los 5 Grandes Dioses ocuparon sus tronos. Los 7 Dioses del Destino pusieron a los 300 en el cielo. ENLIL alzó el arco, su arma, y lo puso ante ellos. Los Dioses, sus padres, vieron la red que había hecho.

[...]


Los Sumerios y el Planeta Nibiru

domingo, 24 de agosto de 2008

Tiamat y el Origen de la Tierra

Por Xentor Xentinel


Según la Ciencia Moderna, el Sol apareció hace unos 4.700 millones de años, y la Tierra comenzó a formarse unos 50 millones de años después. Es decir, hace unos 4.650 millones de años.

Sin embargo, según Zecharia Sitchin, uno de los pocos capaces de leer y entender las antiguas Tablillas Mesopotámicas, aquella no era la Tierra todavía...

Según su interpretación del Enuma Elish, el más antiguo escrito sobre el origen del mundo, en el principio sólo estaba el Apsu, es decir, el Sol. Antes que la Tierra, antes que todos los demás Planetas, se formó Tiamat, un Planeta acuoso.

El segundo planeta en formarse sería el pequeño Mercurio, que pasó a ocupar la primera órbita.


El espacio entre el Sol y Tiamat estaba cubierto con los elementos primordiales de ambos astros. Estos elementos se entremezclaron, dando origen a dos nuevos Planetas: Venus y Marte, que pasaron a ocupar la segunda y tercera órbitas respectivamente, y dejando a Tiamat en el cuarto lugar.


Antes de que la formación de estos se completara, comenzaron a formarse los Planetas Mayores: los gigantescos Júpiter y Saturno, que ocuparon las órbitas quinta y sexta.

Saturno, «Hijo» del Sol y Tiamat, «engendró» a su vez a Urano, que ocupó la séptima órbita. Y Urano «engendró» a Neptuno, que ocupó la octava órbita.

Después de esto, algunos planetas comenzaron a «forjar» satélites. Entre los satélites de Saturno se contaba Gaga: el actual Plutón.


En aquellos inicios del Sistema Solar, las órbitas planetarias no estaban del todo establecidas, y los Planetas hacían movimientos erráticos.

Este es el escenario que encontró el Planeta Marduk o Nibiru (nombres babilónico y sumerio, respectivamente) a su llegada a nuestro Sistema Solar, hace 3.900 millones de años...

Los científicos han determinado que un importante evento cataclísmico sacudió a la Tierra, la Luna, y el Sistema Solar en general hace 3.900 millones de años, pero no se ha podido determinar qué fue lo que ocurrió realmente.

Según Sitchin, las Tablillas Mesopotámicas nos dan la respuesta...


LA LLEGADA DE NIBIRU

Nibiru venía desde lo profundo del Espacio: hijo de otro Sol, tal vez más antiguo, se había separado de su familia planetaria «en un arrebato». Atraído por Neptuno, ingresó a nuestro Sistema Solar.

Nibiru era también un Planeta recién nacido, que escupía fuego y radiaciones. Pero traía consigo algo nuevo para este Sistema Solar: la «Semilla de Vida».

¿De qué Estrella se habrá escapado Nibiru? Entre las Estrellas más cercanas a nuestro Sistema Solar se encuentran el Sistema Triple de Alfa Centauro (4,3 Años-Luz), la Estrella Barnard (5,9 AL), y el Sistema Triple de Sirio (8,5 AL).

Nibiru pudo provenir de cualquiera de estas conocidas estrellas, o de cualquiera de las muchas Estrellas cercanas no tan conocidas, que existen. O incluso, de la hipotética Estrella Némesis, una Enana Marrón que conformaría un Sistema Estelar Binario con nuestro Sol.

Como quiera que haya sido, Nibiru entró moviéndose en el sentido de las manecillas del reloj, en dirección contraria a la de los Planetas del Sistema Solar, levantando emisiones eléctricas y de otros tipos entre ellos.

A medida que Nibiru se acercaba, los Planetas lanzaban sobre él impresionantes relámpagos, haciéndolo brillar con fuerza.

Al pasar cerca de Neptuno, el tirón gravitacional de éste provocó una protuberancia en un costado de Nibiru, y modificó su sendero orbital, orientándolo más al interior del Sistema Solar.

Al pasar por Urano, algunos trozos de materia se desprendieron de éste, originando 4 satélites, que se arremolinaron como un torbellino alrededor de Nibiru. De ahí que estos satélites reciban en el Mito Sumerio y Babilónico el nombre de «Vientos»: Viento Norte, Viento Sur, Viento Este y Viento Oeste.

La aproximación de Nibiru pronto comenzó a alterar a los Planetas Interiores: Tiamat, Marte, Venus y Mercurio.

De Tiamat se desprendieron 11 trozos de materia, una horda «rugiente y furiosa» que pasaron a convertirse en sus satélites, siendo Kingu el mayor de ellos.

Al pasar por Saturno, Nibiru expulsó a su satélite Gaga a los confines del Sistema Solar, ocasionándole una extraña órbita elíptica. Gaga o Plutón pasó, entonces, a convertirse en el noveno planeta del Sistema Solar.

Además de esto, Nibiru le arrebató otros tres satélites («Viento del Mal», «Torbellino» y «Viento Incomparable»), que quedaron girando a su alrededor, junto a los cuatro anteriores. Desde entonces, Nibiru posee 7 satélites naturales.

Mientras pasaba por los Planetas Mayores Saturno y Júpiter, e influido por el gran tirón gravitacional de estos planetas, el sendero orbital de Nibiru se curvó aún más hacia dentro del Sistema Solar, poniéndolo en ruta de colisión contra Tiamat.


Debido a las influencias gravitacionales de los demás Planetas, el curso de Nibiru se hizo errático, y hasta sus satélites comenzaron a virar fuera de curso, mientras se acercaba a Tiamat. Pero la suerte ya estaba echada.

Al pasar junto a Tiamat, ambos planetas se engancharon gravitacionalmente, y «Viento del Mal», fue el primero en golpear a Tiamat por la mitad, atravesándola, y dejando tras de sí una amplia hendidura.


A través de esta fisura, una inmensa descarga eléctrica saltó como una chispa desde el energéticamente cargado Nibiru. Haciéndose camino hasta las «entrañas» de Tiamat, este rayo neutralizó y extinguió sus campos electromagnéticos.

En el titánico encuentro, todos los satélites de Tiamat, salvo Kingu, quedaron destrozados, pasando a convertirse en los actuales Cometas del Sistema Solar. Arrastrados por la gravedad de Nibiru, terminaron con extensas órbitas elipsoidales en sentido «retrógrado», es decir, contrario al movimiento de los demás Planetas.

Tras esto, Nibiru prosiguió su viaje, dando la vuelta en torno al Sol, para encontrarse nuevamente con Júpiter, Saturno y los demás Planetas Exteriores, hasta salir del Sistema Solar.


EL SEGUNDO ENCUENTRO

Pero el Sol ya había atrapado a Nibiru en su campo gravitatorio, y al cabo de un tiempo, éste volvió al Sistema Solar, siguiendo la misma trayectoria.

En esta ocasión, también se produjeron descargas eléctricas de los demás Planetas. Al pasar por Tiamat, Nibiru lo golpeó, partiéndolo en dos, y separando, de este modo, el Hemisferio Norte del Hemisferio Sur del Planeta.

Después, otro de los satélites de Nibiru («Viento Norte»), golpeó al Hemisferio Norte, empujándolo hacia el Sol, junto a Kingu, el satélite sobreviviente. Las chorreantes aguas de lo que quedaba de Tiamat, se desparramaron por el Espacio en el proceso.


Acto seguido, Nibiru golpeó el Hemisferio Sur de Tiamat, convirtiéndolo en miles de pedazos, que se esparcieron en una banda que hoy conocemos como el Cinturón de Asteroides, que hasta hoy se mueve en el mismo sentido retrógrado que Nibiru y los Cometas del Sistema Solar.

En las Tablillas Mesopotámicas se conoce al Cinturón de Asteroides como «El Brazalete Celestial», «El Brazalete Repujado», «El Firmamento», o «Cinturón de Aguas Congeladas». Desde entonces, este Brazalete o Cinturón separa a los llamados Planetas Interiores de los Exteriores.


No obstante, algo bueno saldría de todo este descalabro cósmico: al golpear a Tiamat, Nibiru le había transmitido la «Semilla de Vida».

El Hemisferio Norte de Tiamat, que aún sobrevivía, se acomodó en una nueva órbita, entre Venus y Marte y, lentamente, fue tomando forma y recuperándose, hasta llegar a convertirse en la Tierra actual.

El lugar donde impactó Viento Norte, empujando al Hemisferio Norte de Tiamat, es lo que conocemos hoy como la cuenca del Océano Pacífico.

En cuanto al fiel satélite Kingu, continuó girando alrededor de lo que quedaba de la antigua Tiamat, siendo conocido hoy como la Luna terrestre.

Tras este período de caos, las órbitas de todos los Planetas comenzaron a estabilizarse. La órbita terrestre quedó fijada en el período de tiempo, que conocemos como AÑO, mientras que la órbita nibiruana quedó fijada en un SHAR, que corresponde a 3.600 años terrestres.


Desde entonces, han transcurrido unos 3.900 millones de años en la Tierra, y más de un millón de Shars en Nibiru.

En la Tierra, emergieron las tierras de las aguas, los rayos solares calentaron y activaron las Moléculas de la Vida depositadas por Nibiru y, en un proceso de miles de millones de años, comenzó a desarrollarse, evolucionar y diversificarse la vida.

Lo mismo ocurrió en Nibiru, pero como allá la «Semilla de Vida» era más antigua, la Vida Inteligente surgió mucho antes que en la Tierra.


FUENTES:
  • «El 12º Planeta» (Zecharia Sitchin).
  • «El Libro Perdido de Enki» (Zecharia Sitchin).
  • The Official Website Of Zecharia Sitchin