Mostrando entradas con la etiqueta Marduk. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marduk. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de abril de 2012

El Enuma Elish

Por Xentor Xentinel


El Enûma Elish es un poema babilónico que narra el origen del mundo. Enûma Elish significa en acadio «Cuando en lo Alto», y son las dos primeras palabras del poema. Está recogido en unas tablillas halladas en las ruinas de la Biblioteca de Asurbanipal (669 AEC - 627 AEC), en Nínive.

El erudito Zecharia Sitchin interpreta de modo muy convincente el inicio y el final de este texto, como una descripción de los orígenes del Sistema Solar, y la entrada de un Planeta extraño, que terminó dando origen a la Tierra. Sin embargo, entre medio, esta interpretación se desmorona, pues el texto parece hablar más claramente de seres vivos e inteligentes.

En mi opinión personal, creo que estas interpretaciones pueden conciliarse. Es decir, ¿Qué tal si la formación misma de nuestro Sistema Solar, tal como lo plantea Sitchin, no es más que un reflejo en la materia, a nivel del Sistema Solar, de algo en lo que también estaban participando seres inteligentes de gran poder, tal vez los propios Dioses que crearon este Sistema Solar? Esta podría ser la clave para interpretar correctamente el Enuma Elish.

Los dejo con una traducción del Enuma Elish. Entre corchetes, pondré información o comentarios, sobre todo para indicar la interpretación sitcheana del texto. Recuerden que, según lo que estoy sugiriendo, los personajes de esta Epopeya se refieren tanto a seres inteligentes, como a Planetas.


EL ENUMA ELISH

Cuando en lo alto el cielo no había sido nombrado, no había sido llamada con un nombre abajo la tierra firme; nada más había que el APSU primordial [el Sol], su progenitor, MUMMU [Mercurio] y TIAMAT [Planeta que estaba ubicado en lo que hoy es el Cinturón de Asteroides], la que parió a todos ellos, mezcladas sus aguas como un solo cuerpo.

No había sido entretejida ninguna choza de cañas, no había aparecido marisma alguna. Cuando ningún Dios había recibido la existencia, no llamados por un nombre, indeterminados sus destinos, sucedió que los Dioses fueron formados en su seno.

LAHMU [Marte] y LAHAMU [Venus] fueron hechos, por un nombre fueron llamados. Durante eternidades crecieron en edad y estatura.

ANSHAR [Saturno] y KISHAR [Júpiter] fueron formados, superando a los otros. Prolongaron sus días, acumularon años.

ANU [Urano. Anu es también el Rey de los ANUNNAKI, un grupo de Dioses Alienígenas] fue su hijo, rival de sus propios padres. Sí, ANU, primogénito de ANSHAR, fue su igual. Anu engendró a su imagen a NUDIMMUD [Neptuno. NUDIMMUD, más conocido con los nombres de EA y ENKI, es hijo de ANU].

NUDIMMUD se hizo de sus padres dueño: sabio sin par, perspicaz, fuerte y poderoso, mucho más fuerte que su abuelo ANSHAR. No tenía rival entre los Dioses, sus hermanos. Juntos iban y venían los hermanos divinos, alteraban a TIAMAT al agitarse de un lado para otro. Sí, alteraban el ánimo de TIAMAT con sus risas en la morada del cielo.

APSU no podía acallar sus clamores, y TIAMAT estaba sin habla ante su conducta. Sus actos eran odiosos [...] Aborrecible era su conducta; se hacían insufribles. Entonces APSU, progenitor de los Grandes Dioses, gritó, dirigiéndose a Mummu, su visir:

—¡Oh MUMMU, mi visir, que alegras mi Espíritu! ¡Ven junto a mí y vayamos a TIAMAT!

Fueron y se sentaron ante Tiamat, deliberando acerca de los Dioses, sus primogénitos. APSU, abriendo su boca, dijo a la resplandeciente TIAMAT:

—Su conducta me resulta muy odiosa. De día no encuentro alivio ni reposo de noche. Los destruiré, aniquilaré sus obras, para restaurar la calma. ¡Tengamos descanso!

Tan pronto como TIAMAT lo oyó, se sintió irritada y gritó a su esposo. Gritó llena de enojo, sola en su furor, poniendo amenaza en su tono:

—¿Qué? ¿Vamos a destruir lo que hemos edificado? Su conducta, ciertamente, es enojosa, pero esperaremos con paciencia.

Entonces respondió MUMMU y aconsejó a APSU. Malicioso y desgraciado fue el consejo de MUMMU:

—Destruye, padre mío, la conducta rebelde. Así tendrás quietud de día y reposo de noche.

Cuando APSU lo oyó, su rostro se puso radiante, por el mal que maquinaba contra los Dioses sus hijos. MUMMU lo abrazó por el cuello, sentándose en sus rodillas para besarle.

Pero cuanto habían tramado entre ellos fue repetido entre los Dioses, sus primogénitos. Cuando los Dioses oyeron todo aquello, se agitaron, cayeron luego en silencio y quedaron sin habla.

Soberano en saber, perfecto, ingenioso, EA, sapientísimo, adivinó su conjura. Un Designio Dominante formuló y envió. Su conjuro contrario hizo apto, soberano y santo. Lo recitó e hizo que subsistiera en lo profundo. Derramando el sueño sobre él, permanece despierto del todo.

Cuando a APSU tuvo postrado, cargado de sueño, MUMMU, el consejero, ya no pudo excitarlo. Aflojó su banda, se despojó de la tiara, dejó su aura y se la puso él. Después de encadenar a APSU, lo mató [evidentemente, Neptuno no mató al Sol; esta parte del drama se refiere a los Dioses Inteligentes]. Ató a MUMMU y lo encadenó. Después de haber así establecido su morada sobre Apsu, se apoderó de MUMMU, anillándolo por la nariz.

Después de vencer y pisotear a sus enemigos, EA, asegurado su triunfo sobre los adversarios, descansó en su Cámara Sagrada, sumido en paz profunda. «APSU» la llamó, al asignar los santuarios.

[Según Sitchin, el APSU (nombre babilónico) o ABZU (nombre sumerio), era una Base de EA-ENKI en el Sudeste de África (aparentemente, en la actual Zimbabue). Pero, según su propia interpretación, se supone que la Tierra aún no existía en este momento del relato. Para mí, la solución está en que Ea-Enki se hizo una Morada «ABZU» Extraterrestre, antes de hacerse un ABZU en la Tierra].

Allí mismo, su casa de culto estableció. EA y DAMKINA, su esposa, allí moraron en esplendor [Sitchin no identifica a DAMKINA con ningún Planeta, pero tal vez podamos identificarla con el Planeta Enano ERIS, ubicado más allá de Plutón].

En la Cámara de los Destinos, morada de los hados, un Dios fue engendrado, poderoso y sabio más que los Dioses. En el corazón de APSU fue creado MARDUK [NIBIRU, el Planeta de los ANUNNAKI].

El que le engendró fue EA, su padre; la que lo concibió fue DAMKINA, su madre [obviamente, hablando aquí del Anunnaki MARDUK, no de NIBIRU]. Al pecho de la Diosa fue amamantado. La nodriza que lo crió lo hizo terrible. Seductora era su figura, la luz brillaba en sus ojos. Señorial era su paso, soberano desde antiguo.

Cuando lo vio EA, el padre que lo engendró, se alegró y se iluminó su rostro. Su corazón lleno de gozo. Perfecto lo hizo y doble divinidad le otorgó. Exaltado fue entre todos ellos, en todo excelente. Perfectos eran sus miembros sin medida, imposible de comprender, difícil de percibir.

Cuatro eran sus ojos, cuatro eran sus oídos [aparentemente, una referencia a los 4 satélites que, originalmente, tendría NIBIRU]. Cuando movía sus labios, fuego escapaba de ellos. Grandes eran sus órganos para oír, y los ojos, en número igual, escrutaban todo. Era el más alto de los Dioses [¿Será NIBIRU el Planeta más grande, más grande, incluso, que Júpiter?]. Soberana era su estatura, enormes sus miembros, era alto sobremanera.

—¡Hijito mío, hijito mío! Mi hijo, el Sol, ¡Sol de los cielos!

Revestido del halo de 10 Dioses, era fuerte como ninguno, con todos sus terribles destellos.

* * * * * *

Turbada estaba TIAMAT, desvelada noche y día. Los Dioses, maliciosos, aumentaban la tormenta. Después de haber maquinado el mal en su intimidad, a TIAMAT dijeron los hermanos:

—Cuando dieron muerte a APSU, tu Consorte, no le ayudaste, y te estuviste quieta. Aunque él creó el hacha terrible, tus entrañas se han disuelto y no tenemos reposo. ¡Permanezca en tu ánimo APSU, tu Consorte, y MUMMU, que ha sido derrotado! Sola has quedado.

* * * * * *

[...]

De entre los Dioses, sus primogénitos, que formaban su Asamblea [los 11 satélites del Planeta TIAMAT], elevó ella a KINGU [el Satélite Mayor, nuestra actual Luna], entre ellos lo hizo jefe.

Dirigir las huestes, presidir la Asamblea, alzar las armas para el encuentro, encabezar el combate, ordenar como jefe la batalla... todo esto puso en sus manos, mientras ella lo entronizaba en el Consejo:

—Para ti he pronunciado el conjuro, exaltándote en la Asamblea de los Dioses. Todo poder te he dado para aconsejar a los Dioses. ¡Tú eres el mayor de todos, mi Consorte eres tú! ¡Tus sentencias serán firmes entre todos los ANUNNAKI!

[Según Sitchin, se supone que los ANUNNAKI aún no existen en este momento, pero aquí vemos cómo ellos son mencionados].

Le entregó las Tablillas del Destino, atadas a su pecho:

—Tu mandato será inmutable. Tu Palabra permanecerá.

Tan pronto como KINGU fue exaltado a la jerarquía de ANU [el principal], sobre los Dioses hijos de ella, decretaron el Destino:

—Vuestra Palabra hará remitir el fuego. Humillará al «Arma del Poder». Así de potente es su golpe.

[...]

Humillado llegó ante su padre, ANSHAR, y le habló de este modo, como si fuera TIAMAT:

—No me basta mi mano para someterte.

Sin habla estaba ANSHAR, fija la mirada en el suelo, ceñudo y moviendo la cabeza ante EA. Todos los ANUNNAKI allí se congregaron. Apretando los labios, se sentaron en silencio.

—Ningún Dios, pensaban, podrá darles batalla, enfrentarse con TIAMAT y salir con vida.

El Señor ANSHAR, Padre de los Dioses, se alzó majestuoso, y después de meditar en su corazón, dijo a los ANUNNAKI:

—Aquel cuyo vigor es poderoso nos vengará, el fuerte en la batalla: Marduk, el Héroe.

[...]

—ANSHAR, no te inquietes; relaja tus labios. Iré y lograré el deseo de tu corazón... ¿Acaso es un varón el que se apresta a combatirte? ¡No es más que TIAMAT, una mujer, quien te opone sus armas! ¡Oh, padre mío y creador, alégrate y llénate de gozo! ¡Pronto pisarás la nuca de TIAMAT!

* * * * * *

—Hijo mío, que posees toda sabiduría, calma a Tiamat con tu sagrado Conjuro. Avanza pronto sobre la Carroza de la Tormenta [¡Una Nave Espacial!]. ¡De su presencia no te echarán! ¡Hazlos retroceder!

El Señor se alegró por las palabras de su padre. Exultante su corazón, dijo a su padre:

—Creador de los Dioses, Destino de los Grandes Dioses: Si yo, ciertamente, como vengador tuyo, he de vencer a TIAMAT y salvar vuestras vidas, ¡convoca la Asamblea, fija para mí un Destino Supremo! Cuando juntos en UBSHUKINNA [el lugar de la Asamblea. ¿Estaría este lugar en Saturno, tal vez en su Satélite Mayor, TITÁN?], alegres os hayáis sentado, que mi palabra en vez de la tuya fije los Destinos. Inmutable será cuanto yo haga existir. Ni revocado ni cambiado habrá de ser el mandato de mis labios.

[...]

Cuando oyeron esto LAHMU y LAHAMU, gritaron con fuerza. Todos los IGIGI [los «Observadores», o «Vigilantes», otro grupo de Dioses que se supone que aún no existen en esta época, pero aquí los vemos nombrados] se lamentaron descorazonados:

—¡Qué extraño que hayan tomado tal decisión! No podemos comprender las obras de TIAMAT.

Se dispusieron a emprender el viaje, todos los Grandes Dioses que fijan los Destinos. Llegaron a presencia de ANSHAR, llenando UBSHUKINNA. Se besaron unos a otros en la Asamblea. Hablaban entre sí, mientras se acomodaban para el banquete. Tomaron el pan festivo, compartieron el vino, henchidos de suave licor. Bebían y el fuerte brebaje embebía sus cuerpos. Iban languideciendo al paso que sus ánimos se exaltaban. Fijaron los decretos sobre MARDUK, su vengador. Le erigieron un trono principesco. Frente a sus padres, él se sentó, presidiendo.

—El más venerado eres entre los Grandes dioses. Tu Decreto no tiene rival, tu mandato es ANU [es decir, Regio, Real]. Tú, MARDUK, eres el más venerado de todos los Dioses. [...] Sobre todo el Universo te confiamos el Reinado. Cuando tomes asiento en la Asamblea, prevalecerá tu Palabra. No fallarán tus armas, aniquilarán a tus enemigos. ¡Oh Señor, perdona la vida al que en ti confía, pero quítasela al Dios que eligió el mal!

En medio pusieron una urdimbre [¿Programa Matrix?]. A Marduk, su Primogénito, hablaron:

—Señor, en verdad tu Decreto prevalece entre los Dioses. Si decides crear o destruir, así se hará. Abre tu boca, desaparecerá esta urdimbre. Habla otra vez, y la urdimbre estará completa.

A la palabra de su boca desapareció la urdimbre. Habló de nuevo y se rehízo la urdimbre. Cuando los Dioses, sus padres, vieron el fruto de su Palabra, gozosos le rindieron homenaje:

—¡MARDUK es Rey!

Le entregaron cetro, trono y palu; armas invencibles le dieron, para ahuyentar al adversario. Fijado así el Destino de BEL [otro nombre de MARDUK], los Dioses, sus padres, le pusieron en el camino del éxito y la victoria.

Él se hizo un arco, que marcó como arma suya, añadió además el proyectil, fijó la cuerda. Alzó la maza, la empuñó con su diestra. Arco y carcaj fijó a su costado. Ante sí envió el relámpago, de llama abrasadora llenó su cuerpo. Hizo luego una red [la Fuerza de Gravedad, según Sitchin] para envolver en ella a TIAMAT.

Los 4 Vientos [Satélites de Nibiru] sujetó para que nada de ella escapara: el Viento Sur, el Viento Norte, el Viento Este, el Viento Oeste.

Al costado apretó la red, regalo de su padre ANU. Soltó a IMHULLU, el «Viento Maligno» [para Sitchin, un satélite de Urano cedido a NIBIRU, aunque en otros relatos mesopotámicos, Sitchin traduce esta palabra como Radiación Atómica], el Torbellino [en otros relatos, una especie de aeronave-helicóptero Anunnaki], el Huracán, el Viento Cuádruple, el Viento Séptuble, el Ciclón, el Viento Incontenible [al parecer, en este punto del relato, NIBIRU tiene 11 Satélites, al igual que TIAMAT].

Luego soltó los Vientos que había sujetado: Los siete, para remover las entrañas de TIAMAT, se alzaron a su zaga. El Señor agitó entonces la Tempestad, su arma poderosa. Montó en la Carroza de la Tormenta, terrible e irresistible. Un cuarteto preparó y le enganchó: Matador, Implacable, Hollador, y Veloz. Afilados, ponzoñosos eran sus dientes. Diestros en asolar, hábiles en destruir.

* * * * * *

Circundada de un halo terrible aparecía su cabeza. El Señor avanzó y siguió su camino, contra la furiosa TIAMAT dirigió su rostro. En sus labios llevaba un [...] de pasta roja; su mano empuñaba una planta para vencer al veneno.

Entonces, en torno a él se arremolinaron los Dioses. El Señor se dirigió a escrutar el costado de TIAMAT, y de KINGU, su consorte, para conocer la trama cuya maldición, ante su mirada, queda deshecha, su voluntad se dispersa y su acción se confunde.

Y cuando los Dioses, sus auxiliares, que marchaban a su lado, vieron al héroe valeroso, su vista se turbó. Lanzó un grito Tiamat, sin volver el cuello,
con un brutal desafío en sus labios:

—¡Demasiado importante eres para el Señor de los Dioses, como para alzarse contra ti! ¿Se han congregado en su lugar o en el tuyo?

Pero el Señor, suscitando la Tormenta, su arma poderosa, a la furiosa Tiamat lanzó estas palabras:

—Con fuerza te alzaste, mucho te has exaltado; en tu corazón te propusiste provocar la lucha, de forma que los hijos rechacen a sus padres, y tú misma que los engendraste, odias [...]. Engrandeciste a KINGU para que fuera tu Consorte. Su mando, que en derecho no le pertenece, opusiste al de ANU. Contra ANSHAR, Rey de los Dioses, maquinas el mal; contra los Dioses, mis padres, afirmaste tu maldad. Por mucha que sea tu fuerza, por afiladas que sean tus armas, ¡Ponte en pie, para que tú y yo trabemos singular combate!

Cuando oyó esto TIAMAT, se volvió como posesa, como si perdiera la razón. Con fuerza gritó TIAMAT furiosa. Hasta las raíces temblaron sus piernas. Recitó un Conjuro, lanzó su Encantamiento, mientras los Dioses Guerreros aguzaban sus armas.

Entonces entablaron la lucha TIAMAT y MARDUK, el más sabio entre los Dioses, trabaron combate singular, se atenazaron en la pelea. Desplegó su red [Fuerza de Gravedad] el Señor para atraparla. El Viento Maligno, que seguía detrás, le soltó en el rostro.

Cuando Tiamat abría su boca para devorarlo, por ella le lanzó el Viento Maligno para que no cerrara los labios. Cuando los Vientos Salvajes llenaron su vientre, su cuerpo quedó hinchado, la boca abierta.

Lanzó él su proyectil, que atravesó su vientre, le desgarró las entrañas, le destrozó el corazón. Dominándola así, acabó con su vida. Arrojó su funda para alzarse sobre ella.

Después que el Señor dio muerte a TIAMAT, su banda [de satélites] quedó destrozada, su tropa desbaratada.

[...]

Pero a KINGU, que había sido hecho su jefe, lo ató y entregó a UGGAE [?]. Las Tablillas del Destino, que en derecho no eran suyas, le arrebató, les puso un sello y las apretó contra su pecho. [...]

* * * * * *

Y se volvió a TIAMAT, a la que había atado. Pisó el Señor las piernas de TIAMAT, y con su maza despiadada destrozó su cráneo. Cortó las arterias de su sangre, que el Viento Norte llevó a lugares ignorados.

Al ver todo esto, sus padres se llenaron de gozo y alegría, y a él acudieron con presentes, para rendirle homenaje. Se detuvo entonces el Señor para ver el cuerpo muerto, porque iba a desmembrar al monstruo y hacer obras estupendas.

La partió como una concha en dos partes; una mitad alzó y la puso como un techo, el cielo [el Cinturón de Asteroides], fijó una barrera y puso Guardianes, a los que mandó que no dejaran escapar las aguas.

Cruzó los cielos y revisó sus regiones. Recuadró el cuartel de APSU, la morada de NUDIMMUD, según medía el Señor las dimensiones de APSU. La Gran Morada, su semejanza, fijó como ESHARRA [el AFELIO, o punto más lejano al Sol de la órbita de NIBIRU, según Sitchin]. La Gran Morada, ESHARRA, que hizo como el Firmamento. ANU, ENLIL y EA recibieron sus lugares.

[...]

Cuando oye MARDUK las palabras de los Dioses, su corazón le impulsa a realizar obras estupendas. Abre su boca y se dirige a EA. Para comunicar sus planes habla a EA,
para comunicar el plan que ha concebido en su corazón:

—Amasaré la sangre y haré que haya huesos. Crearé una criatura salvaje: «Hombre» se llamará. Cierto, crearé un hombre salvaje. Tendrá que estar al servicio de los Dioses, para que ellos vivan sin cuidado. Con inteligencia cambiaré la vida de los Dioses. Venerados por igual, en dos grupos estarán divididos.

EA respondió, y le dirigió una palabra, para exponerle un plan en beneficio de los Dioses:

—Que sea entregado uno sólo de sus hermanos; sólo éste perecerá para que sea formada la Humanidad. Que se junten aquí los Grandes Dioses en Asamblea, que el culpable sea entregado para que ellos permanezcan.

Convocó MARDUK en asamblea a los grandes dioses. Graciosamente los presidía y daba instrucciones. A sus sentencias prestaron atención los Dioses. El Rey dirigió una palabra a los ANUNNAKI:

—Si su declaración fue sincera, digan ahora la verdad y júrenla por mí. ¿Quién provocó la revuelta, provocó a Tiamat a rebeldía y azuzó el combate? Sea entregado el que maquinó la rebelión. ¡Con su culpa le haré cargar para que viváis en paz!

Los IGIGI, los Grandes Dioses, le replicaron, a LUGAL DIMMERANKIA, Consejero de los Dioses, su Señor:

—Fue KINGU quien maquinó la Rebelión, quien hizo rebelde a TIAMAT, quien azuzó el combate.

Lo ataron y llevaron a presencia de EA. Le cargaron con su culpa y le cortaron las venas. De su sangre formaron la Humanidad, a la que él impuso la servidumbre, dejando libres a los Dioses.

[...]

Después de ordenar todas las normas, a los ANUNNAKI del Cielo y de la Tierra asignó sus porciones. Los ANUNNAKI abrieron su boca, y dijeron a MARDUK, su Señor:

—Ahora, Señor, ya que nos has liberado, ¿qué homenaje te rendiremos? Edificaremos un santuario en tu honor, que se llamará «La Cámara de nuestro Reposo Nocturno». ¡Que en él reposemos! ¡Edifiquemos un Santuario, un lugar para su morada! El día en que lleguemos, reposaremos en él.

Cuando MARDUK lo oyó, sus facciones brillaron como el día:

—Como el de la alta Babilonia, cuya edificación solicitasteis, su obra de ladrillo sea realizada. «El Santuario» se llamará.

A la obra se pusieron los ANUNNAKI, durante un año fabricaron ladrillos. Al llegar el segundo año, levantaron el tope de ESAGILA [el ZIGGURAT de MARDUK en Babilonia] igual a APSU. Después de levantar una torre escalonada tan alta como APSU, pusieron allí una morada para MARDUK, ENLIL y EA. En su presencia la adornaron con esplendor. Hacia abajo miran sus cuernos, a la base de ESHARRA.

Cuando concluyeron la obra de ESAGILA, los mismos ANUNNAKI levantaron sus Santuarios. [...] todos se reunieron, [...] edificaron para su morada. A los Dioses sus padres, sentó en su banquete:

—Esta es Babilonia, lugar de vuestra casa. Festejad en su recinto, llenad sus anchas plazas.

Ocuparon sus tronos los Grandes Dioses. A beber y a banquetear se pusieron.

Después de festejar allí, en ESAGILA, la espléndida, celebrados sus ritos, habiendo establecido las leyes y sus portentos. Todos los Dioses repartieron las estancias del Cielo y de la Tierra.

Los 5 Grandes Dioses ocuparon sus tronos. Los 7 Dioses del Destino pusieron a los 300 en el cielo. ENLIL alzó el arco, su arma, y lo puso ante ellos. Los Dioses, sus padres, vieron la red que había hecho.

[...]


Los Sumerios y el Planeta Nibiru

sábado, 6 de diciembre de 2008

Guerras de Hombres y Dioses

Por Xentor Xentinel


SARGÓN (SIGLO 24 AEC)

Por el año 2371 AEC, en la lejana Mesopotamia, un joven ambicioso tomó el poder. Se le llamó Sharru-Kin, el «Gobernante Justo», pero nuestros libros de texto le llaman Sargón I. Construyó una nueva capital, a la que llamó Agadé, y estableció el reino de Acad.

La lengua acadia, escrita en forma de cuña (cuneiforme), fue la lengua madre de todas las lenguas semitas, de las cuales todavía están en uso el hebreo y el árabe.

Sargón, que gobernó durante la mayor parte del Siglo 24 AEC, atribuyó su largo reinado (54 años) al estatus especial que le concedieran los Grandes Dioses, que le hicieron «Supervisor de Ishtar, Sacerdote Ungido de Anu, Gran Pastor Justo de Enlil».

Según escribió Sargón, fue Enlil el que le dio la región que va desde el Mediterráneo hasta el Golfo Pérsico. Por tanto, Sargón llevaba hasta «las puertas de la Casa de Enlil» a los Reyes cautivos, atados con cuerdas a los collares de perro que les ponían alrededor del cuello.

En una de sus campañas por los Montes Zagros, Sargón vivenció las mismas hazañas divinas que los combatientes de Troya presenciarían mil años después. Cuando «estaba entrando en el país de Warahshi... intentando proseguir su avance en la oscuridad... Ishtar hizo que la luz brillara sobre él». Así pudo Sargón «atravesar las tinieblas» de la oscuridad mientras dirigía a sus tropas a través de los pasos montañosos del actual Luristán.


NARAM-SIN (SIGLO 23 AEC)

La dinastía acadia que comenzara Sargón alcanzó su culminación bajo su nieto Naram-Sin («Aquel al que ama el dios Sin»), quien ascendió al trono el 2291 AEC. Las conquistas de Naram-Sin se debieron a que su dios le había concedido un arma única, el «Arma del Dios», y también a que los otros Dioses le habían dado su consentimiento explícito —o incluso le habían invitado— a entrar en sus regiones.

La principal incursión de Naram-Sin fue en dirección noroeste, y entre sus conquistas estuvo la de la Ciudad-Estado de Ebla, cuyo archivo de 20.000 Tablillas de Arcilla, ha provocado un enorme interés científico:

«Aunque desde los tiempos de la separación de la humanidad ningún Rey había llegado a destruir Arman e Ibla, el dios Nergal abrió el sendero para el poderoso Naram-Sin, y le dio Arman e Ibla. También le dio como regalo desde Amanus, la Montaña de los Cedros, hasta el Mar Superior», es decir, el Mediterráneo.

Del mismo modo que Naram-Sin podía atribuir sus victoriosas campañas al hecho de haber tenido en cuenta las órdenes de sus Dioses, su caída se atribuyó también al hecho de haber ido a guerrear contra el mundo de los Dioses.

Los expertos han recompuesto, con fragmentos de diferentes versiones, un texto que ha recibido el título de La Leyenda de Naram-Sin.

Hablando en primera persona, Naram-Sin explica en este relato de aflicciones que sus problemas comenzaron cuando la diosa Ishtar «cambió sus planes» y los Dioses les dieron su bendición a los «siete Reyes, hermanos, gloriosos y nobles. Sus tropas ascendían a 360.000».

Llegando de lo que ahora es Irán, invadieron las tierras montañosas de Gutium y Elam al este de Mesopotamia, y llegaron a amenazar a la misma Acad. Naram-Sin les preguntó a los Dioses qué debía hacer, y le dijeron que dejara a un lado las armas y que, en vez de ir a combatir, se fuera a dormir con su mujer (pero, por algún motivo profundo, que evitara hacer el amor).

Pero Naram-Sin, diciendo que iba a confiar en sus propias armas, decidió atacar al enemigo a despecho del Consejo de los Dioses.

«Con la llegada del primer año, envié a 120.000 hombres, pero ninguno volvió vivo», confesó Naram-Sin en su inscripción. Gran cantidad de tropas fueron aniquiladas durante el segundo y el tercer años, y Acad comenzó a sucumbir ante la muerte y el hambre.

En el cuarto aniversario de aquella guerra no autorizada, Naram-Sin apeló al gran Enki para que desautorizara a Ishtar y expusiera su caso ante el resto de los Dioses. Éstos le aconsejaron que desistiera en su lucha, y le prometieron que «en los días por venir, Enlil traerá la perdición sobre los Hijos del Mal», y Acad tendrá un respiro.


LA CATÁSTROFE (SIGLO 21 AEC)

La prometida era de paz duró alrededor de 3 Siglos, durante los cuales Sumer, la parte más antigua de Mesopotamia, reemergió como centro de la realeza; y los centros urbanos más antiguos del mundo antiguo —Ur, Nippur, Lagash, Isin, Larsa— florecieron de nuevo.

Sumer fue, bajo los reyes de Ur, el centro de un imperio que abarcaba la totalidad del Oriente Próximo de la antigüedad. Pero en el año 2025 AEC, el país se convirtió en el campo de batalla de lealtades encontradas y de ejércitos oponentes. Y, entonces, aquella gran civilización —la primera civilización conocida del hombre— sucumbió a una catástrofe de proporciones sin precedentes.

Fue un acontecimiento fatídico que fue recogido en los relatos bíblicos como la destrucción de Sodoma y Gomorra. Fue un acontecimiento cuyo recuerdo pervivió por mucho tiempo, siendo conmemorado y llorado en numerosos poemas, que dan una descripción gráfica del caos y la desolación que cayeron sobre el centro de aquella antigua civilización.

Fue, según afirman los textos mesopotámicos, una catástrofe que cayó sobre Sumer como resultado de una decisión del Consejo de los Dioses.

Llevó casi un siglo repoblar el sur de Mesopotamia, y otro siglo más hasta reponerse por completo de la aniquilación divina. Para entonces, el centro del poder mesopotámico se había desplazado hacia el norte, a Babilonia.

Allí surgiría un nuevo imperio, que se proclamaría a un ambicioso dios, Marduk, como deidad suprema.


HAMMURABI (SIGLO 18 AEC)

Hacia el 1800 AEC, Hammurabi, rey que se hiciera famoso por su código legal, ascendió al trono de Babilonia y empezó a extender sus fronteras. Según sus inscripciones, los Dioses no sólo le decían cuándo debía lanzar sus campañas militares, sino que, además, dirigían literalmente sus ejércitos:

«Mediante el poder de los Grandes Dioses el Rey, amado del dios Marduk, restableció los cimientos de Sumer y Acad. Por mandato de Anu, y con Enlil al frente de su ejército, con los portentosos poderes que los Grandes Dioses le habían dado, no encontró rival en el ejército de Emutbal y su rey Rim-Sin...».

Para superar a sus enemigos, el dios Marduk le concedió a Hammurabi una «poderosa arma» llamada el «Gran Poder de Marduk»:

«Con la Poderosa Arma con la cual Marduk proclamaba sus victorias, el héroe [Hammurabi] venció en la batalla a los ejércitos de Eshnuna, Subartu y Gutium... Con el "Gran Poder de Marduk" venció a los ejércitos de Sutium, Turukku, Kamu... Con el Portentoso Poder que Anu y Enlil le habían dado derrotó a todos sus enemigos hasta el país de Subartu».

Pero no pasó mucho tiempo antes de que Babilonia tuviera que compartir su poder con un nuevo rival en el norte: Asiria, donde no se proclamó a Marduk como dios supremo, sino al dios barbado Assur («El Que Todo lo Ve»).


EL REINO HITITA (SIGLOS 18-13 AEC)

El Reino Hitita floreció hacia el 1750 AEC, e inició su declive 500 años más tarde, cuando los Hititas se vieron acosados por los Aqueos, cuyo ataque sobre el extremo occidental de Asia Menor, fue inmortalizado por Homero en La Ilíada.

Durante los Siglos anteriores a la Guerra de Troya, los hititas extendieron sus dominios hasta alcanzar proporciones imperiales, sosteniendo que lo habían hecho por mandato de su dios supremo Teshub («El de las tormentas»). Al parecer, se trata del que los sumerios conocieron como Ishkur, hijo menor de Enlil.

Teshub también era conocido como el «Dios de la Tormenta Cuya Fuerza Causa Muertes», y los Reyes Hititas sostenían que, en ocasiones, el mismo dios echaba una mano en la batalla.

El Rey Murshilis, por ejemplo, escribió que una vez, «El Poderoso Dios de la Tormenta», «mostró su divino poder y lanzó un rayo» al enemigo, propiciando su derrota. Ayudando también a los Hititas en la batalla estaba la diosa Ishtar, también conocida como la «Dama del Campo de Batalla». Ella misma, desde el cielo, «bajaba para aplastar a los países hostiles».

La influencia de los hititas se extendió por el sur hasta Canaán, pero no llegaron allí como conquistadores, sino como colonos. Trataron a Canaán como zona neutral, sin establecer ninguna pretensión sobre ella, a diferencia de la actitud mantenida por los egipcios.

(Porque, una y otra vez, los Faraones, sirvientes de Marduk, intentaron extender sus dominios por el norte hasta Canaán y el Líbano).

Las inscripciones de los hititas sugieren que éstos iban a la guerra sólo cuando los Dioses daban la orden, que al enemigo se le daba la ocasión de rendirse pacíficamente antes del inicio de las hostilidades, y que, una vez ganada la guerra, los hititas se daban por satisfechos con los tributos y la toma de cautivos: las ciudades no eran saqueadas y la población no era masacrada.


LA BATALLA DE MEGGIDO (SIGLO 15 AEC)

Pero el año 1470 AEC, el Faraón Tutmosis III derrotó finalmente a una coalición de reyes cananeos en Megiddo, y tuvo el orgullo de decir en sus inscripciones:

«Después, su majestad fue al norte, saqueando ciudades y asolando poblaciones».

Acerca de un Rey vencido, el Faraón escribió:

«Asolé sus ciudades, incendié sus poblaciones, e hice montículos de ellas. Nunca podrán volver a asentarse allí. Capturé a todas sus gentes. Hice prisioneros. Me llevé sus ingentes ganados, así como sus bienes. Le quité todos los recursos vitales. Segué sus cereales y talé todas sus arboledas y sus hermosos árboles. Lo destruí por completo».

Y todo esto lo hizo, según escribió el faraón, con la aprobación de Amón-Ra (Marduk), su dios.


EL DIOS DE ISRAEL (SIGLO 15 AEC)

El dios Amón, a cuyas órdenes de batalla atribuían los egipcios su crueldad, encontró la horma de su zapato en el Dios de Israel.

El año 1434 AEC, Jehovah (al parecer, otro nombre para Ishkur), golpeó a Egipto con una serie de aflicciones que no sólo buscaban suavizar el corazón de su soberano, sino que también pretendían ser un «castigo contra todos los Dioses de Egipto».

La milagrosa liberación de los israelitas del cautiverio de Egipto en dirección a la Tierra Prometida se atribuye en el relato del Éxodo a la intervención directa de Jehovah en aquellos trascendentales acontecimientos:

«Y viajaron desde Sukot y acamparon en Etham, al borde del desierto. Y Jehovah iba delante de ellos, de día en un pilar de nube para dirigirles el camino, y de noche en un pilar de fuego para darles luz».

Después sobrevino una batalla naval de la cual el Faraón prefirió no dejar inscripciones. Sabemos de ella por el Libro del Éxodo:

«Y el corazón del Faraón y de sus sirvientes se tornó duro con respecto al pueblo... Y los egipcios salieron en su persecución, y los sorprendieron acampados junto al mar... Y Jehovah hizo retroceder al mar con un fuerte viento del este toda aquella noche, y secó las aguas. Y las aguas se separaron. Y los Hijos de Israel cruzaron por mitad del mar, sobre tierra seca...».

Al romper el día, cuando los egipcios se dieron cuenta de lo que había ocurrido, el Faraón dio la orden de que los carros siguieran a los israelitas. Pero:

«Y sucedió que, en la vigilia matutina, Jehovah contempló el campamento de los egipcios desde el pilar de fuego y nube. Y sembró la confusión en el campamento egipcio y aflojó las ruedas de sus carros, haciendo dificultosa su conducción. Y los egipcios dijeron: "Huyamos de los israelitas, pues Jehovah lucha por ellos contra Egipto"».

Pero el soberano egipcio, en su persecución a los israelitas, ordenó a sus carros que prosiguieran con el ataque. El resultado fue calamitoso para los egipcios:

«Y las aguas volvieron, y cubrieron a carros y jinetes y a todo el ejército del Faraón que les seguía. No quedó ni uno de ellos... E Israel contempló el gran poder que Jehovah había mostrado sobre los egipcios».


LA BATALLA DE KADESH (SIGLO 13 AEC)

El lenguaje bíblico es casi idéntico al utilizado por un Faraón posterior, Ramsés II, para describir la milagrosa aparición de Amón-Ra junto a él en una batalla decisiva sostenida contra los hititas en el 1286 AEC.

En la batalla, que tuvo lugar en la Fortaleza de Kadesh, en el Líbano, se enfrentaron cuatro divisiones del faraón Ramsés II contra las fuerzas movilizadas por el Rey Hitita Muwatallis desde todas las partes de su imperio.

Concluyó con la retirada de los egipcios, cortando en seco la embestida de éstos por el norte hacia Siria y Mesopotamia. También agotó los recursos hititas, debilitándoles y dejándoles al descubierto.

La victoria de los hititas pudo haber sido más decisiva, pues a punto estuvieron de capturar al mismo Faraón. Sólo se han encontrado partes de inscripciones hititas que tratan de esta batalla. Pero Ramsés, a su regreso a Egipto, vio conveniente describir con detalle su milagroso escape.

En las inscripciones de las paredes del templo, acompañadas por detalladas ilustraciones, Ramsés cuenta que los ejércitos egipcios llegaron a Kadesh y acamparon al sur, preparándose para la batalla. Pero, sorprendentemente, los enemigos hititas no se lanzaron al combate.

Entonces, Ramsés ordenó a dos de sus divisiones que avanzaran hacia la Fortaleza. Fue entonces cuando aparecieron de la nada los carros hititas, atacando por detrás a las divisiones que avanzaban, y provocando el caos en los campamentos de las otras dos divisiones.

Cuando, presas del pánico, las tropas egipcias se pusieron en fuga, Ramsés se dio cuenta de pronto de que «Su Majestad estaba totalmente solo con su guardia personal». Y «cuando el Rey miró detrás de sí, vio que estaba bloqueado por 2.500 carros» de los hititas.

Abandonado por sus oficiales, aurigas e infantería, Ramsés se volvió a su dios, recordándole que se encontraba en aquel aprieto por haber seguido sus órdenes:

«Y Su Majestad dijo: "¿Y ahora qué, Padre mío Amón? ¿Acaso un padre va a olvidar a su hijo? ¿Acaso he hecho algo sin ti? Todo lo que hice o dejé de hacer, ¿No fue de acuerdo con tus mandatos?"».

Al recordar al dios egipcio que el enemigo se debía a otros dioses, Ramsés siguió preguntando:

«¿Qué son estos asiáticos para ti, Oh Amón? Estos desgraciados que no saben nada de ti, Oh Dios».

Y mientras Ramsés seguía implorando a su dios Amón para que le salvara, pues los poderes del dios eran mayores que los de «millones de soldados de a pie, de cientos de miles de aurigas», sucedió el milagro: ¡El dios apareció en el campo de batalla!

«Amón me escuchó cuando le llamé. Extendió su mano sobre mí y me regocijé. Se puso detrás de mí y gritó: "¡Adelante! ¡Adelante! ¡Ramsés, amado de Amón, estoy contigo!"».

Y, siguiendo el mandato de su dios, Ramsés rompió entre las tropas enemigas. Bajo la influencia del dios, los hititas se debilitaron inexplicablemente: «Bajaban los brazos, eran incapaces de disparar sus flechas, ni de levantar sus lanzas».

Y se decían unos a otros: «No es un mortal el que está entre nosotros: es un poderoso dios. Sus hazañas no son las hazañas de un hombre. Un dios está entre sus miembros».

Así, sin oposición, matando enemigos a diestra y siniestra, Ramsés se las compuso para escapar.

Tras la muerte de Muwatallis, Egipto y el Reino Hitita firmaron un tratado de paz, y el Faraón reinante tomó a una princesa hitita para que fuera la esposa principal.

Era necesaria la paz, porque tanto los hititas como los egipcios sufrían cada vez más los ataques de los «Pueblos del Mar»: invasores de Creta y de otras islas griegas.

Éstos se habían afianzado en las costas mediterráneas de Canaán hasta convertirse en los Filisteos bíblicos, pero sus ataques sobre el mismo Egipto fueron rechazados por el Faraón Ramsés III, que conmemoró las escenas de la batalla en las paredes del templo.

Éste atribuyó sus victorias a su estricta adhesión a «los planes del Todo Señorío, mi augusto y divino padre, el Señor de los Dioses». Era a este dios, Amón-Ra, a quien había que atribuir las victorias: pues era «Amón-Ra el que iba detrás de él, destruyéndolos».


LA GUERRA DE TROYA (SIGLO 12 AEC)

Una de las guerras sobre las que más se ha fantaseado, cuando «el amor hizo que se botasen un millar de navíos», fue la Guerra de Troya, entre los Aqueos griegos y los Troyanos. La declararon los griegos para obligar a los troyanos a devolver a la hermosa Helena a su esposo legítimo.

Durante mucho tiempo se creyó que la Guerra de Troya, e incluso la misma Troya, no eran más que mitología. Pero en la actualidad, sabemos que Troya existió realmente, y que estaba emplazada en lo que hoy es el Monte Hissarlik, en el Oeste de Turquía.

También se acepta que la Guerra de Troya fue una realidad histórica que tuvo lugar hacia el 1200 AEC. Fue entonces, según las fuentes griegas, cuando hombres y Dioses lucharon hombro con hombro.

Sin embargo, en un relato épico griego, el Kypria, se daba a entender que esta guerra fue premeditada por el gran dios Zeus (al parecer, Utu-Shamash, hijo de Nannar-Sin y nieto de Enlil):

«Hubo un tiempo en que miles y miles de hombres sobrecargaban el amplio seno de la Tierra. Y por compasión a ellos, Zeus, en su gran sabiduría, decidió aligerar la carga de la Tierra.

»De modo que provocó la contienda de Ilion (Troya) a tal fin: para, a través de la muerte, provocar un vacío en la raza de los hombres».

Homero, el rapsoda griego que hizo el relato de los acontecimientos de esta guerra en La Ilíada, culpaba a los Dioses por su capricho al instigar el conflicto y por haberlo vuelto y revuelto hasta hacerle alcanzar tan grandes proporciones.

Al actuar de forma directa o indirecta, a veces de modo visible y a veces sin ser vistos, los distintos dioses empujaban a los actores principales de este drama humano a su capricho. Y detrás de todo esto estaba Jove (Júpiter/Zeus):

«Mientras los otros Dioses y los guerreros en el campo dormían profundamente, Jove estaba bien despierto, pues estaba pensando cómo honrar a Aquiles y destruir a mucha gente en los barcos de los aqueos».

Aún antes de entablarse la batalla, en el 1194 AEC, el dios Apolo comenzó las hostilidades:

«Se sentó lejos de los barcos con el rostro tan oscuro como la noche, y su arco de plata llevaba la muerte cada vez que disparaba una flecha en medio de ellos [los aqueos]... Durante 9 días enteros disparó sus flechas entre la gente... Y a lo largo de todo el día estaban ardiendo las piras de los muertos».

Cuando ambos bandos acordaron posponer las hostilidades en el 1184 AEC, con el fin de que sus líderes pudieran decidir la cuestión en un combate singular mano a mano, los Dioses, disgustados, le dijeron a Minerva:

«Métete entre las huestes de troyanos y aqueos, e ingéniatelas para que los troyanos sean los primeros en romper su juramento y caigan sobre los aqueos».

Entusiasmada con su misión, Minerva «cruzó el cielo como un meteoro brillante... con una cola ígnea de luz como estela». Más tarde, para que la terrible guerra no se detuviera por la noche, Minerva convirtió la noche en día iluminando el campo de batalla:

«Levantó el grueso velo de la oscuridad de sus ojos, y gran cantidad de luz cayó sobre ellos, tanto en el lado donde estaban los barcos como en donde rugía el combate. Y los aqueos pudieron ver a Héctor y a todos sus hombres».

Mientras crecía la violencia en las batallas, arrojando en ocasiones a un héroe contra otro, los Dioses no perdían de vista a otros guerreros destacados, abalanzándose para sacar de un aprieto a un héroe en apuros, o para tener dispuesto un carro sin auriga.

Pero cuando los Dioses y las Diosas se encontraban en bandos opuestos y empezaban a hacerse daño unos a otros, Zeus detenía el combate y les ordenaba que se mantuvieran aparte de la lucha de los mortales.

Aunque la tregua no duraba demasiado, pues muchos de los principales combatientes eran hijos de Dioses o Diosas (con parejas humanas). Marte se enfureció enormemente cuando su hijo Ascálafo resultó muerto al ser atravesado por un aqueo. Y le anunció a los otros Inmortales:

«No me culpéis, oh Dioses que moráis en el cielo, si voy a los barcos de los aqueos y vengo la muerte de mi hijo, aún cuando al final sea alcanzado por el Rayo de Jove y yazga entre sangre y polvo en medio de los cadáveres».

Homero escribió:

«Mientras los Dioses se mantenían a distancia de los guerreros mortales, los aqueos predominaban, pues Aquiles, que durante largo tiempo se había negado a pelear, estaba ahora con ellos».

Pero a la vista de la creciente ira de los Dioses, y de la ayuda que los aqueos estaban teniendo ahora con el semidiós Aquiles, Jove cambió de opinión:

«"Por mi parte, permaneceré aquí, sentado en el Monte Olimpo, y observaré tranquilamente. Pero vosotros meteos entre troyanos y aqueos, y que cada uno ayude a su bando según su disposición".

»Así habló Jove, y dio la orden de combatir. Por lo que los Dioses tomaron sus distintos bandos y fueron a la batalla».


TIGLAT-PILESAR (SIGLO 12 AEC)

Mientras Babilonia se metía con los países del sur y del este, los asirios extendieron sus dominios hacia el norte y hacia el oeste, hasta «el país del Líbano, a orillas del Gran Mar». Eran países que estaban en los dominios de los dioses Ninurta y Adad (Ishkur-Jehovah), y los Reyes Asirios tomaban buena cuenta de lanzar sus campañas por mandato explícito de estos Grandes Dioses.

Así, Tiglat-Pilesar I conmemoró sus guerras, en el Siglo 12, con las siguientes palabras:

«Tiglat-Pilesar, el rey legítimo, Rey del Mundo, Rey de Asiria, Rey de las Cuatro Regiones de la Tierra: El valeroso héroe, guiado por los mandatos dignos de confianza de Assur y Ninurta, los Grandes Dioses, sus Señores, venciendo así a sus enemigos...

»Por orden de Mi Señor Assur, conquisté por mi mano desde más allá del bajo río Zab hasta el Mar Superior, que está en el oeste. Tres veces marché contra los países Nairi... Hice que 30 Reyes de los países Nairi se postraran a mis pies. Tomé rehenes de ellos, y recibí como tributo suyo caballos dóciles al yugo...

»Por mandato de Anu y Adad, los Grandes Dioses, mis Señores, fui a las montañas del Líbano, y corté vigas de cedro para los templos de Anu y Adad».

Al asumir el título de «Rey del Mundo, Rey de las Cuatro Regiones de la Tierra», los Reyes Asirios desafiaban directamente a Babilonia, pues ésta dominaba la antigua región de Sumer y de Acad.

Para legitimizar su afirmación, los Reyes Asirios tenían que tomar el control de aquellas antiguas ciudades donde los Grandes Dioses tuvieron sus hogares en los días de antaño. Pero el camino hasta esas ciudades estaba bloqueado por Babilonia.


SALMANASAR III (SIGLO 9 AEC)

La hazaña la logró Salmanasar III en el Siglo 9 AEC, que dijo en sus inscripciones:

«Marché contra Acad para vengar... e infligir la derrota... entré en Kutha, Babilonia y Borsippa.

»Ofrecí sacrificios a los dioses de las ciudades sagradas de Acad. Continué río abajo hasta Caldea, y recibí tributo de todos los Reyes de Caldea...

»En aquel tiempo, Assur, el Gran Señor... me dio el cetro, el báculo... todo lo que hacía falta para gobernar al pueblo.

»Yo sólo actuaba bajo los mandatos dignos de crédito que me daba Assur, el Gran Señor, Mi Señor, que me ama».

En el relato de sus distintas campañas, Salmanasar afirmaba que alcanzó sus victorias gracias a las armas que le proporcionaban los Dioses:

«Combatí con la Fuerza Poderosa que Assur, Mi Señor, me había dado. Y con las potentes armas que Nergal, mi guía, me había regalado».

Se dice que el Arma de Assur tenía un «fulgor aterrador». En una guerra con Adini, el enemigo huyó al ver «el aterrador Fulgor de Assur. Esto les sobrecogió».


SENAQUERIB (SIGLO 7 AEC)

Tras varios intentos, Babilonia fue saqueada al fin por el Rey Asirio Senaquerib en el 689 AEC. Pero esto sólo pudo ocurrir porque su propio dios, Marduk, se enfureció con su rey y con su pueblo, decretando que «70 años será la medida de su desolación»: exactamente lo mismo que decretara posteriormente el Dios de Israel para Jerusalén.

Al someter la totalidad de Mesopotamia, Senaquerib pudo asumir al fin el ansiado título de «Rey de Sumer y Acad».

En sus inscripciones, Senaquerib relató también sus campañas militares a lo largo de la costa del Mediterráneo, que le llevaron a combatir con los egipcios a las puertas de la Península del Sinaí.

La lista de ciudades conquistadas parece un capítulo del Antiguo Testamento: Sidón, Tiro, Biblos, Akko, Ashdod, Ascalón, ciudades fortificadas que Senaquerib «aplastó» con la ayuda de «el sobrecogedor Fulgor, el Arma de Assur, Mi Señor».



Los relieves que ilustran sus campañas (como el que representa el asedio de Lakish) muestran a los atacantes utilizando proyectiles con forma de cohete contra sus enemigos.

En las ciudades conquistadas, Senaquerib mató a sus delegados y patricios, y colgó sus cuerpos en postes que dispuso alrededor de la ciudad. A los ciudadanos normales los consideró prisioneros de guerra.



En cierto objeto, conocido como el Prisma de Senaquerib, se ha conservado una inscripción histórica en la cual éste hace mención del sometimiento de Judá y de su ataque a Jerusalén.

La disputa que Senaquerib tuvo con su Rey, Ezequías, fue debida al hecho de que éste tenía prisionero a Padi, rey de la ciudad filistea de Ecrón, «que era leal por su solemne juramento al dios Assur».

Senaquerib escribió:

«Al igual que hice con Ezequías de Judá, que no se sometió a mi yugo, puse sitio a 46 de sus ciudades fortificadas y fuertes amurallados, así como a incontables poblaciones de los alrededores [...]. Al mismo Ezequías hice prisionero en Jerusalén, su residencia real. Como a un pájaro en una jaula lo rodeé de terraplenes [...]. Las ciudades que había saqueado las separé de su país y se las entregué a Mitini, Rey de Ashdod; Padi, Rey de Ecrón; y Silibel, Rey de Gaza. Reduciendo así su reino».

El sitio de Jerusalén ofrece varios detalles significativos. No hubo un motivo directo, sino indirecto: que estuviera retenido allí contra su voluntad el leal Rey de Ecrón.

El «sobrecogedor Fulgor, el Arma de Assur», que empleó para «aplastar las ciudades fortificadas» de Fenicia y Filistea, no se utilizó contra Jerusalén. Y el habitual final de las inscripciones —«Luché con ellos y les infligí la derrota»— no aparece en el caso de Jerusalén. Senaquerib se limitó a reducir el tamaño de Judea, entregando las regiones periféricas a los Reyes vecinos.

Además, la habitual afirmación de que un país o una ciudad fueron atacados siguiendo las «órdenes dignas de crédito» del dios Assur, también están ausentes en el caso de Jerusalén. Y uno se pregunta si esto querrá decir que el ataque a la ciudad fue un ataque no autorizado, un capricho de Senaquerib, que no el deseo de un dios.

Esta intrigante posibilidad se convierte en una convincente probabilidad cuando leemos la otra parte de la historia, la que nos llega a través del Antiguo Testamento.

Mientras Senaquerib pasaba por alto su fracaso en conquistar Jerusalén, el relato que aparece en el Segundo Libro de Reyes (Capítulos 18 y 19), nos ofrece la historia al completo.

Por la crónica bíblica nos enteramos de que «en el 14º año del Rey Ezequías, Senaquerib, Rey de Asiria, cayó sobre todas las ciudades amuralladas de Judá y las conquistó». Entonces, envió a dos de sus generales con un gran ejército hacia Jerusalén, la capital.

Pero, en vez de asaltar la ciudad, el general asirio Rab-Shakeh entabló un intercambio verbal con los dirigentes de la ciudad, una conversación que insistió en mantener en hebreo, para que toda la población pudiera entenderles.

¿Qué es lo que tenía que decir que el populacho tuviera que saber? El texto bíblico lo deja claro: ¡Las conversaciones tenían que ver con la cuestión de si la invasión asiria de Judea estaba autorizada por el Señor Jehovah o no!

«Y Rab-Shakeh les dijo: "Decidle a Ezequías: Así dice el Gran Rey, el Rey de Asiria: ¿Qué confianza es ésa en la que te fías? Si me decís: 'Nosotros confiamos en Yahveh, nuestro Dios' [...]. Entonces, ¿Es que he venido contra este lugar para destruirlo sin Jehovah? Jehovah me dijo: "¡Sube contra esa tierra y destruyela!"».

Cuanto más rogaban los ministros del Rey Ezequías, de pie ante las murallas de la ciudad, que Rab-Shakeh dejara de decir esas falsedades en hebreo, y que las expresara en arameo, que por entonces era el idioma de la diplomacia, más se acercaba Rab-Shakeh a las murallas para gritar sus palabras en hebreo, con el fin de que todos pudieran oírlo.

No tardó en emplear un lenguaje más duro con los emisarios de Ezequías, para acabar degradando al mismo Rey. Y al final, exaltado por su propia oratoria, Rab-Shakeh abandonó el reclamo de tener el permiso de Jehovah para atacar Jerusalén, y se puso a subestimar al mismísimo Dios.

Cuando a Ezequías se le relató la blasfemia, «desgarró sus vestidos y se cubrió de sayal, y se fue a la Casa de Jehovah [...]. Y envió recado al Profeta Isaías, diciendo:

«—Éste es un día de angustia, reprobación y blasfemia [...]. Que Jehovah, tu Señor, escuche todo lo que ha dicho Rab-Shakeh, al cual su señor, el Rey de Asiria, ha enviado para menospreciar al Dios Vivo.

»Y el Señor Jehovah respondió a través del profeta Isaías:

»—En lo relativo al Rey de Asiria [...] por donde vino, volverá. Y en esta ciudad no entrará [...] pues yo la defenderé para salvarla.

»Y sucedió aquella noche, que el Ángel de Jehovah salió e hirió en el campamento de los asirios a 185.000 hombres. Y, he aquí, que al amanecer no había más que cadáveres. Y así, Senaquerib, el Rey de Asiria, partió, y regresando se quedó en Nínive».

Según el Antiguo Testamento, después de que Senaquerib volviera a Nínive, «sucedió que, mientras estaba postrado en el templo de su dios, Nisrok, Adrammélek y Saréser, sus hijos, le mataron a espada, y escaparon al país de Ararat. Y Asaradón, su hijo, reinó en su lugar».

Las crónicas asirias confirman el aserto bíblico. Ciertamente, Senaquerib fue asesinado, y su hijo pequeño Asaradón subió al trono después que él.



En una inscripción de Asaradón conocida como el Prisma B, se describen los acontecimientos con mayor detalle. Por mandato de los Grandes Dioses, Senaquerib había proclamado públicamente a su hijo pequeño como sucesor:

«Él convocó al pueblo de Asiria, jóvenes y viejos, e hizo que mis hermanos, los descendientes varones de mi padre, prestaran juramento solemne en presencia de los Dioses de Asiria [...] con el fin de asegurar mi sucesión».

Más tarde, los hermanos romperían su juramento al matar a Senaquerib e intentar matar a Asaradón, pero los Dioses lo alejaron de ellos «y me llevaron a un lugar oculto [...] preservándome para la Realeza».

Después de un período de confusión, Asaradón recibió «un mandato digno de crédito de los Dioses: "¡Ve, no te demores! ¡Marcharemos contigo!"».

La deidad que fue delegada para acompañar a Asaradón fue Ishtar. Cuando las fuerzas de sus hermanos salieron de Nínive para repeler su ataque a la capital, «Ishtar, la Dama de la Batalla, que deseaba que fuera su Sumo Sacerdote, permaneció a mi lado. Ella rompió los arcos de ellos, y dispersó su orden de batalla».

Una vez desorganizadas las tropas ninivitas, Ishtar se dirigió a ellos en nombre de Asaradón. Asaradón escribió:

«Ante su egregia orden, se pasaron en masa a mi bando y se reagruparon detrás de mí, y me reconocieron como su Rey».

Tanto Asaradón como su hijo y sucesor Assurbanipal intentaron invadir Egipto, y ambos emplearon Armas de Fulgor en las batallas. Assurbanipal escribió: «El aterrador Fulgor de Assur, cegó al Faraón de manera que se volvió loco».

Otras inscripciones de Assurbanipal sugieren que su arma, que emitía un intenso y cegador resplandor, la llevaban los Dioses como parte de su tocado. En una ocasión, un enemigo «quedó ciego por el resplandor de la cabeza del dios». En otra, «Ishtar, que mora en Arbela, vestida con Fuego Divino y luciendo el Tocado Radiante, hizo llover llamas sobre Arabia».


ASIRIA (SIGLO 7 AEC)

Cuando Asiria alcanzó la supremacía, habiendo extendido sus dominios incluso hasta el Bajo Egipto, sus reyes, en palabras de Jehovah al Profeta Isaías, olvidaron que no eran más que un instrumento de Jehovah:

«¡Oh Asiria, el azote de mi ira! Mi cólera es la vara en sus manos. Contra las naciones impías los envío, y les hago cargar sobre todo aquel pueblo que me enoja».

Pero los Reyes Asirios iban más allá del mero castigo: «Más bien está en su corazón aniquilar y borrar no pocas naciones».

Y esto iba más allá de lo que pretendía Jehovah. Por tanto, él anunció: «Pediré cuentas al Rey de Asiria. Pediré cuentas de los frutos de la creciente soberbia de su corazón».

Las profecías bíblicas que predecían la caída de Asiría se hicieron realidad cuando los rebeldes babilonios del sur reunieron a los invasores del norte y del este para hacer caer Assur, la capital religiosa, en el 614 AEC, y Nínive, la capital real, que fue conquistada y saqueada dos años más tarde. Y la gran Asiria desapareció.

Los Reyes vasallos de Egipto y Babilonia tomaron la desintegración del Imperio Asirio como una oportunidad para intentar restaurar sus propias hegemonías. Los países que había entre ellos se convirtieron, una vez más, en el ansiado premio, y los egipcios, bajo el Faraón Nekó, fueron más rápidos en la invasión de estos territorios.

En Babilonia, Nabucodonosor II —tal como se informa en sus inscripciones— recibió la orden del Marduk para que marchara con su ejército hacia el Oeste. La expedición se hizo posible gracias a que «otro dios», el que tenía la soberanía original de la región, ya «no deseaba el país de los cedros», y ahora «un enemigo extranjero lo dominaba y lo esquilmaba».


LOS ANUNCIOS DE JEREMÍAS (SIGLO 6 AEC)

En Jerusalén, los mandatos del Señor Jehovah a través de su Profeta Jeremías estaban del lado de Babilonia, pues Jehovah —que llamaba a Nabucodonosor «mi siervo»— había decidido hacer del Rey babilónico el instrumento de Su ira contra los Dioses de Egipto:

«Así dice Jehovah, Señor de los Ejércitos, el Dios de Israel: "He aquí que yo mando en busca de Nabucodonosor, mi siervo [...]. Y él herirá la tierra de Egipto, y dará muerte [...], y cautiverio [...], y espada [...]. Y prenderé fuego en la casa de los Dioses de Egipto, y él los incendiará [...]. Y romperá los obeliscos de Heliópolis, la que está en la tierra de Egipto. Y las casas de los Dioses de Egipto abrasará con fuego"».

En el transcurso de esta campaña, el Jehovah anunció que también Jerusalén sería castigada por culpa de los pecados de su pueblo, por haberse dedicado al culto de la «Reina del Cielo» y de los Dioses de Egipto:

«Mi ira y mi furia se derramarán sobre este lugar [...] y arderá y no se apagará [...]. Sobre la ciudad en la que mi nombre se ha pronunciado vendrá la perdición».

Y así fue que en el año 586 AEC, «Nabuzaradán, capitán de la guardia del Rey de Babilonia, entró en Jerusalén. E incendió la Casa de Jehovah, y la Casa del Rey, y todas las casas de Jerusalén [...]. y el ejército de los caldeos echó abajo las murallas que rodeaban Jerusalén».

Sin embargo, Jehovah prometió que esta desolación se prolongaría sólo durante 70 años.


CIRO (SIGLO 6 AEC)

El Rey que tuvo que cumplir esta promesa y permitir la reconstrucción del Templo de Jerusalén fue Ciro. Se cree que sus antepasados, que hablaban una lengua indoeuropea, habían emigrado hacia el sur desde la región del Mar Caspio hasta la provincia de Anzán, en la costa oriental del Golfo Pérsico.

Allí, Hakham-Anish («Hombre Sabio»), el líder de los emigrantes, inició una dinastía a la que hemos dado en llamar Dinastía de los Aqueménidas. Sus descendientes —Ciro, Darío, Jerjes— hicieron historia como soberanos de lo que fue el Imperio Persa.

Cuando Ciro ascendió al trono de Anzán en el 549 AEC, su país era una distante provincia de Elam y Media. En Babilonia, por entonces centro del poder, el trono estaba ocupado por Nabunaid, que se convirtió en Rey en circunstancias poco normales: no por la habitual elección del dios Marduk, sino como resultado de un peculiar pacto entre una Suma Sacerdotisa (la madre de Nabunaid) y el dios Sin.

En una tablilla parcialmente dañada se recoge la acusación de la que acabaría siendo objeto Nabunaid: «Puso una estatua herética sobre una base [...] pronunció su nombre 'el dios Sin' [...]. En el momento oportuno de la Festividad de Año Nuevo, aconsejó que no hubiera celebraciones [...]. Confundió los ritos y trastocó las ordenanzas».

Mientras Ciro estaba ocupado peleando contra los griegos de Asia Menor, Marduk, que quería recuperar su posición como dios nacional de Babilonia, «buscó y rebuscó por muchos países, intentando encontrar a un soberano justo y dispuesto a ser dirigido. Y pronunció el nombre de Ciro, Rey de Anzán, y dijo su nombre para que fuera el soberano de todas las tierras».

Después de que las primeras acciones de Ciro demostraran ser acordes con los deseos del dios, Marduk «le ordenó que marchara contra su propia ciudad, Babilonia. Hizo que saliera al camino de Babilonia, yendo a su lado como un amigo de verdad».

Así, literalmente acompañado por el dios, Ciro pudo tomar Babilonia sin derramamiento de sangre. El 20 de Marzo del 538 AEC, Ciro «sostuvo las manos de Bel [Señor] Marduk» en el recinto sagrado de Babilonia. El día de Año Nuevo, su hijo, Cambises, ofició la restaurada festividad en honor a Marduk.

Ciro dejó a sus sucesores un imperio que abarcaba en uno solo a todos los primitivos imperios y reinos de la región. Sumer, Acad, Babilonia y Asiria en Mesopotamia; Elam y Media en el este; las tierras del norte; las tierras hititas y griegas en Asia Menor; Fenicia, Canaán y Filistea; todos se encontraban ahora bajo la soberanía de un Rey y de un dios supremo, Ahura-Mazda, Dios de la Verdad y la Luz.

En la antigua Persia, se le representaba como a un dios barbado que cruzaba los cielos dentro de un Disco Alado, muy parecido al modo en que los asirios habían representado a su dios supremo, Assur.


CAMBISES (SIGLO 6 AEC)

Cuando murió Ciro, en el 529 AEC, la única tierra que seguía siendo independiente con sus Dioses independientes era Egipto. Cuatro años después, su hijo y sucesor, Cambises, llevó a sus tropas a lo largo de la costa mediterránea de la Península del Sinaí y derrotó a los egipcios en Pelusium. Pocos meses después entraba en Menfis, la capital real de Egipto, y se proclamaba Faraón.

A pesar de su victoria, Cambises se cuidó mucho de emplear en las inscripciones egipcias la habitual fórmula de apertura: «el Gran Dios, Ahura-Mazda, me eligió». Reconocía así que Egipto no entraba dentro de los dominios de su dios.

Como deferencia a los dioses independientes de Egipto, Cambises se postró ante sus estatuas, aceptando su dominio. A cambio, los sacerdotes egipcios legitimizaron su soberanía sobre Egipto, concediéndole el título de «Descendiente de Ra».

El mundo antiguo se hallaba ahora unido bajo un único rey, elegido por el «Gran Dios de la Verdad y la Luz» y aceptado por los dioses de Egipto. Ni dioses ni hombres tendrían ahora motivos para guerrear entre sí. ¡Paz en la Tierra!


LOS GRIEGOS (SIGLOS 5-4 AEC)

Pero la paz fracasó al final. Al otro lado del Mediterráneo, los griegos iban creciendo en riquezas, poder y ambición, y cada vez se daban más conflictos, tanto locales como internacionales, en Asia Menor, el Mar Egeo y el Mediterráneo oriental.

En el 490 AEC, Dario I intentó invadir Grecia y fue derrotado en Maratón. Nueve años después, Jerjes I fue derrotado en Salamina. Siglo y medio más tarde, Alejandro de Macedonia cruzaba desde Europa para lanzar una campaña de conquista que vería correr la sangre de hombres de todas las tierras de la antigüedad hasta la India.

¿Acaso llevaba a cabo un «mandato digno de crédito» de los Dioses? Nada de eso. Creyendo una leyenda según la cual su padre había sido Amón-Ra, Alejandro conquistó Egipto para escuchar el Oráculo del dios que le confirmara sus orígenes semidivinos.

Pero el Oráculo también le predijo su temprana muerte, y los viajes y conquistas de Alejandro vinieron motivados, a partir de este momento, por su búsqueda de las Aguas de la Vida, de las cuales anhelaba beber para eludir su destino.

A pesar de tanta carnicería, murió joven y en la flor de la vida. Y, desde entonces —aparentemente—, las Guerras de los Hombres han sido sólo las guerras de los hombres...


FUENTES PRINCIPALES:
  • «La Guerra de los Dioses y los Hombres» (Zecharia Sitchin).
  • «El Código Cósmico» (Zecharia Sitchin).
  • domingo, 14 de septiembre de 2008

    Cronología Anunnaki

    Por Xentor Xentinel
    (Basado en los trabajos de Zecharia Sitchin, e investigación propia).
    Última Actualización: 9 de Agosto del 2010.


    SHAR: Año o Período Orbital Nibiruano (tradicionalmente 3.600 años terrestres). Para esta Cronología, la cuenta de los Shars se inicia desde la llegada de Alalu a la Tierra (Shar Cero). A partir del Shar 120, la duración del Año Nibiruano se acortó a unos 3.200 años.

    NIGIDA: Período de 60 años. En la Biblia, y sobre todo en el Génesis, se han interpretado erradamente los Nigidas, como años corrientes. Un Shar está compuesto por 60 Nigidas.

    AP: «Antes del Presente».


    Hace 4.700 millones de años: Se forma el Sol.

    Hace 4.650 millones de años: Se forman los Planetas Mercurio y Tiamat.

    Hace 4.527 millones de años: Se forma Kingu, el mayor de los 11 satélites de Tiamat.

    Hace 4.000 millones de años: El Sistema Solar consta de 8 Planetas: Mercurio, Venus, Marte, Tiamat, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.

    Hace 3.900 millones de años: Nibiru, un Planeta Errante formado en otro Sistema Solar, es captado por el Sol. Al adentrarse en nuestro Sistema, arranca uno de los satélites de Saturno (que se convierte en Plutón, el Noveno Planeta), y toma posición como Décimo Planeta, en una alargada órbita de 3.600 años cuyo Perihelio (punto más cercano al Sol) coincide con la órbita de Tiamat.

    En su primer Perihelio, Nibiru agrieta a Tiamat, y en el segundo, lo parte en dos. El Hemisferio Sur de Tiamat se destroza formando el Cinturón de Asteroides, mientras el Hemisferio Norte es expulsado, junto a Kingu, a una órbita más cercana al Sol, pasando a convertirse en las actuales Tierra y Luna.

    Hace 3.800 millones de años: Las Moléculas de la Vida dejadas por Nibiru en la Tierra, se activan, dando origen a los primeros microorganismos. Mientras tanto, en Nibiru, la Evolución hace mucho que ya ha comenzado.

    * * * *

    Hace 500.000 años: En Nibiru existe ya una civilización avanzada, a manos de seres humanos de aspecto nórdico, y extraordinariamente longevos. Sin embargo, para estas fechas, esta Humanidad se enfrenta a una lenta extinción al desgastarse la Atmósfera de su Planeta.

    Shar -13 (490.000 AP): Los Consejeros Científicos de Nibiru sugieren dos alternativas:

    a) Enviar naves al Cinturón de Asteroides para extraer Oro, molerlo hasta el polvo más fino, y suspenderlo en la Atmósfera.

    b) Atacar los volcanes con proyectiles, para estimular sus erupciones, y de esta forma, sanar la brecha.

    Shar -9 (476.000 AP): Transcurridos 4 Shars (unos 14.400 años terrestres), Lahma, el Octavo Rey Nibiruano, aún no ha tomado una decisión. El Príncipe Alalu lidera una revolución para derrocarlo y, una vez en el trono, ordena la inmediata puesta en marcha del Plan A, pero los Asteroides destruyen todas las naves. El Plan B también resulta un fracaso, al no producirse las erupciones volcánicas requeridas.

    En la Tierra, sobreviene una Era Glacial.

    Shar 0 (444.000 AP): Alalu, desafiado y derrotado en un torneo de lucha libre por el Príncipe Anu, pierde la Realeza a favor de éste, y huye a la Tierra. Descubre que ésta posee Oro que puede ser usado para proteger la Atmósfera de Nibiru.

    Shar 1 (440.000 AP): Conducidos por Enki, el Hijo Primogénito de Anu, 50 «Héroes» Nibiruanos llegan a la Tierra, y fundan la Estación Eridu en el sur de Mesopotamia para extraer Oro de las aguas del Golfo Pérsico. Alalu es nombrado Comandante de la Estación.

    Shar 3 (433.000 AP): Abgal lleva el Oro recolectado a Nibiru.

    Shar 4 (429.000 AP): En Nibiru se elabora el Polvo de Oro, para diseminarlo a la Atmósfera.

    Shar 6 (422.000 AP): El Polvo de Oro es dispersado en la Atmósfera Nibiruana con Rayos de Cristales. La Brecha Atmosférica sana.

    Shar 7 (419.000 AP): Al siguiente Perihelio Nibiruano, los Rayos Solares perturban el Escudo Dorado, y la Brecha se reabre.

    Shar 8 (415.000 AP): En el sureste de África, en lo que hoy es Zimbabwe, Enki detecta el Abzu («Lugar de Nacimiento del Oro»). Su hermanastro Enlil (Heredero Legal al Trono), se hace presente en la Tierra para verificar el hallazgo y asegurar el éxito de la Misión. Mientras tanto, las grandes placas de hielo comienzan a retroceder y el clima en la Tierra se suaviza.

    Fines del Shar 8 (412.000 AP): Anu visita la Tierra y da el visto bueno para la construcción de una mina en el Abzu. Al echarlo a suerte, Enlil logra el mando de la Misión Terrestre, y Enki es relegado al Abzu.

    Alalu se molesta por no ser considerado en la repartición y desafía a Anu. El asunto se resuelve con otra Lucha Libre, en la que Anu vuelve a ganar. No obstante, terminada la pelea, Alalu arranca los genitales de Anu con los dientes. En consecuencia, es exiliado a Marte.

    Shar 9 (411.800 AP): A principios del Shar, Alalu fallece en la región de Sidonia, en Marte. En su honor, se esculpe en láser la montaña que le sirve de sepultura, dándole la forma de su rostro.

    En la Tierra, se construye la Plataforma de Despegue de Baalbek, en el Líbano, para las nuevas Naves «Shem» interplanetarias.

    Shar 10 (408.000 AP): Ninmah (Oficial Médico en Jefe, hija de Anu, hermanastra de Enki y Enlil), parte desde Nibiru a Marte y la Tierra, al mando de un equipo de enfermeras. En Marte, salva la vida a Anzu, nieto de Alalu, que se encontraba agonizando.

    Shar 11 (404.000 AP): Entra en funcionamiento la Estación de Paso de Sidonia, en Marte, a cargo del Comandante Anzu. En la Tierra, el gran periodo interglacial se expande por todo el globo.

    Enki establece rutas marítimas y organiza operaciones mineras de extracción de Oro. El metal en transportado en barco desde África a Mesopotamia; de ahí en Aeronaves «Mu» hasta Baalbek, donde es transferido a Astronaves «Shem» que lo llevan a Marte. Y, finalmente, desde ahí a Astronaves «Shem» que llegan periódicamente desde Nibiru.

    Las Tablillas Sumerias llaman Anunnaki («Descendidos del Cielo a la Tierra») al personal de la Tierra, e Igigi («Observadores y Vigilantes») al de Marte.

    Shars 12 al 24 (400.000 - 355.000 AP): Enlil viola y embaraza a Sud, una de las enfermeras de Ninmah, pero ambos terminan casándose: Nannar, el hijo de ambos, resulta ser el primer Anunnaki nacido en la Tierra.

    Enki trata de engendrar un Heredero Real con Ninmah, pero sólo consigue dos hijas. Damkina, Esposa Oficial de Enki, llega a la Tierra con Marduk, el hijo de ambos. Ella le da a Enki otros 5 hijos varones: Nergal, Gibil, Ninagal, Ningishzidda-Toth, y Dumuzi.

    Ninurta, el Primogénito de Enlil, llega a la Tierra. Luego, Enlil engendra a su tercer hijo: Ishkur.

    Fines del Shar 24 (355.000 AP): Con el apoyo de los Vigilantes de Marte, Anzu intenta tomarse el poder robando los Paneles de Control en la Tierra. Se inicia la «Guerra de los Dioses Antiguos», en donde Anzu es finalmente derrotado por Ninurta. Pero Anzu ha engendrado un Heredero Real con Ninmah (Ullikummi), al que oculta entre los Vigilantes.

    Principios del Shar 25 (354.000 AP): Anzu es ejecutado y sepultado junto a Alalu. Marduk, Primogénito de Enki, toma su lugar como Comandante de Marte.

    Shar 28 (343.000 AP): Entra en funcionamiento el Centro Metalúrgico de Bad-Tibira, en Mesopotamia, para refinar el Oro.

    Shars 29 a 39 (340.000 - 300.000 AP): Posiblemente durante el Shar 29 (340.000 AP), la mayoría de los antiguos «Vigilantes» de Marte retornan a Nibiru, y son reemplazados por un nuevo contingente, más joven y entusiasta.

    Shar 40 (300.000 AP): Los Mineros del Abzu se amotinan. Enki, Ninmah y Toth, crean «Lulus» («Trabajadores Híbridos») mediante la manipulación genética del homínido hembra. Éstos sustituyen a los Anunnaki en los trabajos pesados y tareas manuales. Dado su habilidad para procrear, los Lulus comienzan a multiplicarse.

    Shars 40 a 64 (300.000 - 210.000 AP): Los miembros de la Segunda Generación Anunnaki contraen matrimonios, y dan origen a la Tercera Generación. Nannar se casa con Ningal y engendra con ella a los gemelos Utu-Shamash e Inanna-Ishtar. Nergal se casa con Ereshkigal. Ishkur se casa con Shala Ninkashi, una de las hijas de Enki.

    Shar 53 (250.000 AP): Los Lulus se propagan por los otros continentes.

    Shar 65 (210.000 AP): Ullikummi desafía la autoridad, atacando la ciudad de Kummiya dentro de un Robot Gigante. Finalmente, es derribado y muerto por Ishkur.

    Shar 68 (200.000 AP): La vida en la Tierra se retrae durante una nueva Era Glacial.

    Shar 80 (156.200 AP): Nibiru arrastra consigo rocas del Cinturón de Asteroides, precipitando una Lluvia de Meteoritos sobre Marte, la Tierra y la Luna. El Cometa «Dragón de Fuego» impacta contra la Luna. Enki y Marduk permanecen durante 12 años terrestres en la Luna para hacer estudios científicos y astronómicos.

    Shar 82 (149.000 AP): Entra en funcionamiento el Puerto Espacial de Sippar, en Mesopotamia. Anu hace su segunda vista a la Tierra para verlo.

    Shar 83 (145.000 AP): Ninurta va de cacería al Abzu, para llevarse por la fuerza a algunos Lulus al Edin («Casa de los Justos») en Mesopotamia. Durante 7 Shars (unos 25.000 años), hay prosperidad en la Tierra.

    Shar 90 (120.000 AP): Debido a la proliferación de Lulus en el Edin, la prosperidad disminuye.

    Shar 93 (109.000 AP): El clima vuelve a templarse, pero se agrava la escasez de pesca y caza en la Tierra. Ni Lulus ni Anunnaki quedan satisfechos.

    Mediados del Shar 93 (107.600 AP): Pensando en una nueva raza humana, más inteligente, Enki engendra a los primeros híbridos: Adapa y Titi. Adapa es llevado a Nibiru y presentado ante Anu.

    Mediados del Shar 94 (104.000 AP): Dumuzi trae a la Tierra cereales, así como ovejas, cabras y otros cuadrúpedos, además de muestras genéticas de estas especies. Se instruye a los Adapitas en la Agricultura y Ganadería. Kaín, hijo de Adapa y Titi, asesina a su hermano Abael. Como castigo, es exiliado a Norteamérica.

    Shar 95 (102.000 AP): Adapa y Titi tienen a Sati (llamado Set en el Génesis).

    Shar 97 (95.000 AP): Sati engendra a Enshi (Enós en el Génesis).

    Shar 98 (91.000 AP): Enshi engendra a Kunín (Cainán), «El de los Hornos», quien trabaja en Bad-Tibira.

    Shar 99 (87.000 AP): Kunín engendra a Malalu (Mahalaleel), «El Intérprete»: el primer músico de la Tierra.

    Shar 100 (84.000 AP): Malalu engendra a Irid (Jared), «El de las Aguas Dulces».

    Finales del Shar 102 (73.400 AP): Irid engendra a Enkime (Enoc o Enoch), «Aquel que tiene el entendimiento de Enki»: el primer superdotado de la Tierra.

    69.500 AP: Durante el Shar 103, a la edad de 65 Nigidas (unos 3.900 años terrestres), Enkime engendra a Matushal (Matusalén). Tras esto, «camina con Dios», siendo llevado por Marduk a la Luna, Marte y Nibiru.

    58.300 AP: Durante el Shar 106, a sus 187 Nigidas (11.220 años) de edad, Matushal engendra a Lu-Mach (Lamec), «Hombre Poderoso».

    Finales del Shar 108 (51.800 AP): Adapa muere a los 930 Nigidas (unos 55.800 años) de edad.

    Shar 109 (51.800 AP): Se observa un aumento en las Erupciones Solares, y alteraciones gravitacionales en la Tierra y Marte. En el extremo sur de Sudáfrica se instala un puesto de observación, a cargo de Nergal (hijo de Enki), y de su esposa Ereshkigal.

    Ninurta es asignado al Perú para establecer un Centro de Control de Misión a los pies de los Andes.

    Ante el enojo de Enlil, Marduk y 200 Vigilantes de Marte toman esposas entre las hijas de los hombres. Marduk escoge a Sarpanit, hija de Enkime. Como obsequio de bodas, reciben las tierras del Norte de África (¿Con el Archipiélago de las Poseidonis?).

    Bajo la dirección de Ninurta, Kaín construye en México la Ciudad de Enoch (llamada milenios más tarde Tenochtitlán: la actual Ciudad de México). Mientras construye la ciudad, una piedra le cae en la cabeza, matándolo.

    51.500 AP: A sus 365 Nigidas (unos 21.900 años) Enkime es traído de Nibiru a Marte para culpabilizar a los Vigilantes en nombre de Enlil. Luego de esto, se despide de sus familiares en la Tierra, para ser llevado de forma definitiva a Nibiru.

    Shar 110 (48.200 AP): Enki engendra a Ziusudra (Noé), en una aventura con la esposa de Lu-Mach. Comienza la «Maldición de la Tierra»: durante 3 Shars (unos 10.800 años), el hambre y las enfermedades azotan la Tierra.

    Finales del Shar 112 (37.500 AP): La Raza de Adamu (Hombre de Neandertal), termina desapareciendo durante las migraciones hacia el Norte. Sólo sobrevive la Raza de Adapa (Homo Sapiens) establecida cerca de las costas del Oriente Próximo.

    Shar 115 (30.000 AP): Surgen extraños estruendos bajo los hielos de la Antártida, los cuales son estudiados durante 4 Shars (unos 14.200 años), en el Puesto de Observación de Sudáfrica.

    Postrados por el hambre, los terrestres caen en un canibalismo desenfrenado.

    Shar 116 (26.000 AP): Molesto por los decretos de Enlil, que impiden ayudar a los terrestres, Enki llama a éstos a la desobediencia total hacia los Dioses, y establece un plan de contrabando clandestino de provisiones.

    19.400 AP: Durante el Shar 118, Poseidón (¿Enki?), funda la Civilización Atlante en el Archipiélago de las Poseidonis, y gobierna sobre ella, y sobre la tierra de Egipto. En Egipto, Enki será conocido como Ptah.

    18.200 AP: A la edad de 500 Nigidas (30.000 años), Noé engendra a Shem, Kam y Yafet.

    Shar 119 (15.800 AP): Los científicos nibiruanos dan la voz de alarma: el siguiente paso de Nibiru por la Tierra provocará un inmenso maremoto.

    Fines del Shar 119 (13.000 AP): Enlil obliga a los Anunnaki a jurar mantener en secreto el inminente desastre y dejar perecer a la Humanidad. Pese a ello, Enki, siguiendo el mandato de Galzu (un Ultraterrestre que se le aparece en sueños), ordena a Ziusudra-Noé que construya un navío sumergible.


    SHAR 120 (10.178 - 6970 AEC)
    AEC: «Antes del Presente»

    10.178 AEC: El Diluvio arrasa la Tierra, dando súbitamente fin a la Glaciación. Comienza con un gigantesco tsunami que cubre casi toda la tierra, seguido de 40 días de lluvia ininterrumpida. Los Nibiruanos presencian la destrucción total desde una Nave Orbital.

    Tras la catástrofe, Enlil acepta conceder a los supervivientes de la Humanidad herramientas y semillas. Nace la agricultura en las tierras altas. Enki domestica animales.

    c. 10.100 AEC: Los hijos de Ziusudra (Shem, Kam y Yafet) reciben 3 regiones para sus descendientes. Ninurta construye represas en las montañas y drena los ríos para hacer habitable la Mesopotamia. Enki reclama el Valle del Nilo. La Península del Sinaí es retenida por los Anunnaki para un Puerto Espacial, cuyo Centro de Control, a cargo de Ninmah, es establecido sobre el Monte Horeb.

    c. 10.000 AEC: Se construyen las Pirámides de Gizeh, con una Esfinge, para indicar a las futuras generaciones el quién, cuando y por qué. Un satélite es situado a 4.300 Kms sobre la Gran Pirámide para cartografiar la Tierra (de las copias del mapa resultante, saldrá el futuro y famoso «Mapa de Piri Reis»).

    c. 9070 AEC: El gobierno de Egipto y África es entregado a Marduk-Ra.

    c. 8200 AEC: Se construyen Instalaciones Espaciales en los Montes Horeb y Moriah (futura Jerusalén). Jericó y otras ciudades son establecidas como puestos fronterizos a la entrada de ellas.

    c. 8070 AEC: El gobierno de Egipto y África es entregado a Osiris.

    c. 7640 AEC: Seth asesina a Osiris, y asume el gobierno único sobre el Valle del Nilo. Isis, esposa de Osiris extrae semen de su difunto esposo, para inseminarse artificialmente y engendrar un vengador, al que llama Horus.

    c. 7280 AEC: Horus venga a su padre Osiris, iniciando la Primera Guerra de las Pirámides. Seth escapa al Asia, y toma la Península del Sinaí y Canaán.

    c. 7000 AEC: Ishtar y Dumuzi, el hijo menor de Enki, planean casarse. Ishtar ambiciona para él, el reinado sobre Egipto, e inquieto por esto, Marduk conspira contra Dumuzi. En su huída, Dumuzi muere accidentalmente, resbalando sobre unas rocas y cayendo a un río, donde se ahoga.

    c. 7000-6970 AEC: Por instigación de Ishtar, el Clan de Enlil inicia la Segunda Guerra de las Pirámides. El victorioso Ninurta, vacía la Gran Pirámide y se lleva sus Cristales de Poder, mientras Marduk-Ra es encerrado vivo dentro. Liberado luego mediante un túnel de emergencia, marcha al exilio a Norteamérica.


    SHAR 121 (c. 6970 - 3761 AEC)

    c. 7000 - 6970 AEC: El gobierno de Egipto se transfiere a la Dinastía de Toth y se construye Heliópolis para sustituir a la Gran Pirámide.

    6200 AEC: Comienza la Civilización Urbana en Sumeria, cuando los Anunnaki restablecen allí las Ciudades Antiguas, comenzando por Eridu y Nippur.

    c. 4000 AEC: Establecimiento de Tiahuanaco como centro para la producción de Bronce. Los primeros usos de Chavín de Huantar y Teotihuacán para el procesamiento de minerales también podrían remontarse a esta Era.


    SHAR 122 (3761 - 556 AEC)
    Primera Mitad del Shar

    3760 AEC: Anu hace su tercera visita a la Tierra para asistir a una serie de demostraciones. Se construye una nueva ciudad, Uruk (Erech), en su honor. Él hace de su Templo, la morada de su querida nieta Ishtar. Anu también perdona a Marduk, y lo absuelve de su pena de exilio.

    Se inicia un nuevo Linaje de Reyes-Sacerdotes de Raza Híbrida. Kish es la primera capital, bajo la protección de Ninurta. Enlil entrega el calendario en Nippur.

    3450 AEC: La supremacía de Sumeria es transferida a Nannar-Sin. Inanna le roba a Enki los 94 MEs para levantar una Civilización.

    Marduk encarga a Nimrod la construcción de una Nave Espacial con su Plataforma de Despegue (la Torre de Babel). La estructura es destruida por Enlil, y se decide crear culturas e idiomas diferentes entre sí, que impidan a la Humanidad entenderse entre sí y unirse.

    Al frustrarse sus intenciones golpistas, Ra-Marduk regresa a Egipto y lucha contra Thoth, iniciando un período de 350 años de caos en Egipto, durante el cual se suceden los 10 Reyes de This, que intentan mantener la gobernabilidad.

    3114 AEC: Depuesto en Egipto, Thoth se dirige a México a iniciar una Civilización. Como hijo de Enki, lleva la Serpiente como símbolo (Enlil y sus descendientes llevan la Cruz, emblema de Nibiru y la Casa de Anu), y es conocido allá como la «Serpiente Alada» (Kukulcán, Quetzalcóatl...).

    Se inicia en México la cuenta del Calendario Tzolkin, mucho más exacto que el Calendario Sumerio de Enlil.

    3100 AEC: Egipto y Creta (la Segunda Región) reciben la Civilización. De esta forma, se inicia la Dinastía de Menes, el primer Faraón de la Historia Oficial de Egipto.

    2900 AEC: El Valle del Indo (la Tercera Región) recibe la Civilización, bajo el dominio de Ishtar. Enki crea el lenguaje Indoeuropeo. Ishkur-Viracocha, el hijo menor de Enlil, construye un Reloj Estelar en Machu Picchu: inicio del Calendario Andino.

    2760 AEC: La realeza en Sumeria es transferida a Ur, la ciudad de Nannar y Ningal. Inanna establece un Gigunu («Casa de Placer Nocturno»).

    2730 AEC: En Egipto, el arquitecto Imhotep diseña Zoser, la primera Pirámide terrestre, en un vano intento por emular las Pirámides de los Dioses en Gizeh.

    2650 AEC: La capital de Sumeria se mueve de un lado a otro. La autoridad real se deteriora. Enlil pierde la paciencia con las indisciplinadas multitudes humanas.

    2500 AEC: Toth construye la Avenida y el Círculo de Sarsen en Stonehenge (y otras estructuras de piedra alrededor del mundo) para Marduk, a fin de que sea utilizado como Reloj Estelar. El Observatorio mide el ritmo de las Eras Zodiacales utilizando un Calendario Lunar.

    2371 AEC: Ishtar se enamora de Sargón el Grande, y ambos fundan el Imperio Akadio con capital en Ágade (Akkad).

    2316 AEC: Marduk vuelve a Babilonia, y su conflicto con Ishtar vuelve a aflorar. Nergal, hermano de Marduk, viaja desde Sudáfrica, y persuade a éste a marcharse.

    2291 AEC: Naram-Sin asciende al Trono de Akkad. Dirigido por la belicosa Ishtar, penetra la Península del Sinaí e invade Egipto.

    2260-55 AEC: Ishtar usurpa el poder en Mesopotamia. Naram-Sin profana Nippur. Los Grandes Anunnaki destruyen Ágade. Ishtar escapa. Tropas extranjeras leales a Enlil y Ninurta ocupan Sumeria y Akkad.

    2240 AEC: Al iniciarse la Era de Aries, Galzu se aparece en sueños a Enlil para advertirle de la Gran Calamidad que está por ocurrir. Insta a Enlil a elegir a un terrestre para la salvación de la Humanidad.

    2220 AEC: La Civilización Sumeria alcanza un nivel más alto bajo los Soberanos Ilustres de Lagash. Thoth ayuda al Rey Gudea a construir un Templo-Ziggurat para Ninurta.

    c. 2200 AEC: Tiahuanaco es clausurado. Se produce el incidente de Nazca.

    2181 AEC: Marduk-Ra sale de Egipto para convertirse en Amón, «El Oculto». Egipto se divide: partidarios de Marduk-Ra se quedan en el sur. Los Faraones opositores obtienen el trono del Bajo Egipto.

    2114 AEC: Enlil confía las Tierras de Sem a Nannar. Ur es declarada capital del Nuevo Imperio. Un Sacerdote de Nippur (Terah, el padre de Abraham) llega a Ur para vincularse con su Corte Real.

    2097 AEC: Terah se traslada a Harán.

    2081 AEC: Príncipes Thebanos leales a Marduk-Ra avanzan hacia el norte, bajo Mentuhotep I. Nabu, hijo de Marduk, gana adherentes para su padre en Asia Occidental.

    2073 AEC: Marduk llama a los Anunnaki a someterse ante su poder.

    2056 AEC: Por orden de Nannar, Shulgi, Rey de Ur, envía tropas Elamitas para reprimir la agitación en las ciudades cananeas. Los Elamitas llegan hasta la entrada de la Península del Sinaí y su Puerto Espacial.

    2049 AEC: Shulgi muere. Marduk se dirige a la Tierra de los Hititas. Ibruum o Ab-Ram (Abraham) recibe la orden de ir hasta Canaán meridional con un cuerpo de caballería de élite.

    2048 AEC: Amar-Sin (el Amrafel bíblico) se convierte en Rey de Ur. Abraham va a Egipto, permanece 5 años, y luego regresa con más tropas.

    2042 AEC: Guiado por Ishtar, Amar-Sin forma una coalición de Reyes del Oriente, y envía una campaña militar a Canaán y el Sinaí. Su líder es el Elamita Khedor-Laomer. Abraham bloquea el avance a la entrada del Puerto Espacial.

    2025 AEC: Marduk marcha hacia Sumeria, y se proclama Rey en Babilonia. La lucha se extiende hasta la Mesopotamia central. El «Santo de los Santos» de Nippur es profanado.

    Cuando Nabu arenga a sus seguidores cananeos a capturar el Puerto Espacial del Sinaí, los Grandes Anunnaki aprueban el uso de Armas Nucleares.

    Ninurta y Nergal se encargan de la tarea, desde sus Aeronaves: Ninurta arroja dos Bombas Nucleares sobre las Instalaciones Espaciales, y Nergal arroja las otras 5 sobre Sodoma, Gomorra, Adama, Zeboim y Zoar, las ciudades descarriadas.

    Los vientos arrastran la nube radiactiva hasta Sumeria. Los Anunnaki huyen de las ciudades, pero Nannar y Bau (esposa de Ninurta), deciden quedarse, siendo alcanzados por la Radiación. Ambos enferman, y Bau no sobrevive por mucho tiempo.

    Mientras tanto, la gente sufre una muerte terrible: los animales perecen, el agua se envenena, la tierra se vuelve estéril. Sumeria y su gran civilización quedan postradas. En cambio, Babilonia queda a salvo de la ruta del «Viento Maligno».

    2024 AEC: Las migraciones humanas esparcen la tecnología por todo el Planeta. El legado sumerio pasa a la semilla de Abraham cuando éste concibe (a los 100 años) un heredero legítimo: Isaac.

    2018 AEC: Endubsar, Escriba Maestro de Eridú es llevado al Retiro de Enki en la Isla Elefantina (Egipto), donde permanece por 40 días, mientras recibe por dictado el Libro de Enki.


    SHAR 122 (3761 - 556 AEC)
    Segunda Mitad del Shar

    c. 1960: Marduk ordena construir en Babilonia el Esagil, una nueva Torre de Babel, un nuevo Ziggurat cuya cabeza apunta directamente hacia Hamal, la estrella más brillante de la Constelación de Aries.

    1955 AEC: Pasados 70 años del Holocausto Nuclear, las cosechas vuelven a crecer, y se reconstruyen las ciudades en Mesopotamia.

    1953 AEC: Es reconstruido el Templo de Nippur, exactamente 72 años después del Holocausto Nuclear.

    c. 1900 AEC: Por orden del Dios Ashur (Enlil), Ilushuma, el Primer Rey de Asiria conduce una expedición militar para «liberar a Ur y Nippur», y logra arrebatarlas por un tiempo del puño de Marduk.

    En el centro norte de Anatolia (hoy Turquía), los hititas, bajo el patrocinio del Dios Teshub (Ishkur), se convierten en un poder militar de importancia, y se unen a la cadena de Estados-Naciones opuestas a Marduk.

    c. 1792 AEC: Marduk instala al semidiós Hammurabi como primer Rey de una nueva Dinastía en Babilonia. Los Anunnaki dispersos comienzan a establecer sus nuevos dominios alrededor de Mesopotamia.

    c. 1780 AEC: En lo alto de una montaña, Hammurabi recibe de Marduk las leyes del famoso Código de Hammurabi.

    c. 1760 AEC: «Mediante el imponente poder de Marduk», Hammurabi ataca, saquea y destruye la Ciudad-Estado de Mari, al Noroeste de Babilonia.

    c. 1750 AEC: Bajo los auspicios de Teshub (Ishkur), florece el Reino Hitita.

    c. 1660 AEC: El misterioso Pueblo Kassita aparece en Babilonia, y reemplaza la Dinastía de Hammurabi, por una Dinastía Kassita.

    1595 AEC: El Ejército Hitita rompe inesperadamente las defensas de Babilonia, penetra en el Esagil y se lleva cautivo a Marduk hasta la ciudad de Hana (aún no excavada arqueológicamente). Esto marca el fin de la Primera Dinastía de Babilonia, y tanto ahí como en Egipto se inicia un período caótico. Tal como ocurrió en Harán, el humillante exilio de Marduk dura 24 años.

    1571 AEC: Los Reyes Kassitas toman el control de Babilonia, restauran el Esagil, y llevan a Marduk de vuelta a su ciudad.

    1570 AEC: Tras un período caótico en Egipto, el Faraón Amosis I, unifica el territorio y funda la Dinastía XVIII, dando inicio al Nuevo Imperio. Es la Dinastía de Faraones que «no conoció a José» (Éxodo 1:8).

    c. 1550 AEC: Según el Mahabharata, libro sagrado de la India, por estas fechas, algunos de los Dioses comienzan a encarnar como humanos terrestres, para pagar el Karma por sus malas acciones pasadas.

    1525 AEC: Los nombres de los Faraones eliminan el sufijo Ra o Amón, a favor de Toth. El cambio, que comienza con Thotmes I (o Tutmosis I), marca también el inicio de la opresión de los israelitas. Temiendo su deslealtad y su gran número, Tutmosis I ordena la matanza de los varones israelitas recién nacidos (Éxodo 1:9-16).

    1514 AEC: Nace Moisés en Gossén (Egipto). Hijo de esclavos israelitas, su madre lo deposita en una cesta de papiro sobre el Nilo, para salvarlo de la matanza ordenada por Tutmosis I. Es rescatado de las aguas por la Princesa Real Hatshepsut, la hija del Faraón.

    1512 AEC: Al segundo año del nacimiento de Moisés, muere Tutmosis I. Le sucede Tutmosis II, esposo y hermanastro de Hatsepsut, a quien no puede darle un hijo. Razón por la cual Moisés sigue recibiendo el trato de un hijo adoptado.

    1504 AEC: Tras un corto reinado, muere Tutmosis II. Le sucede su hijo Tutmosis III, hijo de una de las chicas del harem, y yerno de Hatshepsut.

    1503 AEC: Hatshepsut arrebata el poder a Tutmosis III, convirtiéndose en gobernante por derecho propio, y dejando al joven Faraón sólo un papel nominal. Moisés tiene 11 años.

    1492 AEC: En los Himalaya, Arjuna, hijo mestizo de Indra (Ishkur) se encuentra con su padre. Éste le facilita Armas de Destrucción Masiva para vencer en su pleito con los Kurus, que, con engaños, habían quitado todo el Reino a su Tribu, los Pandavas. Tras recibir las Armas, se hace discípulo de Krishna.

    1486 AEC: En el norte de la India, se desata la Guerra del Mahabharata. Arjuna trae la victoria a los Pandavas, gracias a las Armas de Indra y la instrucción espiritual de Krishna. La Tribu de los Kurus es exterminada.

    1483 AEC: Hatshepsut muere, y Tutmosis III ordena desfigurar sus monumentos. Luego, con la aprobación de Marduk-Ra, se embarca en una serie de conquistas sin par en la historia egipcia. Sus ejércitos invaden Siria y aniquilan las fuerzas sirias en la llanura de Jezreel. Los sirios se refugian en la ciudad de Meggido.

    1483 a 1474 AEC: Ya adulto, y enterado de sus orígenes hebreos, Moisés mata a un egipcio en defensa de un esclavo hebreo. Huyendo de la sentencia de muerte de Tutmosis III, se dirige al desierto del Sinaí. En el exilio, se casa y vive del pastoreo.

    1470 AEC: Con la aprobación de Marduk-Ra, Tutmosis III derrota a una coalición de Reyes cananeos en el Valle de Meggido.

    1450 AEC: En el Valle del Indo, los Vrishnis (la Tribu de Krishna) estallan en guerra civil y hacen uso de las Armas Nucleares de Indra: Harappa, Mohenjo-Daro y otras ciudades son destruidas. Toda la raza de los Vrishnis y los Andhakas, resulta aniquilada por el fuego nuclear.

    Ishtar destruye los Palacios Minoicos de Ninmah en la isla de Creta. Las migraciones humanas causan grandes trastornos a escala mundial. Los isleños de Rapa Nui son rescatados. En Egipto, muere Tutmosis III, sucediéndole Amenofis II.

    1434 AEC: Un astro desconocido se acerca a la Tierra. Nannar-Yahwoh ordena a Moisés volver a Egipto. Egipto es azotado sucesivamente por 10 Plagas. Los israelitas son conducidos al Monte Horeb por Nannar, que aterriza en su Kabod para establecer un Pacto con ellos, como Pueblo Elegido.

    1394 AEC: Tras 40 años de travesía por el desierto bajo la dirección de Moisés, sufriendo terremotos, plagas, incendios, sequías y guerras con los pueblos nativos de Palestina, los hebreos llegan al fin a Canaán. Moisés divisa la Tierra Prometida, desde la cima del Monte Nebo (en la actual Jordania), y muere.

    1391 AEC: En una nueva aproximación a la Tierra, el astro hace que ésta detenga su movimiento de rotación por 20 horas. En Canaán, los israelitas derrotan a una coalición de Reyes Amorreos en el Valle de Ayalón, en un momento en que Nannar-Yahwoh «arrojó grandes piedras desde el cielo sobre ellos. [...] Y el Sol se detuvo, y la Luna se paró, hasta que el pueblo se vengó de sus enemigos». Mientras que, en América, «no hubo amanecer durante 20 horas» (Tradición Inca).

    1350 AEC: Las hazañas de los israelitas en Canaán llegan a oírse hasta en Egipto, donde un nuevo Faraón, Amenofis IV, se cambia el nombre por el de Akhenatón, siendo Atón la representación del Dios Uno.

    1334 AEC: Tutankhamón, hijo de Akhenatón, sucede a éste en el poder, y restablece el antiguo panteón de Dioses egipcios.

    1296 AEC: El ejército egipcio, siempre arremetiendo contra la región de Harán, sufre una derrota decisiva frente a los hititas en la Batalla de Kadesh (Líbano), y emprende la retirada. Respondiendo a los ruegos de Ramsés II, Marduk-Ra desciende al campo de batalla y salva al Faraón, que se había quedado sólo frente a 2.500 carros hititas. Bajo la influencia del dios, los hititas se debilitan y bajan los brazos, mientras Ramsés II rompe entre las tropas enemigas, matando a diestra y siniestra, para escapar.

    1194 AEC: Los Dioses instigan la Guerra de Troya, entre los Aqueos griegos y los Troyanos. La declaran los griegos, para obligar a los troyanos a devolver a la hermosa Helena a su esposo legítimo. Mil barcos son lanzados contra Troya, en una contienda en la que hombres, dioses y semidioses luchan hombro con hombro.

    1184 AEC: Cuando Aqueos y Troyanos acuerdan posponer las hostilidades con el fin de que sus líderes puedan decidir la cuestión en un combate singular mano a mano, los dioses, disgustados, envían a Minerva con la misión de prolongar el conflicto. Para que la terrible guerra no se detenga por la noche, Minerva convierte la noche en día, iluminando el campo de batalla.

    Siglo 12 AEC: Mientras Babilonia se mete con los países del sur y del este, los asirios extienden sus dominios hacia el norte y el oeste, por mandato de los dioses Ninurta y Adad (Nannar). Por orden de Nannar, el Rey Tiglat-Pilasar II, va hasta el Líbano y corta vigas de cedro para sus Templos. Tiglat-Pilasar asume el título de «Rey del Mundo, Rey de las 4 Regiones de la Tierra», desafiando directamente a Babilonia.

    954 AEC: Se comienza a construir el Templo de Nannar-Yahwoh en Jerusalén, mismo que será terminado 7 años más tarde (946 AEC).

    854 AEC: Con las armas de Ashur (Enlil) y Nergal, el Rey asirio Salmanazar III, marcha contra Acad, entrando en Kutha, Babilonia y Borsippa, continuando río abajo hasta Caldea. En una guerra con Adini, el enemigo huye al ver «el aterrador Fulgor de Ashur». Salmanazar III llega a representar al rey israelita Jehú postrado ante él, en una escena dominada por el Disco Alado, símbolo de Nibiru.

    840 AEC: El Profeta hebreo Elías es arrebatado por un «Carro de Fuego» delante de un testigo presencial: su discípulo Eliseo.

    722 AEC: El Rey asirio Salmanasar V marcha contra el Reino del Norte (Israel), captura su capital, Samaria («Pequeño Sumer»), y exilia a su rey y a sus nobles.

    720 AEC: El siguiente Rey asirio, Sargón II, exilia al resto del pueblo, dando nacimiento al misterio de las 10 Tribus Perdidas de Israel y terminando con la existencia independiente de aquel estado.

    704 AEC: El trabajo de extender los territorios y la «orden» del dios Ashur de tomar la Casa de Yahwoh recae sobre Senaquerib, el hijo de Sargón II y su sucesor.

    701 AEC: Con proyectiles y «El Fulgor de Ashur», Senaquerib arrasa 7 ciudades de Fenicia y Filistea. En Judea, destruye 46 fortalezas y ciudades amuralladas, toma como esclavos más de 200.000 personas, y obliga a Ezequías a pagar un fuerte tributo.

    690 AEC: Senaquerib lanza otra expedición contra Judá, pero, antes de que pueda atacar, Mikael, el «Ángel de Yahwoh» (Primogénito de Nannar), mata a 185.000 asirios en su campamento.

    689 AEC: Cuando Marduk se enfurece con su Rey y con su pueblo, decretando que «70 años será la medida de su desolación», Babilonia es finalmente saqueada por Senaquerib, quien asume el ansiado título de «Rey de Sumer y Acad».

    681 AEC: Senaquerib es asesinado por dos de sus hijos, cumpliendo la profecía de Ezequías. El «Oráculo» (un Radiotransmisor) que los dioses Utu-Shamash y Adad dieran a Senaquerib, designa a otro de los hijos de éste (el más joven), como heredero del trono: Asaradón, quien presta solemne juramento en presencia de los Dioses Ashur, Nannar-Sin, Utu-Shamash, Nebo y Marduk.

    678 AEC: Por mandato de los Dioses, Asaradón va a la guerra. Cuando las fuerzas de sus hermanos salen de Nínive para repeler su ataque a la capital, «Ishtar, la Dama de la Batalla [...] rompió los arcos de ellos, y dispersó su orden de batalla». Entonces, Ishtar se dirige a las tropas dispersas en nombre de Asaradón, y éstas lo reconocen como Rey.

    675 AEC: Tras tres años de guerra, Asaradón ocupa Egipto, cumpliendo la profecía de Isaías.

    c. 618 AEC: En la antigua Persia el Profeta Zoroastro recibe en el Monte Sabalan las leyes del dios Ahura-Mazda (Ashur).

    614 AEC: Nannar-Yahwoh, disgustado con la soberbia del Rey de Asiria, permite que los babilonios rebeldes del sur se reúnan a los invasores del norte y del este para hacer caer a Ashur, la capital religiosa, cumpliendo la profecía bíblica.

    612 AEC: Nínive, la capital política de Asiria, es tomada por Nabopolasar, que rompe las represas del río para inundar la ciudad, exactamente como había predicho el profeta Nahum.

    610 AEC: Nannar-Sin «se enfureció con la ciudad y con su pueblo», en Harán, y se eleva a los cielos. Los Umman-Manda (hordas escitas, proto-medas, o una combinación de ambas) toman Harán, donde se refugian los restos del ejército asirio, y consiguen el control de la vital encrucijada.

    605 AEC: Aprovechando la desintegración del Imperio Asirio, el Faraón Nekao, marcha (como Tutmosis III había intentado antes del Éxodo) para alcanzar y capturar Naharin, en el Alto Éufrates. Pero una fuerza combinada de babilonios y de Umman-Manda lo derrotan en la Batalla de Karkemish, cerca de Harán. Sucede tal como lo profetizara Jeremías.

    598-97 AEC: Nannar-Yahwoh se enfurece con Jerusalén y su pueblo, y los abandona. Por orden de Nabu y Marduk, Nabucodonosor II marcha a Jerusalén y depone al Rey Joaquín (proegipcio), sustituyéndolo por su tío Sedequías. Miles de nobles, sacerdotes y otros líderes de Judea, entre ellos el Profeta Daniel, son capturados y llevados al exilio.

    592 AEC: Ezequiel presencia el Kabod de Nannar-Yahwoh (un módulo espacial de despegue vertical) a orillas del río Jabur, en Harán. Nannar comunica a Ezequiel que Jerusalén será atacada de nuevo, y esta vez será totalmente destruida, con Templo y todo.

    587 AEC: Nabucodonosor II, desconfiando de Sedequías (el Rey que él mismo había puesto en el trono de Judea), asedia de nuevo Jerusalén.

    586 AEC: Tras un asedio de 16 meses, Jerusalén cae, siendo incendiada y dejada en ruinas por Nabuzaradán, capitán de la guardia de Nabucodonosor II. El Templo de Yahwoh es saqueado, y los judíos son deportados a Babilonia, dando cumplimiento a la profecía de Ezequiel. Nannar-Yahwoh promete a su pueblo que esta desolación durará sólo 70 años.

    572 AEC: Ezequiel es llevado por Nannar-Yahwoh a su Templo de Marand (Cachemira).

    566 AEC: En las estribaciones inferiores del Himalaya, Maya, una mujer con votos de castidad, es preparada por los Dioses para concebir de modo artificial un precioso embrión que vendrá a ser el Buda.

    562 AEC: Con la muerte de Nabucodonosor II, estallan rivalidades internas en el Imperio Babilónico.

    c. 560 AEC: El Templo de Chavín de Huantar (Perú) es destruido, lo cual produce hostilidades entre terrestres y Anunnaki. Se inicia el Culto del Jaguar en las Américas.


    SHAR 123 (556 AEC - c. 2650 EC)

    556 AEC: Tras ser invocado y aplacado en su ira por la Sacerdotisa Adda-Gupi, Nannar-Sin regresa a Harán.

    555 AEC: Nabunaid, hijo de Adda-Gupi, se convierte en Rey de un nuevo Sumer y Acad en circunstancias poco normales: no por la habitual elección del dios Marduk, sino como resultado del pacto entre su madre y Nannar-Sin.

    552 AEC: Thoth-Quetzalcóatl abandona México y llega a Nepal.

    549 AEC: Ciro II asciende al trono de Anshan (Persia). Marduk, que quería recuperar su posición como dios nacional de Babilonia, encuentra en él al soberano justo y dispuesto a ser dirigido, que buscaba.

    539 AEC: Marduk ordena a Ciro II a marchar contra su propia ciudad, Babilonia, yendo él a su lado. Acompañado por el dios, Ciro II desvía el caudal del río Éufrates, y conquista la ciudad, donde termina siendo recibido como un libertador, sin derramamientos de sangre.

    538 AEC: El 20 de Marzo, Ciro «sostuvo las manos de Bel Marduk» en el Esagil, recinto sagrado de Babilonia. El día de Año Nuevo (21 de Marzo), su hijo, Cambises, oficia la restaurada festividad en honor a Marduk.

    Ese mismo año, Ciro II, «encargado para ello por Yahwoh, el Dios del Cielo», dicta un edicto que permite el regreso a Judea de los deportados judíos y la reconstrucción del Templo de Yahwoh.

    529 AEC: Ciro II fallece y deja a sus sucesores un imperio que abarca en uno a prácticamente todos los primitivos imperios y reinos de la región. Todos bajo la soberanía de un Rey y un Dios Supremo, Ahura-Mazda (Ashur). La única tierra que continúa siendo independiente con sus dioses independientes es Egipto.

    525 AEC: Cambises II, hijo y sucesor de Ciro II, lleva a sus tropas a lo largo de la costa mediterránea de la Península del Sinaí y derrota a los egipcios en Pelusium. Pocos meses después entra en Menfis, la Capital Real de Egipto, y se proclamaba Faraón.

    Aceptando el dominio de los Dioses de Egipto, Cambises se postra ante sus estatuas. A cambio, los Sacerdotes Egipcios legitiman su poder con el título de «Descendiente de Ra».

    El mundo antiguo se halla ahora unido bajo un único rey, elegido por el «Gran Dios de la Verdad y la Luz» y aceptado por los Dioses de Egipto. Al fin, ¡Paz en la Tierra!

    516 AEC: Termina la reconstrucción del Templo de Yahwoh, bajo el liderazgo de Esdras y Nehemías: 70 años después de su destrucción, tal como lo había profetizado Jeremías. Sin embargo, no se puede incluir el Arca de la Alianza, ya que los Sacerdotes que la habían escondido han muerto, llevándose con ellos el secreto de su paradero.

    c. 500 AEC: Los griegos van creciendo en riquezas, poder y ambición, y los conflictos no tardan en reiniciarse.

    c. 357 AEC: Un Faraón egipcio al que los griegos llaman Nectanebo, seduce en secreto a Olimpia, Reina de Macedonia. El Faraón es en realidad Marduk-Ra, que va hasta ella, haciéndose pasar por Nectanebo. De esta unión nace Alejandro Magno (356 AEC).

    336 AEC: A la muerte de Filipo II, esposo de Olimpia, y con 20 años de edad, Alejandro Magno es coronado como Rey de Macedonia.

    332 AEC: Durante el asedio de la ciudad fenicia de Tiro por parte de los ejércitos de Alejandro, irrumpen 5 Naves Anunnaki con forma de «Escudos Volantes», en formación triangular. La Nave principal dispara un Rayo de Luz que abre un gran agujero por donde logran entrar las tropas de Alejandro.

    331 AEC: Tras unas exitosas campañas militares contra los persas, Alejandro se encamina a Egipto, donde es recibido como un libertador. Luego se dirige al Gran Oasis de Siwa, sede del Gran Templo y Oráculo de Amón-Ra (Marduk), en el noreste de Egipto. Allí, el mismo dios, a través del «Oráculo», lo reconoce como su hijo y, así reafirmado, los Sacerdotes Egipcios lo deifican como Faraón.

    329 AEC: Cuando Alejandro se encuentra cruzando el Río Jaxartes en la India, aparecen en el cielo dos «Escudos Brillantes Plateados», que se introducen repetidas veces entre las columnas de soldados, provocando el pánico y desbande general de soldados, caballería y elefantes.

    323 AEC: Pese a todos sus esfuerzos por alcanzar la inmortalidad, Alejandro muere en Babilonia, a los 33 años. Sus generales se reparten el imperio, dando origen a dos Dinastías, que se enfrentarán por el control de Palestina, convertida en tierra de paso y lugar de confrontación de sus ejércitos.

    200 AEC: Los Anunnaki abandonan el Viejo Mundo, trasladándose a América.